miércoles, 14 de diciembre de 2016

ESO DEL TRÁFICO…Y OTROS TÉRMINOS


Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Siempre me he preguntado por qué se le ha llamado así a esta ley. ¿No hubiera sido más propio llamarle “Ley sobre circulación de vehículos a motor y seguridad vial? o ¿Ley sobre tránsito, circulación de vehículos a motor y seguridad vial?

Hace casi medio siglo, allá por 1968, algún que otro intelectual español— más bien pocos—pensaba que eso de la circulación o del tráfico ya se había convertido en un problema realmente inquietante. Incluso se cuestionaba desde el punto de vista conceptual el término “tráfico” frente al de “circulación”.

Uno de aquellos pensadores que escribió sobre el “tráfico” fue  Félix García Vielba, fraile agustino e insigne columnista del periódico ABC; fue amigo de Ortega y Gasset, Marañón, y de otros famosos escritores. La amistad con Ortega nació de la admiración de ambos por San Agustín.

En los primeros años del automovilismo, los primeros del siglo XX, se empezaron a utilizar en España, por parte de los aficionados a esta actividad, anglicismos y galicismos relacionados con el automóvil: “panne” (averia), “chauffeur” (chofer, conductor), traffic (tráfico), stop (detenerse), etc.

En España utilizamos “tráfico” para referirnos a lo mismo que en buena parte del mundo hispanohablante llaman “tránsito”, acción de transitar, actividad de personas y vehículos que pasan por una calle, carretera, etc.

También  utilizamos “tráfico” para referirnos a la “circulación” de vehículos  automóviles mientras que en países, según el diccionario de americanismos, como México, Honduras, Cuba, Colombia, Uruguay y alguno más de habla hispana, utilizan “tránsito” que viene del verbo transitar, circular,  mientras que “tráfico” viene del verbo traficar.

El Reglamento para la Conservación y Policía de las Carreteras de 1867, en su Capitulo II, art. 15, trata “Del tránsito por las carreteras”, y no del tráfico por las carreteras.



En su artículo 22 dice:

Las caballerías, recuas, ganados y carruajes de toda especie deberán dejar libre la mitad del ancho del camino para no embarazar el tránsito; y al encontrarse los que van y vienen, marcharán arrimándose  cada uno a su respectivo lado derecho.

El reverendo agustino Félix García dejó escrito en uno de sus artículos, allá por 1968, lo siguiente sobre tráfico y circulación:
Yo no sé cómo ha prevalecido lo de “tráfico” y no lo de “circulación”, que sería lo correcto, cuando se alude  a ese problema en la Prensa diaria, ya que “tráfico” en su sentido propio es el “comercio  y negociación con el dinero de las mercancías” según el Diccionario de la Lengua , mientras que “circulación” es el “tránsito de personas y vehículos por la vías urbanas”,  o no urbanas. Y claro es  que, si admitimos lo de “trafico” en vez de “circulación” lógicamente tendríamos que llamar  “traficante” al “peatón”, “ circulante”  o “transeúnte”.

En plena canícula de 1897 se publicaba una Real Orden, rubricada por el Director General de Obras Públicas que supone  la primera norma jurídica española en lo referente a los vehículos movidos por tracción mecánica.

En esta Orden, el termino “trafico” aparece una sola vez, y es en la exposición de motivos:

[…] Que en los nueve primeros kilómetros lleva pretil corrido por el lado de la izquierda, quedando re lucido el ancho de la carretera á 6 metros 20 centímetros, que apenas es suficiente para el tráfico en ciertas épocas del año.

El término “transito”, dos veces y el termino “circulación” hasta ocho veces.

[…] cuales no deba permitirse la circulación de máquinas
o locomotoras de mayor peso, y, por esta razón, es necesario que, para autorizar este tránsito por las carreteras presente el interesado al Ingeniero Jefe el proyecto de la locomotora, indicando el peso total y el que carga sobre cada rueda.

[…]  Para terminar, manifestará la Junta que, como ha indicado, además de los vehículos con motor de vapor puede pretenderse la circulación de carruajes con acumuladores eléctricos, cree lo más conveniente dictar reglas generales  a las que deberá subordinarse el tránsito por las carreteras de vehículos cuyo motor no sea la fuerza animal.



