lunes, 17 de octubre de 2016

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (IX)

De 1960 a 1969


(3ª parte)

  
La segunda mitad de la década de los sesenta fue pródiga en disposiciones y noticias que afectaron,  de una manera u otra, a la actividad de aquellas autoescuelas. Entre ellas, cabe destacar principalmente: la modificación de los permisos de conducir (a la que ya hemos aludido en una entrada anterior),  la sustitución en los exámenes de conducir de los Ingenieros de Industria por técnicos de la Jefatura Central de Tráfico y la aprobación y posterior publicación en el BOE de un reglamento de autoescuelas

Se reconoce la gran importancia que ofrece la circulación de vehículos y sus repercusiones de carácter económico, social y político. Como fenómeno social, favorece y genera unos peculiares usos sociales y la aparición de grupos, en cierta manera antagónicos, conductores, peatones, ciclistas… Conseguir una cierta armonía entre los derechos y obligaciones de todos  los implicados exige una minuciosa ordenación orientada a conseguir unos parámetros óptimos de seguridad y de fluidez en la circulación vial. Lamentablemente, después de medio siglo, estamos aún lejos de alcanzarlos en grandes y medianas ciudades.


Debido a la creciente motorización de los españoles aumentan los accidentes y los fallecidos se incrementan año tras año de forma muy preocupante.


Los meteorólogos pronosticaban una temperatura máxima de 23º, la Corporación daba la bienvenida a 1.364 millones de pesetas para mejoras viales, España vencía a Turquía por 2-0 con goles de Grosso y Gento. Eran noticias que se podían leer en la prensa madrileña de aquel dia de junio de 1967. Pero también se publicó otra, que dejó preocupado al colectivo de autoescuelas de Madrid, cuyo titular decía: UN PROYECTO REVOLUCIONARIO PARA LA ENSEÑANZA Y EL EXAMEN DEL CONDUCTOR.

El proyecto, calificado pomposamente de evolucionario, había  sido presentado a la Administración por el Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid. Se trataba de construir en la Ciudad  una “planta piloto” para la formación diaria de un centenar de conductores. Ello significaba, en opinión del autor del artículo, el cierre de las academias de conducir madrileñas  con todas las implicaciones de tipo laboral y social que acarrearía una acción de este tipo.

En el  informe del Colegio, entre otros argumentos bastantes peregrinos, alegaban que la formación que darían a los alumnos en el centro piloto sería muchísimo más completa que la que proporcionaban las autoescuelas, que las  3.500 pesetas por el permiso “clase B”, que cobraba de media las autoescuelas por el susodicho permiso, ellos sería capaces de rebajarlo a 2.500 pesetas, y algunos más de esta guisa.




Aquel “revolucionario proyecto” no tuvo recorrido alguno y al poco tiempo se diluyó como un azucarillo en un oloroso café.

Como bien saben mis coetáneos, en aquellos años, los exámenes de conducir bien podrían calificarse de ridículos. La enseñanza se limitaba, en la mayoría de casos, a la práctica de las tres o cuatro maniobras que exigían para aprobar. 

Próximas las fechas en las que la Jefatura Central de Tráfico se haría cargo de la realización de las exámenes de conducir y, quizá debido a ello, se abrió un debate en una parte de la prensa, en los profesionales y en una parte de la sociedad, sobre todo si en su entorno había algún aspirante a obtener un permiso de conducir en fechas próximas. Se polemizó sobre la enseñanza en las Academias de Conductores, las exigencias en los exámenes, el nivel de capacitación de aquellos  “instructores”, el coste de sacarse un carnet de conducir, etc. De siempre han sido temas manidos y recurrentes.  

Por aquellos años ya se pedía, desde el Grupo Sindical Nacional de Autoescuelas, unos exámenes más racionales y que hubiera una segunda prueba que sería de circulación por carretera y ciudad.



