lunes, 7 de noviembre de 2016

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (IX)

De 1960 a 1969

(4ª parte)



Estábamos en pleno otoño de 1967, y el proyecto de ley por el que se transfiere al Ministerio de la Gobernación la declaración de aptitudes técnicas para la conducción de vehículos de  tracción mecánica (exámenes) y la autorización e inspección de las autoescuelas ya había sido sometido a  su aprobación en el pleno de las Cortes. Faltaba cada dia menos tiempo para que los exámenes de conducir  pasaran a ser competencia de la Jefatura Central de Tráfico. 


La transferencia de funciones sería llevada a cabo del modo más eficaz, según se decía. Y durante un período de seis meses el Ministerio de Industria,  al que correspondían hasta la fecha del traspaso esta función,  prestaría su asesoramiento a la Jefatura Central de Tráfico, que había de  ejercerlas  por medio de sus órganos periféricos, las Jefaturas Provinciales.

Por otro lado,  y desde meses antes, los representantes de las autoescuelas venían exigiendo que se modificara aquella disposición que exigía la posesión  del permiso de la clase D +E  para poder ejercer como profesor. Pensaban que los profesores, más que ser profesionales del volante debían  ejercer una misión educativa,  función pedagógica que requiere cierto grado de cultura y de formación específica. El tiempo les ha dado la razón y ahí está la formación que se exige en la actualidad a los profesores de Formación Vial.



Hacia el final de la primavera de 1967  la Jefatura Central de Tráfico tenia preparada la formación de sus futuros examinadores. Pronto empezarían a llevarla a cabo en la Escuela  de Automovilismo de Gétafe.

No todos los funcionarios selecionados para asistir a alguno de aquellos  primeros cursos eran titulares de un permiso de conducir. Tampoco asistió ninguna funcionaria, cosa poco sorprendente por aquellos años.

Tras aquellos cursos iniciales, calificados por algunos de los asistentes de paleolíticos,  los equipos de examinadores se han venido ampliando, aunque siempre de manera insuficiente,  y quienes han solicitado formar parte de ellos en los últimos años han tenido que superar cursos duros e intensos, tanto de selección, como de reciclaje. Aquellos cursos tuvieron lugar en Segovia hasta 1986 y después  se pasaron a Móstoles.






En febrero de 1968, aquellos funcionarios, preparados “ad hoc”,  comenzaron a examinar por toda la geografía española. La prensa   se hizo eco de inmediato de la nueva situación, de sus resultados y de sus efectos y de sus consecuencias.



La puesta en marcha de los exámenes en las diferentes provincias fue, en principio, bastante caótica para todos  y, en especial, catastrófica  para los examinandos.

Las autoescuelas  de Murcia decidieron, como protesta por los cambios, no presentar a ningún alumno a las pruebas el día 1 de febrero de 1968.

En Oviedo estuvieron tres días sin examinar en protesta por la forma de llevar a cabo los exámenes prácticos. La prensa manifestaba: (…) Desde que estos exámenes han pasado a depender directamente de la Jefatura de Tráfico el tanto por ciento de suspensos se ha elevado considerablemente en Oviedo.


 En Bilbao, el primer día de exámenes fueron suspendidos la mayor parte de los aspirantes, aunque no se llegó al extremo de lo ocurrido en Logroño donde no aprobó ninguno de los  que se presentaron.

En Bilbao,  la media de alumnos presentados venía siendo de 140 por día, aprobando unos 130. El primer día que examinaron los funcionarios de Tráfico solo se presentaron 17 a la prueba teórica y 26 a la práctica. El examen total sólo lo superaron 5.



En Barcelona no fueron las cosas mucho mejor. Aquel dia 1 de febrero de 1968, dia lluvioso y desapacible, los funcionarios examinadores hicieron acto de presencia en la montaña de Montjuic, donde estaban ubicadas las pistas de examen. Allí comenzaron  su nueva función: declarar apto o no apto a cualquier aspirante al permiso de conducir. Aquella mañana aprobaron un 24%  de lo presentados, porcentaje bastante bajo comparado con el de los anteriores examinadores de Industria.