En estos pocos años que llevamos del siglo XXI, ha irrumpido con fuerza un nuevo término: “movilidad”. Y al nombre se le ha puesto apellidos: “movilidad urbana”, “movilidad sostenible”, “movilidad segura”, etc. 

En muchos ayuntamientos, las antiguas Concejalías  de Tráfico han pasado a llamarse Concejalías de Movilidad. Y hay quien asegura que el papel de un concejal de movilidad no es resolver los problemas del tráfico, sino garantizar unas condiciones adecuadas de movilidad en todo su territorio municipal. Y desde mi ignorancia me pregunto: ¿esto se puede conseguir sin resolver los problemas de “tráfico”, “circulación” o “tránsito”. 


En estos últimos tiempos se habla mucho de movilidad urbana; las autoridades municipales dan discursos sobre la misma como si entendieran mucho del tema; en algunos municipios, a los agentes de tráfico de toda la vida les llaman “agentes de movilidad urbana”. Pero a todo esto, ¿qué es la movilidad? ¿Y la movilidad urbana?

Como no soy experto en lexicografía, busco en el diccionario “movilidad” y leo: Cualidad de movible. Busco “movible” y leo: Que por sí puede moverse, o capaz de recibir movimiento por ajeno impulso.

He leído algunos documentos de quienes se autodenominan expertos en el tema, aunque  no sé si lo son, pero dicen: Por movilidad se entiende el conjunto de desplazamientos, de personas y mercancías, que se producen en un entorno físico.

El objeto de la movilidad, defiende alguno de estos expertos,  es, principalmente, el desplazamiento de las personas con independencia del medio que utilicen para ir de un lugar a otro ya sea a pié, en bicicleta, en automóvil particular, en motocicleta o en transporte público.



Desde estas consideraciones y desde un punto de vista conceptual,  y en cuanto a su estudio e intervención, se puede considerar la movilidad como un término  más amplio, que “tráfico”, “circulación”, “tránsito” e incluso “transporte”. 







viernes, 9 de diciembre de 2016

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (IX)



De 1960 a 1969


(6ª parte)


Cuando “las escuelas de chofers” aparecieron allá por el primer tercio del siglo XX, lo hicieron sin ninguna regulación específica. Más adelante, en la década de los cincuenta y parte de los sesenta, era la propia escuela la que proponía su propio reglamento  ante la Delegación de Industria cuando presentaba la  solicitud de apertura.

En mayo de 1965 se hizo una reforma parcial del Código de la Circulación que afectó principalmente a los permisos de conducir y a los requisitos de sus aspirantes. En el tema de las autoescuelas, la reforma se quedó escasa y se despachó con un solo artículo, el doscientos ochenta y dos, dividido en cuatro apartados.

El apartado uno decía: Para la enseñanza de la conducción de automóviles podrán crearse escuelas particulares con la autorización del Ministerio de Industria y con sujeción a las normas que éste haya dictado o pueda dictar al efecto.


No fue hasta 1969, cuando las autoescuelas tuvieron una regulación específica y detallada de manera profusa. Y lo fue mediante la Orden del Ministerio de la Gobernación de 24 de marzo que se publicó en el BOE el 12 de mayo del susodicho año, entrando en vigor al día siguiente. 

En este año se autorizan, más bien se regularizan, por la Jefatura Central de Tráfico las 97 primeras autoescuelas de España que ya venían funcionando desde años. La primera se realizó cinco días después de la publicación de la susodicha Orden. 

Aquel pretencioso Reglamento, en el preámbulo de la citada Orden, parecía estar más que justificado.

Es cada vez más acuciante  la necesidad de que los conductores de vehículos de motor posean la pericia y conocimientos necesarios para que, al circular por las vías públicas, no sean causa de accidentes ni de entorpecimiento en el normal desenvolvimiento de la circulación vial.

 Por ello, al ser las escuelas particulares de conductores los
Centros donde normalmente adquieren los futuros conductores aquellos  conocimientos y pericia, resulta necesario regular su estructura y funcionamiento de la forma más completa y precisa  posible, siguiendo criterios internacionales considerados como más idóneos para proporcionar eficazmente la enseñanza que les es propia y, con ello, formar buenos conductores.