En opinión de las representantes de las autoescuelas, además del problema de los exámenes, existían otros no menos importantes: el de los instructores y el de los examinadores. Por eso empezaban a mirar hacia Francia y hacia Alemania para copiar de sus sistemas de formación y de sus exámenes. Estos países ya tenían una larga experiencia. Disponían de autopistas desde hacía 30 años.    Tenían coeficientes de un automóvil por cada cuatro o cinco habitantes.En Francia funcionaban unas nueve mil  autoescuelas y en Alemania Occidental unas doce mil. Mientras tanto, en España desconocíamos las autopistas, nuestro coeficiente  era de un automóvil   por cada treinta habitantes y solo funcionaban dos mil autoescuelas o menos. Es puerill inventar lo que ya estaba inventado. Era más lógico e inteligente copiar de los sistemas de estos países y adaptarlos a  las posibilidades del nuestro, esto era, al menos, lo que aconsejaban voces autorizadas de aquellas autoescuelas.


Aquellos instructores (hoy profesores de autoescuela o profesores de formación vial) reunían los requisitos exigidos por la normativa vigente, pero la mayoría de ellos no eran idóneos para la formación de los conductores. No habían sido formados para realizar esta actividad.

La normativa solo exigía disponer de un  permiso de conducir la clase máxima, es decir, el D + E. En caso de enseñanza con motocicleta, el de la clase A2. Ello obligaba a las autoescuelas a contratar profesores que podrían ser  excelentes conductores, pero su actitud y aptitud como profesores, salvo honrosas excepciones, era enormemente deficiente. Casi todos habían dejado el camión para subir al Seat 600 y empezar a enseñar a conducir.

Los representantes de las autoescuelas tenían un proyecto: seleccionar a personas con un determinado nivel cultural y que estos superasen unos cursos de formación pedagógica. Por entonces ya se estaban impartiendo en Madrid  a los directores unos cursillos que llamaban de “información pedagógica”.
(continuará…)






jueves, 13 de octubre de 2016

LO DEL CONDUCTOR DEL COCHE FÚNEBRE


El conductor que gustaba de pisar demasiado el acelerador, aunque el principal ocupante de su vehículo no tuviera prisa alguna.

Es el caso del conductor de un coche del tanatorio de Tarragona.

Un radar móvil de los “Mossos d'Esquadra” cazó en Tarragona a un coche fúnebre con un difunto en su interior superando el límite establecido para aquel tramo de autopista.

El radar no entiende de prisas ni de razones. Todos, sean coches particulares, ambulancias, policía, bomberos o coches fúnebres, quedan “retratados” si superan la velocidad establecida en el tramo controlado por el aparatito. Es sabido que la Fiscalía ha pedido, incluso a la Policía, que justifique el exceso de velocidad cuando acuda a una emergencia. Sin embargo, hay quien ha creído que puede infringir el Código de la Circulación para hacer que un difunto no llegue tarde a su velatorio.

Todo asunto, tema, negocio o circunstancia  que nos pase, o al menos la mayoría de cosas que nos pasan tiene su parte cómica. Avistarla, descubrirla y  exteriorizarla  es algo que ayuda a todo ser humano a soportar mejor los infortunios que esta vida nos depara a cada uno.

No hay nada más penoso ni más triste que la muerte. Sin embargo siempre hay quien encuentra algo cómico relacionado con ella o al hablar de ella. Es conocida aquella frase de Woody Allen relacionada con la muerte: No es que tenga miedo a morir. Lo que quiero es no estar allí cuando llegue.

En alguna parte he leído el siguiente slogan de una compañía de seguros de decesos: no corras, te esperamos.

El conductor del coche del tanatorio de Tarragona no pensó lo mismo. El hombre, por no dejar en mal lugar al difunto que viajaba en su vehículo ante amigos y conocidos que le esperaban para darle su último adiós, pisó el acelerador y puso el coche a  130 km/h. en un tramo de la autopista donde la limitación de velocidad era de 100. Pero allí estaban los “Mossos d'Esquadra” con su radar móvil que captó el exceso de velocidad del coche fúnebre. Como no podía ser de otra manera, los agentes lo detuvieron. Pidieron los “papeles” al conductor y éste alegó que el permiso de conducir lo había olvidado en el tanatorio. Los Agentes, con buen criterio, le dejaron continuar con la condición que presentara el permiso días más tarde. No era cuestión de inmovilizar el vehículo con el difunto a bordo por poca prisa que éste tuviera para llegar a ninguna parte. Pero, ¡oh sorpresa! Cuando los agentes de tráfico introdujeron el número del DNI del susodicho conductor no daban crédito a lo que veían en pantalla, el tal fulano carecía de permiso de conducir por haberle sido retirado como consecuencia de la pérdida total de puntos. ¡Vamos, un conductor ejemplar el fulano este!

