domingo, 9 de abril de 2017

A CUENTO DEL CUPO, LAS ASOCIACIONES CATALANAS DE AUTOESCUELAS EN EL PUNTO DE MIRA

 Ahora viene a resultar que el tan denostado cupo de toda la vida lo establecen las asociaciones. ¡No me lo puedo creer! 


¿Qué les han hecho las autoescuelas a los probos funcionarios de algunos organismos de la Administración para que les tengan tanta inquina, animadversión, ojeriza, tirria o malquerencia? ¿A cuento de qué tanta persecución? ¿Acaso no pagan religiosamente sus impuestos? ¿No realizan una actividad socialmente reconocida y loable?

No cuestiono que entre ellas haya garbanzos negros, pero la gran mayoría siempre ha sido y sigue siendo gente trabajadora, honrada y respetable. Y dicho sea de paso, hace años que no tengo relación alguna con las autoescuelas, pero, durante años, me ha ocupado y preocupado el trabajo en la autoescuela y… como decía mi abuelo, hombre cabal donde los hubiere, “donde hubo, siempre queda”.

Las autoescuelas cuando no tienen problemas con la Dirección General de Tráfico — escasez de examinadores, por ejemplo — los tienen con los tribunales de la competencia de las distintas autonomías, por no mencionar otros organismos.

Hace pocos meses fue la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia la que quiso meterlo el dedo en el ojo a la Asociación  Provincial de Autoescuelas de Madrid (APAM).Al día de hoy no sé si se lo ha metido del todo. Ahora es  la Autoridad  Catalana de la Competencia la que se lo quiere meter a las cuatro asociaciones de autoescuelas catalanas. En el caso anterior eran los precios; en este es el “cupo de los examinandos”. Es cierto que en ambos casos los trámites se inician a petición de parte —denuncia — y no de oficio. En el caso de Madrid, una parte  era alguien que, quizá lo que pretendía o deseaba era que la formación como conductor o conductora — no sé si fue hombre o mujer—le saliese gratis o excesivamente barata.

Pero en el caso de Cataluña, la cosa es diferente, yo diría que más triste, porque la denuncia procede de unos colegas de profesión que se sienten perjudicados por los demás, en concreto por la Asociación que se supone que representa a los demás.

Hace ya muchísimos años que el cupo por profesor era de cuatro alumnos si su jornada laboral era de 8 horas. Cada autoescuela tenía un número máximo de alumnos que podía presentar a examen en cada convocatoria, según los profesores que tuviera y las jornadas laborales que éstos realizaran (8 horas, cuatro alumnos; 4 horas, 2 alumnos; 2 horas, 1 alumno). Con posterioridad este cupo se fue rebajando y acoplandose siempre a la capacidad de exámenes de cada Jefatura de Tráfico. Y si la memoria no me es infiel, fue allá por el 2008 cuando se empezó a aplicar una sentencia del Tribunal Supremo que ponía fin al ejercicio de los cupos de examen por parte de la Dirección General de Tráfico. Y así se pasó del concepto de cupo de alumnos por profesor para examen al concepto de capacidad de los funcionarios para examinar. Tráfico explica que aunque el número de solicitudes por parte de las autoescuelas es ilimitado, la capacidad para examinar de cada jefatura no lo es y se alude a las posibilidades de servicio. Dado que la plantilla de examinadores es limitada como lo es, porque no puede ser de otra manera, la jornada laboral de cada examinador, es obvio que el cupo subsiste sea por un motivo u otro y lo padecen las autoescuelas, aunque haya quien crea que son ellas las que lo imponen.

Un sistema restrictivo de presentación de alumnos, sea por un motivo u otro, puede llegar a ser injusto, pues, sin pretenderlo, discrimina a unas autoescuelas de otras. La limitación por profesor y ciclo puede ser suficiente para muchas autoescuelas e insuficiente para otras que por diferentes motivos presentan mayor número de alumnos. Otra historia son los motivos por los cuales esas autoescuelas tienen mayor número de alumnos que otras. ¿Coincidirán, me pregunto, estas con esas que ahora llaman “low cost”?

Siempre he creído que en la formación del conductor debe primar la calidad por encima de cualquier otra consideración. Es la integridad física de las personas la que está en juego y no es de recibo, cualquier intento de aprovechamiento por parte de algunas autoescuelas,  el preparar de manera cuantitativa  más que cualitativamente a los que pretenden obtener el permiso de conducir  con la sola intención de aumentar su cuota de mercado.

El caso es que ha sido el “cupo” el motivo que ha servido para que la Autoridad Catalana de la Competencia haya dirigido su punto de mira hacia las asociaciones catalanas de autoescuelas.  Este organimo ha iniciado un expediente sancionador contra las cuatro asociaciones provinciales de autoescuelas de Cataluña.