La Orden en cuestión establece que dentro del plazo máximo de un año, todas las escuelas de conductores  cuyo funcionamiento ya hubiera sido autorizado con anterioridad y se encuentren en vigor deberán realizar las actividades precisas para adaptarse a cuanto se establezca en el Reglamento. En casos excepcionales  podrá reducirse el plazo de adaptación, cuando alguna escuela, por falta de elementos esenciales, se encuentre funcionando en condiciones de manifiesta deficiencia. A la vez, estaba previsto que aquella autoescuela que no reuniera los elementos esenciales y se encontrara funcionando en condiciones de manifiesta deficiencia viera reducido este plazo.

También hacía referencia a directores y  profesores. En cuanto a los primeros  dispuso que aquellos que, con la debida autorización, se encontraban ejerciendo el cargo de directores de escuelas de conductores y tuvieran aprobado un curso de información pedagógica para esta función en el Centro de Formación de Monitores de la Organización Sindical, deberán convalidar dicho curso por el de formación profesional para directores si quieren estar exentos de realzar las pruebas que, en lo sucesivo, se exigirían.

En cuanto a los profesores que se encontraban ejerciendo debidamente autorizados podían seguir, dentro del plazo de dos años, un curso de información pedagógica para profesores en un centro de formación de monitores de la Organización Sindical y, posteriormente, convalidarlo por el de formación profesional. En caso contrario deberían superar las pruebas que se establecían en la susodicha Orden.

El nuevo Reglamento por el que se debían regir en lo sucesivo  las Escuelas Particulares de Conductores de Vehículos de Tracción Mecánica constaba  de siete capítulos subdivididos en 54 artículos.

Aquellos 54 artículos vinieron a regularizar de manera profusa, detallada y minuciosa todo aquello que se creía que era necesario para que una autoescuela de aquella época funcionase con un mínimo de garantía profesional. Las autoescuelas, con este reglamento, empezaron a prepararse para afrontar los continuos cambios que,  década tras década  les ha venido exigiendo la Administración, unos acertados, otros no tanto,  y algunos hasta disparatados.

En este reglamento de 1969 se institucionaliza el famoso y controvertido “cupo” de exámenes” (…) en ningún caso podrá tener un numero simultaneo de alumnos  superior a doce por vehículo ni podrá presentar a examen más de ocho por vehículo y semana.(art.27) 




En aquellos primeros empujes de la Jefatura Central de Trafico, y para influir en la línea de mejora de la formación que se estaba planteando, se encuadra  la edición y publicación  de cuatro libros: el tomo I dedicado a normas de circulación, el tomo II a señales de tráfico y el tomo III y IV dedicados a la mecánica del automóvil, Todos ellos enfocados a la preparación del examen teórico. Su primera edición data de 1969. Por el tomo I y II la Jefatura cobraba 70 pesetas y 60 por el III y el IV.

lunes, 5 de diciembre de 2016

¿HAY O NO RETRASOS EN LOS EXAMENES PRÁCTICOS POR LA ESCASEZ DE EXAMINADORES?



Parece que en Segovia no los hay…
Texto publicado en: www.elnortedecastilla.es
Las autoescuelas niegan que haya retrasos en los exámenes prácticos

Irene Herranz asegura que no se registran demoras «salvo en casos muy excepcionales y puntuales, por lo que la situación es de plena normalidad»

La Asociación Provincial de Autoescuelas de Segovia (APAE), integrada en la Federación Empresarial Segoviana (FES), niega que haya retrasos sistemáticos en la realización de los exámenes prácticos. La asociación ha salido al paso de las recientes manifestaciones del presidente de la federación regional, Miguel Martínez, en las que se refirió a los retrasos que se producen regularmente en Segovia (incluía también a otras provincias) a la hora de realizar los exámenes prácticos del carné de conducir.
En este sentido, la presidenta de APAE, Irene Herranz, desmiente que esta afirmación sea real: «La Jefatura Provincial de Tráfico convoca semanalmente a examen a todas las autoescuelas de la provincia y no se registran demoras salvo en casos muy excepcionales y puntuales, por lo que la situación es de plena normalidad».

viernes, 2 de diciembre de 2016

PACTO DE ESTADO POR LA SEURIDAD VIAL





El nuevo Director General de Tráfico ha recordado en el Foro ABC sobre Tecnología y Seguridad Vial que el objetivo primordial de la DGT es lograr una cifra de cero fallecidos en accidentes de tráfico, para lo cual ayudan mucho las innovaciones tecnológicas que los fabricantes introducen en sus vehículos. 