Al tener conocimiento los agentes de que carecía del permiso de conducir, emprendieron su persecución, le dieron alcance, lo detuvieron de nuevo y le informaron de que había incurrido en un delito, aunque yo creo que más bien le informaron de que estaba cometiendo un delito, pero le permitieron continuar por tratarse, según los agentes de una situación especial. En mi modesto entender, los agentes actuaron bien porque aplicaron el sentido común, entendido éste como aquello que es adecuado decir o hacer en determinados momentos, aunque esto no implique de manera necesaria que esa acción, comportamiento o frase dicha sea lo correcto, pero a la vez me pregunto: ¿se debe permitir que se siga cometiendo el delito? En caso de accidente, ¿cubriría el seguro los posibles daños ocasionados? ¿Hay protocolos a seguir en casos como estos? o ¿se deja a criterios de los agentes para que apliquen su propio sentido común? Aunque ya saben, de él se dice que es el menos común de los sentidos.


domingo, 2 de octubre de 2016

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (IX)

De 1960 a 1969

(segunda parte)



Por asociación empresarial entendemos aquella institución social cuyo objetivo es la defensa, principalmente, de los intereses económicos  y laborales de los empresarios.

Toda asociación empresarial pretende coordinar a los empresarios en un frente único para reivindicar ante la Administración pública aquellas medidas que, beneficiándolos, entienden son las más adecuadas para el eficiente funcionamiento del sistema liberal de mercado, actuar en los procesos de negociación colectiva y en la elaboración de los pactos sociales, crear opinión a su favor por medio de la difusión de documentos, estudios, celebración de congresos, etc.

El movimiento asociativo en las autoescuelas, muy probablemente, se inicia en Madrid de manos de Ignacio Sanz Rodrigo allá por el principio de la década de los sesenta. Él, junto a otras personas, promueven y crean el Grupo Sindical Autónomo de Auto Escuelas.


El Grupo Sindical de Barcelona inicia su andadura en el año 1961.



La escasa veintena de autoescuelas de Granada, capital y provincia ven tambien la necesidad de que exista una asociacion que las defienda ante la administracion de turno y con este fin  crea el Grupo Autónomo de Autoescuelas de Granada.

En Sevilla se crea tambien a principio de los sesenta,  y como en todas partes se denominó "Grupo Autónomo de Autoescuelas". Año tras año y de  forma progresiva, las demás provincias van creando  en su ámbito territorial los diferentes  Grupos Autónomos de Autoescuelas dentro de los Sindicatos Verticales de aquellos años, encuadrados, en un principio, en el Sindicato Provincial de Actividades Diversas. Años más tarde pasaron al Sindicato de Enseñanza. Casi todas estas asociaciones tuvieron, en sus inicios, su primer domicilio social  en los antiguos edificios de aquellos sindicatos oficiales y afines al gobierno.


El segundo quinquenio de la década que nos ocupa siguió con la misma tendencia. En el  año 1969 se matricularon  479.314 vehículos. Supuso un incremento de 179.346 vehículos, más que en 1964, una subida, nada  despreciable, del 60%, teniendo en cuenta que en 2010 se matricularon 1.348.288 vehículos y en 2015, 1.454.498 lo que supone un escaso incremento del 8%.

 El año 1964 continúa confirmando la tendencia expansiva de los primeros años de la década  en cuanto a la expedición de permisos de conducir y matriculaciones de vehículos.

De 206.595 permisos expedidos en 1960, se paso en 1964 a 429.925 y a 618.008 en 1969. En términos relativos, las personas que pasaron por las autoescuelas en 1964 se incrementaron en un 108% con respeto a 1960 y las que pasaron en 1969 se incrementaron en un 43% en relación a 1964.


Si en 1964, por cada vehículo matriculado se expiden 1,43 permisos es obvio que existía un considerable número de titulares de permiso de conducir que no disponía de vehículo y que practicaba la conducción de manera esporádica.

En 1969 la relación bajó a 1,26; la matriculación de vehículos se acercó un poco más a la expedición de permisos de conducir.