 El desbarajuste que el cambio ocasionó el primer día fue bastante considerable y generalizado. Las autoescuelas estaban acostumbradas a que los exámenes de la Delegación de Industria estuvieran terminados cada día a media mañana, y el primer día que examinaban “los de Tráfico”, sus funcionarios seguían calificando pruebas a las dos de la tarde.

Los suspensos en los exámenes de conducir casi estaban creando “alarma social” y, así las cosas, la Jefatura Central de Tráfico decide informar a través de la prensa de los resultados de las pruebas en algunas provincias.

Los aprobados dicen que están entre un  veinticinco y un treinta por ciento de los presentados en las diferentes provincias. En las de  Madrid, Barcelona, Cáceres, Orense, Girona y Palma de Mallorca, el numero de convocados a examen desde el día 1 al día 6 de febrero  fue de 3.454 aspirantes, de los que solamente 888 obtuvieron el permiso, lo que supone un 25,7 por ciento de aprobados.

(Continuará…)


viernes, 4 de noviembre de 2016

TAPÓN EN LAS AUTOESCUELAS DE GRANADA



El siguiente artículo ha sido publicado en: www.ideal.es/granada

La falta de examinadores tiene a 1.800 alumnos en lista de espera para sacarse el carnet

Las autoescuelas sólo pueden presentar alumnos a examen cada dos semanas 

La jefatura provincial de Tráfico reconoce que hay seis evaluadores de baja prolongada, pero considera que la plantilla actual es «suficiente»

