miércoles, 17 de enero de 2018

A PROPOSITO DE LA NEVADA: REPARTIENDO CULPAS Y EL CASO ALEMAN

El caos ocasionado en algunas carreteras por las primeras nevadas del año, con más de 3.000 coches bloqueados desde el sábado, familias paralizadas hasta 18 horas sin auxilio, escasísimos albergues o lugares donde pasar las horas de mayor frío con algo de abrigo, calor y alimento, han dibujado una fotografía de escasa capacidad pública ante una emergencia tan previsible como la caída de nieve en enero. Así empezaba, días pasados, una Editorial del País.

A toro pasado, es fácil buscar culpables y responsables de cualquier acontecimiento. Aunque se viertan ríos de tinta y se escriba lo que se escriba ni estarán todos los que son, ni todos les señalados lo serán. Pero no conviene quedarse callado.



Por aquello de “quitarse las pulgas de encima”, algunos  disparan sin puntería y, diría más, sin apuntar, pero la perdigonada llega a los menos culpables, aunque también tengan su parte de culpa. Me refiero a los que se echaron a la carretera, que algunos los hubo, sin la más mínima previsión y pensando que si pagas un peaje tienes el derecho a llegar a tu domicilio sin problema alguno. Quizá deba de ser así, pero no lo es  y, por desgracia, no fue así y ocurrió lo que todos hemos conocido.

Al más puro estilo del “yo no fui, fue Pepito”, los responsables de una pésima gestión han querido  cargar el muerto a los otros, entre ellos a los menos culpables, los conductores. Esto es frecuente entre nuestros políticos. Ellos a lo suyo, que es cobrar religiosamente a final de mes y labrarse una jubilación de ensueño.

Ningún cargo quiere ser el responsable, “todos se echan la bolita”, como dicen en Méjico. Ninguno asume la responsabilidad y se señalan unos a otros. El director de la DGT ha llegado a culpar a los conductores aunque después ha hecho un amago de arrepentimiento matizando las palabras en las que señalaba a los conductores como principales culpables: “Entre las muchas causas del colapso, señalé que, quizá, también fue culpa de la avalancha de conductores; pero nunca como única causa”. Ya lo apuntó Quevedo en el Buscón  hace un motón de años: hay cosas que, aunque sean verdad, no se han de decir. Y menos por un cargo público nombrado por el dedo amigo.

Es lo que hay…hasta hasta la próxima nevada.


Pero las cosas se pueden hacer mejor y un ejemplo de ello es Alemania. Así nos lo cuentan en  el siguiente artículo del  ABC.


  
De los periódicos
Publicado en: http://www.abc.es

El caso alemán: 9 millones de kilómetros limpios de nieve
El invierno pasado se emplearon solo en Baviera 350.000 toneladas de sal
La nieve pertenece al paisaje alemán de invierno y garantizar el funcionamiento de todos los servicios a pesar de las nevadas requiere de un sector expresamente dedicado a ello. En Baviera, una de las regiones más afectadas, el Winterdienst –servicio de invierno– emplea a 3.100 personas y el invierno pasado limpió de nieve nueve millones de kilómetros de calles y carreteras, el equivalente a doce viajes a la luna de ida y vuelta.

A los 600 vehículos quitanieve de titularidad pública en la región, se sumaron otros 650 de empresas de apoyo subcontratadas. El invierno pasado, que no fue especialmente profuso en precipitaciones, la operación conjunta costó unos 90 millones de euros y necesitó de 350.000 toneladas de sal por un precio total de 23 millones de euros.

Otros 16 millones fueron a parar al alquiler de vehículos. El Ministerio de Interior de Múnich calcula que un día entero, 24 horas de los efectivos quitanieve a pleno rendimiento, cuesta a las arcas estatales unos dos millones de euros.
Hay trabajadores a tiempo completo, pero la mayoría trabajan como yo», explica Ulrich, un estudiante universitario muniqués que se emplea en las aulas con la química de la cerveza y que se gana la vida mientras tanto como empleado a tiempo parcial manejando una máquina quitanieve.
«Durante los meses de invierno, cobro un fijo mensual de 550 euros por estar disponible. Pueden llamarme a cualquier hora del día o de la noche y estoy obligado a acudir de inmediato. A partir del primer minuto que subo a la máquina, cobro diez euros adicionales por hora».
Este invierno, la gran sensación han sido los vehículos quitanieve de conducción autónoma, Mercedes-Benz Arocs 2045 AS. De momento actúan solo en pistas de aeropuertos, pero es muy posible que en el futuro Ulrich se quede sin trabajo.

Fuera del presupuesto

El personal fijo se ocupa, además, del mantenimiento y el suministro. La sal es comprada y almacenada durante el verano para lograr precios más competitivos. Solo en Baviera hay seis depósitos estatales situados estratégicamente para surtir a las 93 autopistas y calles centrales, aproximadamente 25.000 kilómetros de vías en el menor tiempo posible y a pesar de las nevadas. Las centrales locales van pidiendo suministro de sal según su necesidad gracias a un programa informático y el servicio funciona las 24 horas del día.
El resto de la red de caminos federales y estatales, vías de menos tráfico, recibe el servicio a partir de las 6 de la mañana y hasta las 22:00 horas.
Las aceras de las calles, sin embargo, y esto es así también en el resto del país, no dependen del presupuesto estatal, sino que cada edificio es responsable de la acera que pasa delante de su fachada y de la limpieza de nieve de su tejado, asunto importante porque la caída de nieve desde el tejado a la acera de peatones puede dar lugar a peligrosos accidentes.
Cada edificio debe contratar personal o empresas que retiren completamente la nieve y lo usual es que también contrate un seguro por accidentes que cubra nieve y hielo, de forma que si un viandante se rompe la pierna resbalando ante la puerta, sea el seguro del edificio el que pague el tratamiento médico. El seguro médico del afectado no está obligado en este caso a cubrirlo.