A mediados de mayo de 1965 se publica un decreto modificando determinados artículos del Código de Circulación. Los cambios afectan a los permisos de conducir y a las autoescuelas.



En la modificacion que se hace del articulo 272, se establece que los permisos, en lo sucesivo, serán de la clase A-1, A-2, B, C, D y E. Con los años, estas clases se subdividieron en otras hasta llegar a las actuales. Hubo que  arrinconar las denominaciones de permisos de las clases  1ª, 2ª, 3ª y 1ª E. A la gente le costó olvidar aquella nomenclatura.


Los cambios también afectaron a las autoescuelas. Aquella modificacion, podríamos decir que fue como el embrión de un futuro reglamento.

El artículo 282 que aludía a las autoescuelas quedó así:

Para la enseñanza de conducción de automóviles podrán crearse escuelas particulares con la autorización del Ministerio de Industria y con sujeción a las  normas que éste haya dictado o pueda dictar al efecto.

Deja abierta la posibilidad de regular la enseñanza mediante una instrucción aprobada por el Ministerio de Industria en la que se regule todo lo referente a profesores, métodos de enseñanza, material destinado a ella y tarifas.

En cuanto al director no especifica mucho, sólo dice: “La dirección de la escuela estará a cargo de persona que, a juicio de la Delegación provincial de Industria, reúna las debidas condiciones de idoneidad y competencia para tal cometido”.

Especifica, además,  cuestiones relacionadas con los siguientes puntos: profesorado, vehículos, cartel, autorización zonas de enseñanza, seguros y  sanciones.

En cuanto a los profesores se le exige una edad mínima  de 23 años, ser titular del permiso D habilitado para la clase E, lo que venia llamándose primera especial. Por supuesto no haber sido sancionado con suspensión o anulación del permiso. Las personas que quieran dedicarse a esta actividad deben solicitarlo de la Delegación Provincial de Industria que les proveerá de un documento que les habilite para dicha función, eso si (…) previos los ejercicios y pruebas que reglamentariamente se establezcan”.  En caso de ensañar con motocicleta se exige el A-2.

En una modificación posterior del Código de Circulación, octubre de 1966, se permitió, mediante una disposición transitoria, que pudieran continuar ejerciendo, aunque solo fuesen titulares del permiso de 1ª clase o su equivalente el de la clase C, quienes antes de la entrada en vigor del Decreto (mayo de 1965) hubieran obtenido  el titulo de profesor de Escuela de conductores o lo hubiera solicitado  previo cumplimiento de los tramiotes reglmen tarios, aunque la obtención de dicho titulo sea posterior al citado Decreto.

Correspondía a las Delegaciones de Industria la inspección de las autoescuelas, asi como formular al Gobernador civil las denuncias a las que hubiera lugar por infracción de las normas que regulaban su funcionamiento

La sanción pecuniaria a cualquier infracción por parte de una Autoescuela podía ser sancionada con  una multa de hasta 5.000 pesetas.

Iniciada la década, había en España 74 permisos por 1000 habitantes. En el año 1965, año en el que se cambió la denominación de los permisos, se llegó a 141 y en 1969, finalizando el decenio, ya estábamos en 199. 

Curiosamente, en el año 1967, la cifra de permisos expedidos superó la cifra de 750.000 cifra muy superior a la del año anterior, cerca de doscientos mil permisos más que en 1966. Muchas personas, enteradas de que al año siguiente los  exámenes los realizarían técnicos de la Jefatura Central de Tráfico  en lugar de ingenieros de las Delegaciones de Industria, decidieron apresuradamente obtener el permiso de conducir antes de llevarse a cabo el cambio de examinadores. Las finanzas de las 2000 autoescuelas que podría haber repartidas por la geografía española debieron alcanzar cotas excelentes.

Si en el año 1967, los permisos expedidos por 1000 habitantes fueron de 23 y en el año 2014 ha sido de 14, y si añadimos que el numero de autoescuelas se ha incrementado en más de un 350 %, en el mismo periodo, nos podemos imaginar el descalabro que están sufriendo las actuales autoescuelas.