Texto publicado en: www.servimedia.es

La DGT diseñará un acuerdo nacional por la seguridad vial
- Cree que el vehículo autónomo se popularizará en 2025

El director general de Tráfico, Gregorio Serrano, afirmó este jueves que inicia su andadura en este cargo con el objetivo de trabajar para alcanzar un pacto de Estado por la seguridad vial, con lo que recoge el guante lanzado por el Congreso de los Diputados, que este martes aprobó una proposición no de ley instando al Gobierno a ello.
Tras inaugurar en Madrid un foro del diario 'ABC' sobre tecnología y seguridad vial, Serrano, que lleva menos de dos semanas al frente de la Dirección General de Tráfico (DGT) declaró a los periodistas que su objetivo es "escuchar a todo el mundo" para lograr un pacto de Estado por la seguridad vial con el fin de construir "una buena base" para reducir "cuanto antes" la siniestralidad en las carreteras.
Serrano indicó que pretende "escuchar a todos" los sectores implicados en la seguridad vial con el fin de determinar "cuáles son las vías de implantación de determinadas medidas legislativas" que permitan rebajar "en un número importante" la mortalidad por accidentes de tráfico.
VEHÍCULO AUTÓNOMO
En el citado foro, Serrano indicó que "ya se están dando los primeros pasos" para que se generalice "el vehículo autónomo pleno" porque existen dispositivos tecnológicos que ayudan al conductor a aparcar o a avisarle cuando invade otro carril y pronosticó que ello "será una realidad" en 2025.
"La gente no termina de ver claro soltar el volante y suscita muchos temores", señaló, antes de sentenciar que el vehículo autónomo se popularizará dentro de alrededor de una década. "Todos percibimos que va a llegar seguro. Tenemos que estar preparados las administraciones, los profesionales, las autoescuelas, la industria y las tecnologías para que cuando nos arrastre, lo tengamos todo más o menos organizado. Estamos trabajando profundamente en ello", añadió.
Por otro lado, Serrano subrayó que la innovación tecnológica es "un asunto estratégico" de la DGT porque ayuda a que "todo el mundo llegue sano y salvo a casa".


miércoles, 30 de noviembre de 2016

A VUELTAS CON LA ESCASEZ DE EXAMINADORES



El Congreso insta al Gobierno a que ponga fin a la escasez de examinadores de Tráfico. Una proposición no de ley (PNL) en este sentido ha sido aprobada por unanimidad en la Comisión de Tráfico, Seguridad Vial y Movilidad Sostenible.

La PNL, presentada por el Grupo Mixto, contemplaba el problema de la carencia de examinadores de Tráfico en Cataluña, pero finalmente se amplió, mediante una enmienda transaccional, al resto del país, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, incluido el PP.

Todos los vocales han secundado la medida en sus intervenciones. Así el de Unidos Podemos, José David Carracedo, ha recordado que, al no haberse repuesto a un ritmo natural las plazas de funcionarios vacantes, la plantilla de la DGT ha pasado de 900 a 600 funcionarios, en pocos años, con el consiguiente retraso en las pruebas de los exámenes de conducir. El vocal del PP, Francisco Molinero, ha dicho que la causa de este problema es el poco atractivo del trabajo de examinador y que el Gobierno trabaja arduamente para dotar a esta labor de los suficientes incentivos. "Hay que arreglar este déficit de examinadores, pues gravita sobre las personas que necesitan el permiso de conducir para encontrar trabajo".

Diego Clemente, de Ciudadanos, se ha felicitado de que la PNL se refiera a todo el país, y José Zaragoza, del PSOE, ha afirmado que ya en 2014 se había intentado aprobar una PNL similar, pero entonces el PP se había opuesto. "Es grato comprobar cómo el Partido Popular ha cambiado ahora de opinión. Los ciudadanos y las autoescuelas son los grandes perjudicados de una situación injusta". 