·        Las autoescuelas están atascadas. La falta de examinadores de la jefatura provincial de la Dirección General de Tráfico durante las últimas semanas ha generado una lista de 1.800 alumnos a la espera de intentar aprobar de los diferentes carnets de circulación y, en consecuencia, se están impartiendo las clases en los centros de formación de manera más irregular y el número de suspensos se está incrementando. Una espiral convertida en círculo vicioso de la que sólo se puede salir con una medida que la DGT no se plantea por el momento: aumentar la cifra de evaluadores activos.
·        La plantilla de examinadores de la DGT en Granada es de 23 personas, según informó a IDEAL la jefatura provincial. De ellos, seis se encuentra de baja de larga duración, que en la mayoría de los casos se han producido por haber sufrido accidentes laborales durante la realización de exámenes. A ello se unen bajas menores, vacaciones y días de permiso que, según José Blas Valero, presidente de la asociación provincial de autoescuelas, reduce en algunos días a la mitad la plantilla real de evaluadores. «Tenemos entre doce y quince examinadores» a diario. Dado que a cada uno le corresponden a diario un máximo de trece pruebas, en el mejor de los casos sólo se pueden realizar 200 exámenes cada día, cuando el número de alumnos que se presentan a la prueba roza los 300. «Esto implica que cada día la lista de espera aumenta en 100 personas sin que haya visos de que la cifra empiece a reducirse a corto plazo», expone Valero.
·        Para ponerse al día, la jefatura provincial de Tráfico decidió el pasado 14 de octubre cambiar la periodicidad con la que las autoescuelas pueden presentar a sus alumnos. «Actualmente estamos convocando a los alumnos de las escuelas de conductores a examen cada dos semanas, en lugar de hacerlo cada semana, como suele ser habitual. Pero las escuelas pueden presentar a todos los alumnos que entiendan que están preparados para superar las pruebas», explica José Vico, jefe provincial de Tráfico. Esto no resuelve el problema sino que consolida la incertidumbre dentro de las autoescuelas, ya que éstas son incapaces de programar las clases con los alumnos, la formación se imparte de forma irregular y la cifra de alumnos que no supera el examen aumenta, provocando esto último que la cifra de alumnos no se rebaje sino que siga aumentando. Consecuentemente, los ingresos de los centros de formación empiezan a ser irregulares.
·        José Blas Valero plantea dos alternativas para poner fin al problema. «Se puede privatizar el servicio, como ocurre con la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), en donde la administración sólo juega un papel de vigilancia y no hay tanto retraso». En paralelo, considera que sería útil para la DGT tener una bolsa nacional de examinadores que permita a los evaluadores ir moviéndose por todo el territorio en función de las necesidades de cada provincia. Valero, sin embargo, no confía en que desde Tráfico se le vaya a poner remedio a un colapso reforzado por la mejora de la situación económica y el aumento de alumnos en los centros de formación durante este otoño. «Tengo miedo, porque la DGT tiene ahora 800 funcionarios menos que hace cuatro años. Las plazas no se reponen y en Granada hay cuatro examinadores a los que les corresponde jubilarse el próximo año», añade Valero.
·        La jefatura provincial de Tráfico confirma el temor de Valero y asegura que no tiene intención de ampliar el personal a corto plazo. «La plantilla de funcionarios examinadores con que cuenta la jefatura es suficiente para poder realizar las pruebas con periodicidad semanal. Es más, en una parte muy importante del año, contamos con más examinadores que los que son necesarios para la demanda que tenemos», argumenta Vico. Desde la jefatura provincial se le ha dado a los examinadores la posibilidad de realizar horas extraordinarias, pero dado que no se les puede obligar a exceder su jornada sólo han sido unos pocos los que han accedido, por lo que la medida apenas ha tenido impacto en la reducción de la lista de espera. IDEAL contactó con la asociación provincial de examinadores de Tráfico, sin que esta respondiera.
·            Huelga
·        A la reducción anormal de los examinadores hay que añadir otros dos factores. La huelga de evaluadores de Tráfico durante varias semanas hace justo un año provocó que en esos días el número de exámenes que se realizaron fuera mínimo. Aparte, Granada es una de las provincias que desde hace varios años realiza exámenes de conducir todos los días hábiles del año. Esto implica que durante periodos vacacionales las autoescuelas de otras provincias con una sede en Granada, o viceversa, presenten a sus alumnos en Granada elevándose así la cifra de personas que desean obtener la ansiada 'L'.
·        La jefatura provincial de Tráfico le resta gravedad a la polémica. A su juicio, «no hay norma que indique con que periodicidad se han de convocar a los solicitantes, sino que ésta vendrá dada por las posibilidades del servicio». De ello se entiende que son las autoescuelas las que deben adaptarse al personal con el que la DGT cuente para realizar sus exámenes y no al revés. Una situación que desde hace un año asfixia a las autoescuelas y a la que jefatura provincial, por el momento, no consigue dar solución.
Fuente:ideal.es

miércoles, 2 de noviembre de 2016

¿SE PRODUCEN ACCIDENTES DE TRÁFICO POR MOTIVO DEL CAMBIO HORARIO?




Cómo afecta el cambio horario a la seguridad vial

 Deslumbramientos, conducción nocturna o los cambios en el reloj corporal, entre los principales puntos a tener en cuenta, según Clínica Baviera


 La luz es fundamental a la hora de conducir. Un factor que se ve reducido drásticamente con la llegada del cambio de horario que hace que se adelante el amanecer y que, sin embargo, anochezca más temprano. Trastornos en las horas de luz que afecta a la visión de los conductores y, por consiguiente, a su seguridad vial. Las revisiones oftalmológicas son fundamentales para detectar problemas visuales y evitar riesgos al volante.

Según Clínica Baviera, el 90% de la información que se recibe al volante proviene de la capacidad visual y esta debe adaptarse a las diferentes situaciones de conducción como la luz del sol, la velocidad de circulación, las luces de otros vehículos, etc. Por esta razón el Director Médico de Clínica Baviera, Fernando Llovet, quiere poner de relieve cómo afecta el cambio de horas de luz a la conducción y a la seguridad ya que en esta época del año se conducen más tiempo con bajas condiciones lumínicas.