Las apertura de autoescuelas en la década de los sensenta no crecía al ritmo que lo han venido haciendo en los últimos años. Todas tenían bastante trabajo, aunque tenían otro problema, aunque de más fácil solución, la escasez de profesores titulados. Pero de aquella escasez se ha pasado a la saturación de titulados en Formación Vial. Sin embargo, DGT sigue convocando cursos para nuevos profesores y CNAE impartiéndolos. ¿Por qué?

(Continuará…)

martes, 27 de septiembre de 2016

DGT CONVOCA EL GRUPO DE TRABAJO TÉCNICO DE EXÁMENES


DGT convoca el grupo de trabajo técnico de exámenes para el próximo 6 de octubre.

El próximo día 6 de octubre, la Subdirección General Adjunta de Conocimiento Vial ha convocado un grupo de trabajo técnico formado por funcionarios de la Dirección General de Tráfico con experiencia en el área de exámenes.

Por primeva vez y consideramos que es un avance importantísimo, se convoca, además de los sindicatos, a la Asociación de Examinadores de Tráfico (ASEXTRA), que recordemos, aglutina a más del 80% de examinadores de este país y que sin duda puede aportar, como nadie, su experiencia y conocimientos técnicos en los objetivos que va a perseguir este grupo de trabajo técnico. (Anteriormente ASEXTRA estaba presente por invitación expresa del sindicato CSIF).

La intención es que en este grupo de trabajo se trate el diseño y desarrollo de los mecanismos y líneas de actuación que permitan detectar las carencias y mejoras necesarias en aras a garantizar la unificación de los criterios de calificación, ampliar y mejorar la formación de los examinadores, lograr un desarrollo profesional permanente y, en consecuencia, ofrecer a la sociedad un examen de calidad en beneficio de unas mayores cotas de seguridad vial.
En este grupo técnico estarán el secretario general de la DGT o persona en que delegue, la subdirectora general de Políticas Viales, otro personal adscrito a la Subdirección de Conocimiento Vial, cinco jefes provinciales de tráfico, un representante de cada una de las centrales sindicales que forman la Mesa Delegada de RRHH: CSIF, UGT, CCOO, ELA y CIG, además de como se ha dicho,  la Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra), en cuya representación acudirá su presidente, Joaquín Jiménez Murillo.

También asistirán dos o tres profesionales de la La Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR).

En cuanto tengamos el orden del día de la citada reunión, donde se relacionen los temas concretos a tratar, ASEXTRA solicitará a los examinadores que hagan sus aportaciones con el fin de trasladarlas a este grupo de trabajo técnico.

Publicado por Asextra España.


jueves, 22 de septiembre de 2016

ANÁLISIS DEL ESTADO DE LOS VEHÍCULOS. IN-FORME 2016 DE LA FUNDACIÓN MAPFRE

A ningún conductor responsable escapa que el estado de mantenimiento y conservación de su vehículo es un requisito muy importante y necesario para aumentar su seguridad y la del resto de  ocupantes, tanto en el momento de evitar un siniestro como para reducir la lesividad de éste en el caso de producirse.

Es también fundamental para los responsables del tráfico conocer el estado técnico de los vehículos, de manera que en caso de necesidad sea posible llevar a cabo las medidas correctoras posibles.


Con la finalidad de concienciar sobre la importancia para la seguridad vial del  mantenimiento del automóvil y con la idea de detectar posibles fallos que afecten de una manera directa a la seguridad de los ocupantes de los vehículos, MAPFRE puso en marcha en el año 2013 la campaña “Cuidamos tu auto”.

  
La Fundación MAPFRE ha analizado los datos correspondientes a 76.839 inspecciones de vehículos realizadas entre el año 2013 y 2016 en toda España. Las diagnosis se han realizado gratuitamente en unidades móviles gestionadas por MAPFRE  que han recorrido los cuatro puntos cardinales de España. Se han evaluado un total de 62 aspectos del vehículo, desde sus elementos más básicos de seguridad al acondicionamiento o estado interior y exterior.


Del total de turismos analizados, el 39,9% no presentaba defecto alguno. Entre los de gasolina, la proporción de vehículos sin defectos disminuye hasta el 35,5% mientras que en los diesel la proporción es mayor, 41,6%.

Aunque sea una obviedad, se puede destacar que tanto la antigüedad del vehículo como los kilómetros recorridos son dos características que influyen significativamente en el número de defectos observados por los técnicos.