ASEXTRA opina sobre la falta de examinadores


Son varias las informaciones que están apareciendo en prensa sobre la falta de examinadores en algunas provincias. Desde hace tiempo, el colectivo examinador no se siente a gusto ni valorado dentro de la Dirección General de Tráfico, ni tiene la sensación de que se esté dando la importancia que tiene su labor dentro de la seguridad vial y su gran incidencia en la cifra de accidentes y muertos por esta causa, cifra cada vez mayor y más preocupante. Si no hay evaluación, hay devaluación y eso es lo que no se entiende desde determinados despachos.

Por esta razón, a la normal pérdida de efectivos a lo largo de los años por jubilación y otras causas que no han sido repuestos o en un nivel muy bajo, se une la falta de incentivos y motivación del personal que está realizando esta importante tarea, por lo que son muchos examinadores, a los que ha costado mucho dinero y tiempo formar, los que se están yendo a sus casas por jubilación anticipada o incluso cambiando de puesto de trabajo y marchándose a otros organismos. 

Desde ASEXTRA llevamos años denunciando esta situación y la parálisis de los responsables para buscar soluciones efectivas que eviten el gran daño que se está produciendo a la población, más allá de parchear la situación convocando cursos de formación de examinadores sin control, a los que apenas se presentan solicitudes por no tener ningún interés este puesto entre los funcionarios, dadas las condiciones del mismo. 

La que proponemos nosotros, desde la Asociación de Examinadores de Tráfico, entidad que aglutina a la gran mayoría de examinadores de este país, que seguro que algo sabemos de esto, es lisa y llanamente crear la escala de examinadores de tráfico, con oposiciones y temario propios para que todos aquellos que tengan formación y vocación suficiente pudieran optar a ser funcionarios examinadores. 

Entendemos además, que sólo los funcionarios, independientes de intereses económicos, políticos o de cualquier otra índole garantizan los derechos de todos los ciudadanos incluidas la pluralidad de pequeñas empresas que conforman este sector. 

Desde ASEXTRA hemos pedido una reunión urgente con el nuevo director de Tráfico con el fin de hacerle llegar la inaplazable necesidad de tomar la medida que pedimos desde esta Asociación profesional.

Fuente: ASEXTRA


viernes, 25 de noviembre de 2016

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (IX)

De 1960 a 1969


(5ª parte)


El 4 de febrero de 1969, justo transcurrido un año y tres días desde que los funcionarios de las distintas Jefaturas Provinciales de Tráfico asumieran los exámenes para el permiso de conducir, se aprueba una Orden, que se publica en el  BOE del día 7 del mismo mes, regulando las pruebas que habrían de realizar en los sucesivo los solicitantes de permisos de conducir de vehículos a motor.

En la exposición de motivos se justificaba la referida Orden con la siguiente argumentación:

El constante aumento del número de vehículos de motor, con la obligada secuela de accidentes que producen, aconseja una revisión del sistema seguido para la expedición de los permisos de conducción, por cuento la exigencia de estos a los conductores de automóviles es una de las medidas tomadas por la Administración para elevar el nivel de seguridad en la circulación y en lo posible evitar aquellos”.

Y seguía la argumentación:

 “Por ello, siguiendo las tendencias más generalizadas en los distintos países, se considera oportuno, a la vez que perfeccionar las pruebas que vienen realizando los solicitantes de permisos de conducción, introducir con carácter general otra, la de circulación en circuito abierto al tráfico ordinario (…).

Una disposición transitoria disponía que:

La prueba de circulación en circuito abierto será exigida a todos los solicitantes de  permisos de las clases C y D. En cuanto a los aspirantes al permiso de la clase B y  hasta  tanto las Jefaturas Provinciales de Tráfico dispongan de los medios  necesarios para ello (desde siempre ha habido déficit de examinadores en las Jefaturas), esta prueba solo la realizarán en cada provincia los aspirantes que se seleccionen, en razón del número de los presentados a la ejecución de la prueba práctica.  

Titulares como el siguiente fueron frecuentes en la prensa de aquellos días.