En primer lugar, cuando se adelanta o se atrasa la hora se produce un cambio en el “reloj corporal” lo que afecta a los estados de sueño y de vigilia, además de que puede afectar negativamente al estado de ánimo y de humor; a la somnolencia o puede provocar dificultad a la hora de mantener la atención o la concentración. Todos ellos, factores muy importantes cuando se está al volante por lo que es recomendable mantener buenos hábitos de sueño durante todo el año.

Como se adelanta la hora del amanecer es probable que en el momento de coger el coche o la moto para ir a trabajar se produzcan deslumbramientos que dificultan la visión por lo que para reducir su efecto es recomendable el uso de gafas polarizadas. Estos reflejos del sol también se pueden producir a la salida de túneles o cuando el sol refleja en edificios o en otros vehículos, pero “hay que tener en cuenta que si estos deslumbramientos se producen con mucha frecuencia es recomendable realizarse una revisión ocular ya que puede deberse a un trastorno de visión”, recomienda el Dr. Llovet.

La reducción de horas de luz conlleva realizar viajes con peores condiciones lumínicas y, parte de ellos, de noche, una circunstancia que provoca una reducción del 70% en la agudeza visual por lo que se minimiza la capacidad de detectar objetos y de calcular la distancia a la que se encuentran. Sin olvidar el cansancio y la somnolencia que sufren algunos conductores al volante cuando conducen de noche.

Por último, se debe tener en cuenta que con una menor luminosidad es más difícil calcular el tiempo de reacción y que cuanto mayor sea la velocidad de circulación menor será la visión. Para evitar accidentes no hay que mirar demasiado a un punto fijo sino tener la visión de varios puntos para tener conocimiento de la situación.

Tener una buena visión al volante es fundamental y las revisiones oftalmológicas anuales son imprescindibles para detectar cualquier tipo de problema visual y evitar así cualquier riesgo de sufrir algún percance en la carretera. Sin embargo, según el Comisariado Europeo del Automóvil, el 25,7% de los españoles de entre 18 y 30 años nunca se ha sometido a un examen visual.


sábado, 29 de octubre de 2016

LA AGENCIA DE PROTECCIÓN DE DATOS DA LA RAZON A ASEXTRA



Los hechos denunciados ante la Agencia de Protección de Datos se remontan a abril de 2015 y fueron consecuencia de la agresión y vejaciones que un funcionario examinador de Granada había sufrido unos días antes, mientras ejercía con su labor oficial. Ante la gravedad de estos hechos, se acudió al Juzgado de Instrucción nº 5 de Granada.

Incomprensiblemente, los datos del funcionario denunciante fueron enviados en la citación al denunciado, haciéndole llegar incluso su dirección y teléfono particular. A partir de ese momento, el examinador empezó a recibir llamadas y contactos del entorno del alumno denunciado, "viéndose afectada no solo la intimidad y datos personal del funcionario, sino también su propia seguridad y la de sus familiares que viven en el domicilio facilitado por el Juzgado al denunciado".

Al conocer la Junta Directiva de ASEXTRA esta gravísima situación, el presidente de la Asociación, Joaquín Jiménez Murillo, junto con el compañero afectado procedieron a denunciar al mencionado juzgado para que estos hechos además de no quedar impunes, no se volvieran a producir en ningún otro funcionario perteneciente a este colectivo. 

Ahora, en una resolución inédita de la Agencia de Protección de Datos recibida esta semana, se da la razón a esta Asociación y se insta al Consejo del Poder Judicial para que abra expediente sancionador al citado Juzgado instructor y a las personas que participaron en ese expediente con el fin de depurar responsabilidades en un caso tan grave. 