Como es de suponer, la antigüedad y el uso originan en los vehículos desgastes y envejecimiento en sus elementos mecánicos, electrónicos y estructurales, por lo que, a más antigüedad y número de kilómetros se deben realizar más reparaciones y operaciones de mantenimiento. Alguna de éstas, como la sustitución de los neumáticos, de los amortiguadores, o el cambio del líquido de frenos, por citar algún ejemplo, además de alargar de manera importante la vida útil del vehículo, influye de manera directa en la seguridad de sus ocupantes.


Según la Dirección General de Tráfico, la antigüedad es un factor de riesgo debido a que tanto la tasa de fallecidos como la de heridos graves muestran una correlación positiva con ella. Los turismos y furgonetas con una antigüedad media tienen más accidentes que aquellos otros que están por debajo de esa antigüedad. La ausencia o deficiencia en el mantenimiento de un vehículo también está asociada al riesgo de sufrir un accidente

De datos obtenidos del anuario de la DGT, se infiere que el riesgo de fallecer, en caso de siniestro, se duplica para los ocupantes de vehículos con una antigüedad comprendida entre diez y catorce años, respecto a los vehículos de menos de cuatro años. Éstos, por lo general disponen de mayor número y más avanzados sistemas de seguridad, que ayudan tanto a prevenir que no se produzcan los accidentes como a mitigar las consecuencias de estos sobre las personas.

En las revisiones llevadas a cabo, los elementos  inspeccionados se han agrupado según los distintos sistemas o funciones del vehículo:


1. Sistema de iluminación 
- Luces de posición                  
• Antinieblas
• Luces de cruce                   
• Catadióptricos
• Luces de carretera              
• Luz de matrícula
• Estado de los proyectores   
• Estado de las tulipas
• Reglaje de los faros            
• Luces del remolque
• Intermitentes

2. Ruedas y neumáticos
• Desgaste     
• Tapones de las válvulas
• Presión        
• Llantas

3. Acondicionamiento exterior
• Lunas y cristales         
• Retrovisores
• Limpiaparabrisas         
• Paragolpes
• Lavaparabrisas           
• Deformaciones
• Cerraduras de las puertas

4. Acondicionamiento interior (turismos)
• Cinturones          
• Sillas infantiles
• Asientos              
• Chalecos y triángulos
• Reposacabezas

5. Sistemas electrónicos y de seguridad activa
• Testigos del cuadro             
• ABS
• Diagnosis electrónica          
• ASR y ESP
• Airbags
  
6. Vano motor
• Gestión del motor                      
• Correas
• Nivel de aceite                           
• Manguitos
• Nivel de refrigerante                  
• Fugas
• Nivel de líquido de la dirección
   Asistida                                     
• Estado de la carga
• Carga del alternador

7. Elementos mecánicos
• Holgura en el volante
• Eficacia de la suspensión trasera
• Eficacia de la suspensión delantera

8. Frenos
• Freno de estacionamiento
• Nivel del líquido de frenos
• Desgaste de los discos
• Calidad del líquido de frenos
• Latiguillos de freno      
• Maneta o pedal de freno

Los más susceptibles de presentar problemas son el sistema de iluminación, ruedas y neumáticos y el vano motor. En el otro extremo se encuentran el acondicionamiento interior y los sistemas electrónicos y de seguridad activa.

En el conjunto de España, los vehículos de gasolina presentan un 23% más de defectos que los de gasoil.

ALGUNAS DE LAS CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

-      El mantenimiento del vehículo es un elemento esencial para mantener la seguridad del mismo.

-      Tanto la antigüedad media de los vehículos como el valor que presentan sus cuentakilómetros se han incrementado, pasando de los 138.954 en 2014 a los 145.374 actuales.

-      Prácticamente el 40% de los más de 76.000 vehículos analizados no presenta defectos, reales o posibles.

-      Los vehículos de combustible diesel presentan una cantidad media de defectos significativamente menor que los de gasolina, son significativamente más jóvenes y sin embargo tienen más kilómetros recorridos en media.

-      En todos los epígrafes analizados los vehículos diesel nunca presentan una mayor proporción de defectos reales o potenciales que los de gasolina.