Efectivamente, a partir del lunes, día 10 de Febrero de 1969, los aspirantes al permiso de conducir venían obligados a contestar quince preguntas sobre normas de circulación, en vez de de las veinte que hasta entonces eran obligatorias. En cuanto a las preguntas de señales, en lo sucesivo serían diez en lugar de quince. El máximo de errores admitidos serian de dos en normas y uno en señales. En el examen de mecánica para los aspirantes al permiso de la clase C, las preguntas se rebajaron de veinte a quince y se permitían para aprobar dos fallos como máximo. Para pasar al examen de prácticas sería necesario haber superado las pruebas teóricas, en la etapa de Industria no fue así, el aspirante se podía examinar de prácticas sin tener aprobada la teórica.

En la prueba práctica en circuito  cerrado se añadía una maniobra más:”marcha atrás en recta y curva”, más conocida como la  “L”.

La gran innovación que  introdujo la susodicha Orden de exámenes fue la prueba de circulación  en vías abiertas al tráfico ordinario. Aquella innovadora prueba consistiría en un recorrido de unos tres kilómetros en un trayecto de una
intensidad media de tráfico.

Junto al alumno iría el profesor de la respectiva autoescuela para que, en caso de grave peligro a causa de alguna maniobra debida a la inexperiencia del examinando, se hiciera con los mandos del coche. En el asiento posterior iba el examinador y este último, durante el recorrido, no formularía advertencia alguna, limitándose a anotar las posibles deficiencias y, naturalmente, la actitud del profesor debería ser totalmente pasiva, salvo en el caso, ya apuntado, de manifiesto peligro.

En líneas generales, el examen para la consecución la consecución del “preciado documento” se ha hecho más difícil, pero las pruebas a las que se han de someter los aspirantes son también más lógicas y racionales.

A partir de entonces se empezaron a prodigar los sustos de profesores y examinadores que habían de acompañar durante el examen a los examinandos en su azaroso y arriesgado discurrir por medio del tráfico rodado de cualquier ciudad.  Aquel alumno que un día lluvioso tomó un curva a velocidad inadecuada, frenó y bloqueó las ruedas directrices; aquella alumna que no domina el coche cuando pretende girar la derecha; aquel otro que parece tener una cuestión personal con el parachoques del vehículo que le precede y que cuando frena ante un semáforo en rojo solo logra quedar detenido a pocos centímetros de la catástrofe, por supuesto, con la intervención del profesor; y qué decir  de aquel que confunde —sólo al conducir, claro— la izquierda con la derecha. Aquel cambio, no fue una innovación, fue un “tsunami”, aunque el tiempo y la práctica hacen que todo se convierta en normal.

El año 1968 y este de 1969, el último de la década de los años sesenta, y que curiosamente es coincidente con la vida del Organismo que más habría de incidir, para bien o para mal,  en la vida de las autoescuelas (cada uno que piense lo que quiera, seguro que acierta), fueron testigos de acontecimientos importantes en las relaciones la Dirección General de Tráfico con las autoescuelas.

El parque automovilístico estaba creciendo  en España a un ritmo de vértigo, y al mismo tiempo y en mayor cantidad aumentaban los permisos de conducir expedidos. Desde un punto de vista económico eran buenos momentos para las pocas escuelas que existían.

(El siguiente cartograma recoge los últimos números de matriculas concedidos hasta el 31 de diciembre de 1969 en las diferentes provincias)


En 1969 se otorgaron 451.683 permisos de conducir a nuevos conductores. Solo el 16 por ciento correspondía a mujeres; en 1975 se otorgaron 473.718 permisos y el 25,82 fue para mujeres; en el 2015, han sido 432.120 los permisos que se han expedido a nuevos conductores y el 47.6 por ciento han sido a mujeres.

En el periodo que va de 1961 a 1969 se expidieron 4.337.663 permisos; de ellos sólo un 9.17 por ciento correspondían a mujeres. Sin embargo hay un hecho a tener en cuenta en los dos últimos años de la década; en estos  años hay un retroceso bastante acusado en los permiso expedidos, posiblemente por los cambios que se llegaron a introducir tanto en los permisos como en las pruebas,  y mientras que la caída para los varones en 1968 fue de un 34 por ciento,  para las mujeres fue de un 26.5 por ciento y en 1969 un 21 por ciento  para los varones, frente a un 1.76 por ciento para las mujeres.