Esta resolución en la que se admite, por denuncia de ASEXTRA, que el Juzgado de Instrucción Nº 5 de Granada ha infringido el artículo 4.1 de la Ley Orgánica de Protección de datos, será comunicada también, además de al Consejo del Poder Judicial, al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y al Defensor del Pueblo.

Se abre además la vía para que el funcionario víctima de este suceso pueda pedir una indemnización por los problemas personales y profesionales que esta grave negligencia le ha podido ocasionar.

Fuente: ASEXTRA 


miércoles, 26 de octubre de 2016

LOS PECADOS CAPITALES DEL AUTOMOVILISTA DE LOS AÑOS SESENTA DEL SIGLO PASADO




Cada día que pasa soy más peatón y menos conductor. Por supuesto que no estoy en contra del uso del automóvil, pero sí del uso irracional del mismo.

Al igual que ahora soy peatón de “a diario”, fui muchos años conductor de “a diario”. Durante mi vida laboral formé a muchos jóvenes y no tan jóvenes como conductores y conductoras. Les enseñé, o al menos lo intenté, que hacer un uso racional del automóvil beneficia a todos. Que un comportamiento correcto en el uso de la vía pública es como practicar la solidaridad con nuestros conciudadanos. Salir a la vía pública con nuestro automóvil es salir a encontrarse con otros automovilistas con los mismos derechos que notros. Sin embargo hoy, he de reconocer que en mi condición de peatón — casi todos los días— y de conductor de — forma esporádica — sigo viendo a los conductores y conductoras con los mismos pecados, o quizá más acentuados, que los de sus antecesores del siglo pasado.

Es cierto que a todos nos llega una edad en la que parece que estamos mejor recreando el pasado, que tenemos un presente poco motivador y que carecemos de futuro. Pero yo creo que no es del todo cierto.

Los de mi edad, ya jubilados, hemos sido niños con carencias, pero con sueños, y hemos vivido con ilusión infantil. No disfrutamos del automóvil ni del “smartphone” ni de tantos otros inventos, pero teníamos para nosotros una calle sin automóviles para jugar sin miedo a ser atropellados.

En la infancia jugábamos y soñábamos con nuestros héroes; de adolescentes y jóvenes imaginábamos nuestro futuro con deseos de que fuera mejor que el de nuestros padres; de adultos, con desafíos para darle un futuro a nuestros hijos y alcanzar aquello que deseábamos; de más adultos, ya mayores y jubilados,  imaginando la última etapa de nuestro futuro, cada día más corto, y planificando con más o menos pormenores, cómo alcanzar lo que todavía deseamos.

Especular con el futuro es un ejercicio mental y, a la vez, emotivo que hace que saltemos cada día de la cama para sacudirnos los miedos de la noche. Pero dejemos esto y vamos a lo que vamos: los pecados de los automovilistas, de este siglo y del pasado.
Entre los deseos de mis coetáneos, fueran jóvenes o adultos, estaba el automóvil. Conseguir la tenencia y disfrute de uno, cosa harto difícil para la mayoría de los españoles de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, era un sueño. 

Una de las conquistas materiales en la que está empeñada la humanidad y que destaca sobre otras muchas es la posesión de un automóvil. España, aunque con años de retraso respecto o otros países de nuestro entorno, se ha venido motorizando desde hace varias décadas. Los españoles, en los años cincuenta, como dice un libro de Eslava Galán, cambiaron las alpargatas por el seiscientos y se motorizaron.

Cada día hay menos  espacios en las ciudades que no estén ocupados por el automóvil, símbolo de prosperidad del siglo pasado y del presente. Cada día hay más y más automóviles circulando. Automóviles guiados por hombres y mujeres irritados, tensos, enfadados consigo mismos y con el resto del mundo por los problemas que les da el automóvil, y que unidos a los que tengan por motivos personales,  les hacen adoptar un tipo de conducta en la que afloran sus pecados de automovilista.