-      Las comunidades autónomas con menor proporción de vehículos con algún defecto son Andalucía, Cataluña e Islas Baleares; los vehículos de estas comunidades representan el 25,5% del total.

-      Las comunidades con mayor proporción de vehículos con algún defecto son Islas Canarias, Castilla León y Castilla La Mancha; sus vehículos representan un 29,5% del total.

-      Las ruedas y neumáticos, el vano motor, y el sistema de iluminación son los epígrafes que presentan una mayor proporción de vehículos con algún defecto, con el 29%, el 27% y el 25% de los vehículos inspeccionados respectivamente.

-      En el caso de los neumáticos es el desgaste el defecto que se ha encontrado mayoritariamente.

-      Respecto a los sistemas electrónicos diagnosticados en general, se encuentran en buen estado, presentando defectos en ABS/ESP o Airbag aproximadamente el 2% de los vehículos.

-      La posibilidad de que un coche no presente ningún defecto disminuye con los kilómetros y la antigüedad; así, mientras que entre los de menos de 86.000 km o los de menos de 9 años la probabilidad de que no presente ningún defecto es del 55%, entre los de más de 190.000 km o más de 15 años esa probabilidad cae hasta el 28%.

-   De forma análoga, la posibilidad de que el vehículo presente cuatro o más defectos crece con la antigüedad y los kilómetros; así, un coche de menos de 86.000 km tiene una probabilidad del 11% de tener 4 o más defectos, mientras que uno de menos de 9 años de edad la tiene del 9%; pero si el vehículo registra más de 190.000 km o su edad es más de 15 años, la probabilidad crece por encima del 40%.

Fuente: “Análisis del estado de los vehículos”. © Fundación MAPFRE, 2016. Trabajo realizado con la colaboración de J.M. López Zafra y S. de Paz Cobo. Statpro 2000 Clima, SL



viernes, 16 de septiembre de 2016

DEMOLEDOR REPORTAJE SOBRE LOS CURSOS DE “SENSIBILIZACIÓN Y REEDUCACIÓN VIAL”


Seguro que los perpetuos, perdurables  y casi fijos miembros de la cúpula dirigente de CNAE, desde hace un “porrón” de años, consideran la segunda semana del presente mes de  septiembre una de aquellas que desearían borrar cuanto antes de los registros de su memoria.

De un tiempo acá es constante el chorreo continuo  de malas noticias sobre la entidad y que, de paso, dejan en mal lugar a la profesión porque van mermando poco a poco su credibilidad dada la propensión  que tenemos los españoles a generalizar.

Hace pocos meses fue el presunto amaño de la concesión de los cursos. Ahora, ha sido una noticia generada en Hellín (Albacete): La Asociación Nacional de Empresas de Transportes, Transportave, con sede en Hellín, ha denunciado ante la DGT y el Ministerio del Interior un presunto fraude en relación con los cobros en los cursos de recuperación de puntos del carnet de conducir para transportistas.

Y últimamente  y por aquello de que  “éramos pocos y parió la abuela” aparece en el número 515 de la Revista Auto Bild un demoledor reportaje sobre la manera de impartir un curso   de “Sensibilización y Reeducación Vial”.


El pasado sábado, día 10,  pasé a ver a mi quiosquera, y antes de comprarme el periódico  eché un vistazo a la zona de las revistas. En el barrido visual que hice detuve la mirada en la portada de Auto Bild y vi el sugerente subtitulo: ¿El chiringuito de la DGT y de la Confederación de Autoescuelas?


ió 

Mi amable quiosquera, como cada día,  al verme llegar cogió un ejemplar del montón del periódico que compro a diario, pero yo opté por cambiarlo por la revista y vi que arrugó el entrecejo cuando sólo le entregué el importe de la misma. La paga de jubilado no da para el diario y la revista, le dije a modo de excusa. La verdad es que la mayoría de jubilados tenemos que ceñirnos a un estricto presupuesto  mensual.Esa mañana me tocaría ojear  mi diario favorito  en mi cafetería habitual delante de una taza de un aromático café. La compra de la revista no me iba a impedir la lectura del diario. 

En el reportaje del semanario AUTO BILD se hacen afirmaciones bastantes graves (gravísismas a mi entender) que no dejan en buen lugar a la autoescuelas, bueno a una en concreto de las que imparten estos cursos, pero ya se sabe, la gente, cuando pasan cosas así,  acostumbra a poner a todas de  manera  injusta en la misma cesta.