Fue a partir de los años sesenta cuando la mujer empezó a hacer acto de presencia de manera notable en las aulas de las autoescuelas.

Cada vez que a lo largo de los años se ha producido la más ligera variación en los exámenes, el número de suspensos aumenta de forma alarmante, a la vez que preocupante.

A partir del día 10 de febrero de 1969, y durante unas cuantas semanas, las modificaciones introducidas en los exámenes hizo que los aprobados llegasen sólo a un 15 por ciento, que aumentó luego al 20. La situación después de semanas y meses se fue lentamente normalizando.

En este  renombrado año 1969 se presentaron a examen 745.519 aspirantes, aprobando un 79.90 por ciento, porcentaje algo superior al del año anterior.

En la tabla siguiente se expresan las cifras de aptos y no aptos en las pruebas sobre normas y señales de circulación, en las pruebas prácticas y en la prueba de mecánica correspondientes a 1969, con distinción por sexo así como los porcentajes sobre el total de presentados en cada prueba.



En una entrevista al que fue primer director de Tráfico Don José L. Torralba Llorente le hacen la siguiente pregunta con motivo de los nuevos exámenes: ¿Suele ser suficiente la preparación que dan las Escuelas de conductores a los aspirantes a conductores? 

Y esto es lo que respondió:

—La circulación por Las vías públicas en las  condiciones actuales exige cada vez más que los espirantes a conductores sean parte de lo que podemos denominar población motorizada, con una mayor formación. Además del conocimiento  y aplicación práctica de las normas de circulación y señalización deben aprender al manejo del automóvil en forma correcta, en circulación abierta al tráfico, no quedando reducidos sus conocimientos en esta materia a saber realizar el grupo de maniobras que se exigen en la primera parte de la prueba práctica, en circuito cerrado. Como ya he dicho alguna otra vez, al aspirante no sólo se le debe instruir, sino educar, debiendo ser la enseñanza en las Escuelas de conductores práctica y atractiva para que sea eficaz y facilitarse considerablemente mediante métodos modernos. A estas Escuelas les queda aún camino por recorrer. Esperamos que con su colaboración abierta y sin reserva formemos buenos conductores.

Han trascurrido 47 años de estas manifestaciones, ¿las suscribirías hoy?







miércoles, 23 de noviembre de 2016

SEGURIDAD VIAL

Transcribimos un artículo  de Ramón Ledesma. Ha  ocupado diferentes puestos en el sector público de la seguridad vial. Entre los años 2005 y 2012 desempeñó el cargo de Subdirector General de Ordenación Normativa de la Dirección General de Tráfico (DGT) de España. En la actualidad, abogado y asesor de Pons Seguridad Vial.