Estas circunstancias en el tráfico rodado no son exclusivas del siglo XXI, ya se daban en Londres en la década de los sesenta.
La precipitación de la vida moderna de los londineses, como los  de cualquier otra ciudad donde empezaba a reinar el automóvil en la década de los sesenta junto a las tensiones  nerviosas que hay que soportar por la masificación de estos vehículos  son las causas de que, en ocasiones, el conductor pierda su compostura y su dignidad, dejándose arrastrar por el camino fácil de las palabras malsonantes y de los gestos ofensivos.

Un pastor protestante inglés, al que hace referencia el escritor Alfonso Lindo en un artículo publicado en el ABC en 1968,  escribió un libro que tituló, “Los pecados capitales del automovilista”.
El reverendo, al parecer hombre preocupado por la seguridad vial en su tiempo y hombre observador de los comportamientos de los conductores londinenses,  recapitula en su libro los modos y los medios a través de los cuales los automovilistas cometen lo que él llamaba pecados capitales. Quizá hubiera sido más apropiado hablar de “vicios” capitales del automovilista.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se puede leer: Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza.

El reverendo protestante los enumera y los compendia, referidos al automovilista londinense, aunque extrapolables a cualquier otro conductor europeo, de la siguiente guisa: orgullo, cólera, lujuria, pereza, envidia, avaricia y gula. Veamos como:

•  Orgullo: A veces podemos sentir como un golpe severo contra nuestro orgullo por el hecho de que nos adelante un coche menos potente que el nuestro.


• Cólera: ¿De qué sirven la cólera, y el claxon, aun cuando estén justificados?



• Lujuria: Los potentes coches deportivos pueden ser considerados como un símbolo sexual. Los coches tienen siempre un cierto carácter femenino y se dice de ellos que son esbeltos, seductores y bellos.

•Pereza: La mayor parte de los conductores llevan siempre retraso, porque piensan que podrán recuperar el tiempo perdido.

•Envidia: Muchos automovilistas envidian el coche o el modo da conducir de otros, y así uno puede querer rivalizar con otro, aunque tenga un coche menos poderoso, e incluso imitarlo si el otro es mucho mejor conductor.

•Avaricia y gula: En todas las carreteras se encuentran, sobre todo en las curvas, conductores que circulan por el centro y se niegan a ceder en los adelantamientos cuando el otro coche tiene derecho.

El citado articulista termina su artículo diciendo:

El esfuerzo del pastor Inglés Wilfred Tymms es digno de mencionarse. Se trata de dar un alerta a las conciencias de los hombres que conducen un coche. Se trata de decirles, con buenos palabras, eso si, que sobre sus espaldas pueden pesar los muertos por accidente automovilístico, epidemia nefasta de nuestro tiempo.

Ha transcurrido casi medio siglo de la publicación del libro del reverendo y también de la del susodicho artículo. ¿Y creen ustedes que hemos avanzado algo?





sábado, 22 de octubre de 2016

DISTINTIVOS QUE IDENTIFICAN LOS VEHÍCULOS EN FUNCIÓN DE SU NIVEL DE CONTAMINACIÓN EN EL AIRE


La Dirección General de Tráfico ha empezado a enviar a titulares de automóviles etiquetas adhesivas en función de su potencial contaminante. Su colocación en el vehículo es voluntaria.
Hay cuatro categorías diferenciadas:

1.-  Etiqueta cero emisiones: 

Son los vehículos eléctricos de batería, vehículos elevtricos de autonomía extendida, vehículo híbrido enchufable con una autonomía mínima de 40 kilómetros o vehículos de pila de combustible.

2.- Etiqueta Eco




Vehículos híbridos enchufables con menos de 40 kilómetros de autonomía eléctrica, híbridos no enchufables, los de gas natural (GNC y GNL) o gas licuado del petróleo (GLP).En todo caso deberán cumplir los criterios de la etiqueta C.