El expediente se inicia a raíz de una denuncia presentada por dos autoescuelas  de la provincia de Tarragona contra la Asociación Provincial de Autoescuelas de esta provincia por la fijación de una limitación de alumnos por profesor en todo el ciclo de exámenes para presentarse a la prueba práctica de conducir. El expediente, sin embargo, se ha hecho extensivo al resto de asociaciones. La Autoridad Catalana de la Competencia tiene en el puto de mira a las cuatro asociaciones: Federación de Autoescuelas de Barcelona, Asociación de Autoescuelas de las Comarcas de Gerona, Asociación de Autoescuelas de Lérida y Asociación Provincial de Autoescuelas de Tarragona.


COMUNICADO SOBRE EL EXPEDIENTE 81/2016 – CONDICIONES ACCESO EXAMEN PRÁCTICO DE CONDUCIR

La Autoritat Catalana de la Competència ha incoado un expediente sancionador a la ASSOCIACIÓ D'AUTOESCOLES DE LES COMARQUES DE GIRONA, a la ASSOCIACIÓ D'AUTOESCOLES DE LLEIDA, a la ASSOCIACIÓ PROVINCIAL D’AUTOESCOLES DE TARRAGONA y a la FEDERACIÓ D’AUTOESCOLES DE BARCELONA.

De conformidad con aquello que prevé el artículo 14 de la Ley 1/2009, de 12 de febrero, de la Autoritat Catalana de la Competència (en adelante, Ley ACCO) junto con el artículo 37.1.m) de la Ley 3/2013, de 4 de junio, de creación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y los artículos 23 y 28.3 del Real Decreto
261/2008, de 22 de febrero, por el cual se aprueba el Reglamento de Defensa de la Competencia, se informa de que la ACCO ha incoado un expediente sancionador contra la Associació d'Autoescoles de les Comarques de Girona, contra la Associació d'Autoescoles de Lleida, contra la Associac ió Provincial d’Autoescoles de Tarragona y contra la Federació d’Autoescoles de Barcelona.

Barcelona 6 de abril de 2017:

A raíz de una denuncia interpuesta ante la ACCO, se ha considerado que la actuación de la Associació d'Autoescoles de les Comarques de Girona, de la Associació d'Autoescoles de Lleida, de la Associació Provincial d’Autoescoles de Tarragona y de la Federació d’Autoescoles de Barcelona podría estar restringiendo la libre competencia entre las autoescuelas por establecer un tope máximo de alumnos que
cada autoescuela puede presentar al examen práctico de conducir, este límite sería igual para cada una de las autoescuelas de su demarcación.

De conformidad con lo que establece el artículo 8.1 letra a) Primero de la Ley ACCO, en fecha 13 de marzo de 2017 se acordó incoar expediente sancionador a las mencionadas entidades por presuntas prácticas restrictivas de la competencia.

El plazo máximo para la instrucción del expediente y para su resolución por parte de la ACCO es de 18 meses desde la fecha de incoación, de acuerdo con lo que estipulan los artículos 36.1 y 38.1 de la Ley 15/2007, de 3 de julio, de Defensa de la Competencia.

La incoación del expediente en ningún caso prejuzga la resolución final y esta nota se limita a exponer los aspectos fundamentales del asunto y no comporta ninguna toma de posición por parte de la ACCO sobre los hechos señalados ni sobre la responsabilidad, ni siquiera provisional, de las entidades presuntamente infractoras.

martes, 4 de abril de 2017

LAS AUTOESCUELAS MADRILEÑAS SIGUEN CON SU LUCHA

En  más de una ocasión, y en más de dos, he dejado escrito que esto de la falta de examinadores viene siendo un mal endémico desde que la Dirección General de Tráfico asumió la competencia para los exámenes de conducir. Han pasado por antedicho Organismo, muchos el directores generales, no sé cuántos, y muchos Ministros del ramo, tampoco sé cuántos, pero si sabemos que ninguno ha sido capaz de solucionar este problema. ¿Lo será el actual Director General de Tráfico? Mientras tanto la autoescuelas no deben cejar en su empeño de exigir una solución. Pero debieran hacerlo todas las provincias a la vez, las que lo padecen, las que lo padecen en menor medida y las que no lo padecen, por solidaridad con las anteriores. No olviden que la unión hace la fuerza, principio que siempre o casi siempre ha estado ausente en este sector. Y un servidor que hace años pinta canas, me pregunto: ¿A quién puede beneficiar que este problema se enquiste?


Publicado en www.madridpress.com

Las Autoescuelas volverán a manifestarse por la falta de examinadores

La Asociación Provincial de Autoescuelas de Madrid (APAMAD) realizará este jueves a las 10.30 horas una manifestación ante los centros de exámenes de tráfico de Móstoles y Alcalá de Henares para reclamar "más funcionarios-examinadores" en las pruebas del carné de conducir.
Según ha indicado la asociación, esta concentración, que contará tanto con personas como con vehículos, será una consecuencia a "la falta de respuesta" y al "perjuicio" causado a los alumnos y centros de formación.