El reportaje, en sus páginas interiores, lo titulan: LA
“GUERRA SUCIA” DE LAS AUTOESCUELAS. Ya es llamativo que los asociados levanten una guerra contra aquellos que los tienen que representar o los representados contra sus representantes. 

La CNAE, se supone que es el Organismo que debería y debe representar los intereses de todos sus asociados. Pero parece  que no es así, que sólo defiende sus propios intereses y los de unos pocos asociados. Como bien se dice en una carta abierta de la Asociación de Madrid, la Confederación Nacional lleva, desde hace unos años, gestionándose como si de una Entidad mercantil se tratara, anteponiendo un afán recaudatorio a la labor gestora en defensa y mejora de los Centros de Formación (autoescuelas) para lo que fue creada allá por los años sesenta.

Al parecer, un miembro del equipo de AUTO BILD se coló, bueno, al parecer participó  (supongo que a modo de espía) en uno de estos cursos en una autoescuela de Madrid. Tomó  buena nota de todo lo que allí se dijo y se hizo y luego lo ha publicado en la susodicha revista.

En el reportaje se cuestiona la utilidad de los cursos:

¿SIRVEN DE ALGO LOS CURSOS?

Aunque en las encuestas oficiales que maneja CNAE el grado de satisfacción se acerca al 100%, según la encuesta publicada por la revista “‘Tráfico” de la DGT, el 84% de quienes dicen haber asistido a un curso de recuperación de puntos manifiesta que estos no sirven para nada [...].

La profesora  — sigue diciendo —dejó que más del 50% del tiempo se pasara en charlas frívolas con afirmaciones tan poco reeducadoras como “el [radar] Pegasus está haciendo mucho daño”, arremetiera contra las bicicletas alentada por los chascarrillos de los alumnos o debatiera sobre semáforos y radares que están situados solo “para pillar” [...]

Cuenta que durante uno de los descansos, la propia profesora llegó a cuestionar el sistema de inspección técnica de vehículos y las revisiones de los centros médicos. Según la revista, la profesora llegó a afirmar que su padre, a pesar de padecer Alzheimer, pasó las consabidas pruebas para renovar el permiso y sigue conduciendo.

“El curso continua me ha parecido una tomadura de pelo, frívolo e insuficiente. Más del 50% del tiempo se ha dedicados debates estériles, chascarrillos y conversaciones ‘de tasca’ entre la profesora y los alumnos, sobre temas triviales y fuera del objetivo que se presupone -la sensibilización en el cumplimiento de las normas de tráfico para evitar accidentes […].

Pero no para ahí la cosa y sigue diciendo que el temario no se impartió al cien por cien; el material de apoyo son diapositivas y videos  de campañas  de la DGT, muchas de hace veinte años.
Cuenta el sagaz reportero que la profesora llegó a decir que los libros debían estar sobre la mesa, aunque no se utilizaran. Y junto a ellos el DNI, por si había inspección. Había que cuidar las formas, aunque no importara mucho el fondo...



El autor del reportaje aprovecha lo manifestado por la profesora sobre la renovación del permiso de conducir de su padre para poner en solfa  la preparación de los profesores  que imparten estos cursos:

El hecho de que ella no solo no lo denuncie sino que presuma de ello en este foro, llama la atención, sise tiene en cuenta que quienes imparten estos cursos no son profesores de autoescuela “normales”, sino que han tenido que recibir una formación específica que imparte el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial de la Universidad de Valencia en la sede de CNAE.

Y yo digo: es una vergüenza el comportamiento de esta profesora; es una vergüenza que el director de la misma lo permita; y es una vergüenza que no lo impidan ni la CNAE, ni la DGT. Todos son culpable “in vigilando”. Pero no es menos verdad que no se puede generalizar porque hacerlo siempre es injusto. Conozco, y seguro que todos conocemos, excelentes profesores y profesoras que están muy lejos del comportamiento de la profesora aludida en el reportaje, otra cosa es el sistema.

Ante tan lamentable coyuntura me viene a las mientes lo de cada pueblo tiene el gobierno que se merece, o… cada asociación tiene la junta directiva que ha elegido.