Seguridad vial: pendientes del nuevo director general de Tráfico

Publicado en:www.finanzas.com

El Consejo de Ministros del pasado día 18 traía consigo la tercera avalancha de nombramientos gubernamentales. Entre ellos, el nuevo director general de Tráfico del Ministerio del Interior, que tomó posesión de su cargo ayer lunes en la sede del departamento, ante el responsable de la cartera, Juan Ignacio Zoido. Un puesto importante con una labor nada fácil donde el complejo y amplio mundo del tráfico y la seguridad vial debe recibirlo, acompañarlo y apoyarlo. Sus éxitos serán sin duda los de todos los ciudadanos. Ánimo por tanto para el nuevo responsable «vial» en sus nuevas tareas públicas.
Una vez tomada posesión, solo queda un camino para avanzar: marcar y decidir. En seguridad vial hay una cierta tendencia al refugio en «grandes titulares» que después no se aterrizan. La «visión cero», la «educación vial», el «hacia vehículos y vías más seguros» necesitan tomar tierra. Necesitan objetivos numéricos y decisiones gubernamentales. Indicadores y BOE. En resumen, gobernanza de la seguridad vial.
En el actual contexto «tarifa plana de mortalidad» (la siniestralidad está estancada hace años en torno a los 1.700 fallecidos), se requiere valentía política y, aunque sean mínimos, fijar objetivos concretos de reducción de siniestralidad vial. Y para su consecución, en el ejercicio del gobierno de la seguridad vial, cinco son los grandes retos que deben afrontarse.
1.- Reordenación institucional. Cada vez se hace más necesaria una nueva configuración de la estructura institucional del tráfico, en dos líneas diferentes: interna y externa.
Interna, porque se hace precisa una profunda reforma de la estructura interior de la Dirección General de Tráfico. Un nuevo organigrama  para atender y focalizar los temas prioritarios. En este sentido parece imprescindible destinar una de sus Unidades al cambio que se está produciendo en la movilidad urbana. Las Administraciones Locales necesitan un punto de apoyo estatal que ponga fin a la soledad con la que actualmente desarrollan sus políticas urbanas. Un Observatorio de la Movilidad Urbana en el que hablar y decidir de calles de «pasar» a calles de «estar». De bicicletas, de peatones, de zonas 30,?.
Y, en segundo lugar, externo. Es preciso (y vamos ya con una década de retraso) reorientar la posición de la Dirección General de Tráfico en la estructura gubernamental del Estado. Debe potenciarse su transversalidad, incorporando criterios de movilidad, reforzando su interacción con la conservación de las carretas y dándole el rango que tiene y merece como política de estado
2.- Carretera convencional: la estrategia. El 85% de los fallecidos en vías interurbanas lo son en carreteras convencionales, con un carril por sentido de circulación. Las vulgarmente conocidas como «secundarias». Vías que en los años 80 y 90 llevaban y traían los grandes tráficos de un lado al otro del país, pero que hoy solo cubren el inicio o el fin de esos trayectos (desplazados a autopistas y autovías con calzadas separadas).
En ellas es viable una reducción del 15 o 20% de falleci dos. Sin embargo, el objetivo solo será alcanzable con decisiones firmes y de calado. Con una nueva regulación de su uso y una estrategia meditada para los próximos años que debe incluir, entre otras, una nueva gestión de las velocidades (del 100 al 90), rediseño de infraestructura y señalización, vigilancia especial de determinados comportamientos infractores o nuevos tipos y restricciones de circulación.
3.-  El nuevo vehículo: autónomo y eléctrico. La norma reguladora del factor vehículo en nuestro país data del año 1998. Cerca de 20 años donde internet y las nuevas tecnologías, el desarrollo de la administración electrónica, la conducción automatizada o el uso de vehículos eléctricos o propulsados con energías alternativas exigen dotarnos de un nuevo texto legal que permita dar cobertura a las nuevas realidades. La mejora de la seguridad vial se hará efectiva con una nueva regulación que ordene la interacción electrónica entre vehículos, con la vía o con operaciones de mantenimiento de la vía o de auxilio en carretera.
4.- Ley del tráfico urbano. La tradicional ordenación de la circulación en las calles urbanas ha quedado obsoleta. En los nuevos modelos de ciudad  peatones y bicicletas comparten protagonismo con el vehículo de motor. Además y en este contexto la infraestructura es la que, sin duda, marcará las reglas de circulación y la «fiscalización» física de la velocidad como el principal factor de riesgo en nuestras ciudades. Por todo lo anterior se hace preciso un nuevo conjunto de reglas que, inspirados en los principios de coexistencia y vida protegida, aborde estas nuevas realidades.
5.- Prioridad «dos ruedas». Bicicletas y motocicletas serán los vehículos de movilidad personal que más fuerza tomarán en los próximos años. La bicicleta por lo que supone y representa como una nueva forma de entender la movilidad urbana. Y la motocicleta, tanto por el ahorro de espacio que representa respecto al vehículo de cuatro ruedas como por su creciente protagonismo en la distribución urbana de mercancías vinculada al comercio electrónico.
Su vulnerabilidad, sin embargo, tanto en carretera como en ciudad, exige cada vez más una dedicación y tratamiento especial y permanente: uno de cada tres fallecidos en accidente de tráfico lo será sobre dos ruedas. Por volumen del asunto público no queda otra: procede echarle siglas y crear una PPM («política prioritaria del manillar»).