3. Etiqueta C



Turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de enero de 2006 y diésel a partir de 2014.

Vehículos de más de 8 plazas y pesados, tanto de gasolina como de diésel, matriculados a partir de 2014.

Por tanto, los de gasolina deben cumplir la norma Euro 4,5 y 6 y en Diésel la Euro 6.

4. Etiqueta B

Turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de enero del año 2000 y de diésel a partir de enero de 2006.Vehículos de más de 8 plazas y pesados tanto de gasolina como de diésel matriculados a partir de 2005.Por tanto, los de gasolina deben cumplir la norma Euro 3 y en Diésel la Euro 4 y 5.


• Objetivo de la medida

Esta medida tiene como objetivo discriminar positivamente a los vehículos más respetuosos con el medio ambiente, y ser un instrumento eficaz para establecer políticas municipales que sea útil en episodios de alta contaminación, permita establecer zonas de bajas de emisiones en los centros urbanos y contribuya al mismo tiempo a la promoción de vehículos propulsados por energías alternativas.

Cada autoridad con competencias en fiscalidad del automóvil, movilidad y medio ambiente podrá decidir en cada momento qué incentivos ofrece a los vehículos más limpios. Por ejemplo, la DGT permite ya circular en el carril bus VAO a vehículos “Cero emisiones”.

•Envío de etiquetas

 Durante los meses de octubre y noviembre de 2016, los titulares de vehículos domiciliados en la C. A de Madrid, la provincia de Barcelona y las ciudades de Granada, Valencia y Sevilla, recibirán por correo ordinario una carta de la DGT junto con una etiqueta adhesiva de color verde o amarillo que les permitirá conocer el potencial contaminante de su vehículo. 

La DGT enviará más de 4 millones de distintivos ambientales de las ca-tegorías C y B a los titulares de vehículos con esta clasificación.

Los titulares de los vehículos más antiguos y contaminantes no recibirán distintivo ambiental.



(FUENTE: DGT)




lunes, 17 de octubre de 2016

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (IX)

De 1960 a 1969


(3ª parte)

  
La segunda mitad de la década de los sesenta fue pródiga en disposiciones y noticias que afectaron,  de una manera u otra, a la actividad de aquellas autoescuelas. Entre ellas, cabe destacar principalmente: la modificación de los permisos de conducir (a la que ya hemos aludido en una entrada anterior),  la sustitución en los exámenes de conducir de los Ingenieros de Industria por técnicos de la Jefatura Central de Tráfico y la aprobación y posterior publicación en el BOE de un reglamento de autoescuelas

Se reconoce la gran importancia que ofrece la circulación de vehículos y sus repercusiones de carácter económico, social y político. Como fenómeno social, favorece y genera unos peculiares usos sociales y la aparición de grupos, en cierta manera antagónicos, conductores, peatones, ciclistas… Conseguir una cierta armonía entre los derechos y obligaciones de todos  los implicados exige una minuciosa ordenación orientada a conseguir unos parámetros óptimos de seguridad y de fluidez en la circulación vial. Lamentablemente, después de medio siglo, estamos aún lejos de alcanzarlos en grandes y medianas ciudades.


Debido a la creciente motorización de los españoles aumentan los accidentes y los fallecidos se incrementan año tras año de forma muy preocupante.


Los meteorólogos pronosticaban una temperatura máxima de 23º, la Corporación daba la bienvenida a 1.364 millones de pesetas para mejoras viales, España vencía a Turquía por 2-0 con goles de Grosso y Gento. Eran noticias que se podían leer en la prensa madrileña de aquel dia de junio de 1967. Pero también se publicó otra, que dejó preocupado al colectivo de autoescuelas de Madrid, cuyo titular decía: UN PROYECTO REVOLUCIONARIO PARA LA ENSEÑANZA Y EL EXAMEN DEL CONDUCTOR.

El proyecto, calificado pomposamente de evolucionario, había  sido presentado a la Administración por el Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid. Se trataba de construir en la Ciudad  una “planta piloto” para la formación diaria de un centenar de conductores. Ello significaba, en opinión del autor del artículo, el cierre de las academias de conducir madrileñas  con todas las implicaciones de tipo laboral y social que acarrearía una acción de este tipo.

En el  informe del Colegio, entre otros argumentos bastantes peregrinos, alegaban que la formación que darían a los alumnos en el centro piloto sería muchísimo más completa que la que proporcionaban las autoescuelas, que las  3.500 pesetas por el permiso “clase B”, que cobraba de media las autoescuelas por el susodicho permiso, ellos sería capaces de rebajarlo a 2.500 pesetas, y algunos más de esta guisa.




Aquel “revolucionario proyecto” no tuvo recorrido alguno y al poco tiempo se diluyó como un azucarillo en un oloroso café.

Como bien saben mis coetáneos, en aquellos años, los exámenes de conducir bien podrían calificarse de ridículos. La enseñanza se limitaba, en la mayoría de casos, a la práctica de las tres o cuatro maniobras que exigían para aprobar. 

Próximas las fechas en las que la Jefatura Central de Tráfico se haría cargo de la realización de las exámenes de conducir y, quizá debido a ello, se abrió un debate en una parte de la prensa, en los profesionales y en una parte de la sociedad, sobre todo si en su entorno había algún aspirante a obtener un permiso de conducir en fechas próximas. Se polemizó sobre la enseñanza en las Academias de Conductores, las exigencias en los exámenes, el nivel de capacitación de aquellos  “instructores”, el coste de sacarse un carnet de conducir, etc. De siempre han sido temas manidos y recurrentes.  

Por aquellos años ya se pedía, desde el Grupo Sindical Nacional de Autoescuelas, unos exámenes más racionales y que hubiera una segunda prueba que sería de circulación por carretera y ciudad.



En opinión de las representantes de las autoescuelas, además del problema de los exámenes, existían otros no menos importantes: el de los instructores y el de los examinadores. Por eso empezaban a mirar hacia Francia y hacia Alemania para copiar de sus sistemas de formación y de sus exámenes. Estos países ya tenían una larga experiencia. Disponían de autopistas desde hacía 30 años.    Tenían coeficientes de un automóvil por cada cuatro o cinco habitantes.En Francia funcionaban unas nueve mil  autoescuelas y en Alemania Occidental unas doce mil. Mientras tanto, en España desconocíamos las autopistas, nuestro coeficiente  era de un automóvil   por cada treinta habitantes y solo funcionaban dos mil autoescuelas o menos. Es puerill inventar lo que ya estaba inventado. Era más lógico e inteligente copiar de los sistemas de estos países y adaptarlos a  las posibilidades del nuestro, esto era, al menos, lo que aconsejaban voces autorizadas de aquellas autoescuelas.


Aquellos instructores (hoy profesores de autoescuela o profesores de formación vial) reunían los requisitos exigidos por la normativa vigente, pero la mayoría de ellos no eran idóneos para la formación de los conductores. No habían sido formados para realizar esta actividad.

La normativa solo exigía disponer de un  permiso de conducir la clase máxima, es decir, el D + E. En caso de enseñanza con motocicleta, el de la clase A2. Ello obligaba a las autoescuelas a contratar profesores que podrían ser  excelentes conductores, pero su actitud y aptitud como profesores, salvo honrosas excepciones, era enormemente deficiente. Casi todos habían dejado el camión para subir al Seat 600 y empezar a enseñar a conducir.

Los representantes de las autoescuelas tenían un proyecto: seleccionar a personas con un determinado nivel cultural y que estos superasen unos cursos de formación pedagógica. Por entonces ya se estaban impartiendo en Madrid  a los directores unos cursillos que llamaban de “información pedagógica”.
(continuará…)