Tras la concentración, a las 11.15 horas, un total de diez autocares partirán de cada centro hacia la 'Puerta 0' del Estadio Santiago Bernabeu, donde quedarán estacionados. Por su parte, la manifestación 'de a pie' discurrirá por el Paseo de la Castellana hasta finalizar en el Ministerio del Interior.

Una vez culmine la marcha, "una representación de los manifestantes podrá acceder al Ministerio para la entrega del documento explicando los motivos de la manifestación, así como miles de quejas formuladas por nuestros alumnos en Formación", han indicado desde APAMAD, que "no descarta continuar con otras medidas reivindicativas" si la situación no se resuelve.

LA TERCERA ESTE AÑO

Esta es la tercera vez en lo que va de 2017 que las autoescuelas de Madrid se han manifestado para reclamar más examinadores en las pruebas de tráfico, con concentraciones en los meses de enero y marzo.

El 20 de enero, la Asociación de Pequeños Empresario de Autoescuelas de Madrid (APEAM) reunió a cerca de 150 autoescuelas ante la Dirección General de Tráfico (DGT) para pedir más examinadores y así "no poner en peligro su actividad".

"En 2008 teníamos 119 examinadores y ahora mismo contamos sólo con 74; entre bajas y vacaciones de los trabajadores, ayer sólo había 59 examinadores para las más de 1.000 autoescuelas de la ciudad", señaló entonces a Europa Press el coordinador General de la APEAM, Lorenzo García, momentos antes de la manifestación del 19 de enero.

El día 2 de marzo las autoescuelas de la Comunidad volvieron a realizar una concentración por estos motivos, esta vez con la participación de 700 vehículos de los centros, que criticaron "un tapón de más de 5.000 aspirantes sin fecha de examen" debido a los escasos examinadores disponibles.





domingo, 2 de abril de 2017

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (X-4ª)

De 1970 a 1979
(IV)

Tras la muerte de Franco en 1975, y después de aquellas tres décadas consecutivas de dictadura impulsando la industria del automóvil para  poner en circulación cuantos más automóviles mejor, se hizo evidente que por las carreteras españolas ya circulaban más automóviles antiguos que nuevos.
España debía seguir avanzando, pero en la segunda mitad de la década de los sententa el carburador del motor que había de seguir propulsando la economía debía filtrar bien la mezcla del combustible  ideológico que había de hacer funcionar el futuro de nuestro país. 
Dado que aquella mezcla era altamente inflamable había que regular la con precisión para que no se incendiase. Pero los partidos políticos recién legalizados como el Partido Comunista (PCE) o el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) estaban dispuestos a pisar el acelerador a fondo y subir de revoluciones el motor hasta donde fuese menester aunque éste llegara a "griparse".

Por el contrario, otros partidos como Alianza Popular (AP) — embrión del que más tarde sería el Partido Popular (PP) —  eran más propensos a ralentizar la marcha, incluso a tirar de freno de mano de ser necesario. A medio camino de los posicionamientos de estos partidos estaba la Unión del Centro Democrático (UCD). Su presidente Adolfo Suarez estaba dispuesto a subir cualquier pendiente que se le presentara.

Todos sabían que un exceso de aire entrando al carburador de las instituciones podría dar como resultado una mezcla pobre y en consecuencia el motor de aquella incipiente y esperada democracia podría calentarse en exceso y no rendir como debiera. Por ello todos se pusieron a la faena y, responsablemente, condujeron a punta de gas, sin dar volantazos bruscos ni a derecha ni izquierda hasta llegar a la Constitución de 1978.


Las autoescuelas de esta parte final de la década seguían trabajando ajenas a los vaivenes de la política, aunque pronto se verían zarandeadas por diversos acontecimientos.


En 1977 hubo un aumento notable de autorizaciones de apertura; de 321 se pasó a 660, aunque al año siguiente se redujeron a 560. Y aún se redujeron más  en el último año de la década, hasta 439.

La oferta de apertura de autoescuelas iba paralela a la demanda de este servicio por parte de la sociedad, y el aumento de estos centros venía generando una demanda de profesores titulados. En la prensa aparecían anuncios que ilusionaban a más de uno para iniciarse en la profesión.

Para la formación de nuevos profesores el grupo sindical de autoescuelas había instalado un centro nacional en Madrid. La idea era crear otro en Barcelona que pronto se hizo realidad.


Los responsables de la Asociación de Autoescuelas de Barcelona vieron como el proyecto de crear un Centro de Profesores y Directores, que desde hacia tiempo venían gestando, se hizo realidad y se inauguraba el 12 de Diciembre de 1974.


Asistieron  a dicha inauguración el Director General de Tráfico, el presidente de la Unión de Empresarios, el presidente del Sindicato General de Enseñanza, el presidente del Grupo Sindical Nacional de Autoescuelas, el Jefe Provincial de Tráfico de Barcelona y el presidente del Grupo Sindical Provincial de Autoescuelas de Barcelona  y miembros de su Junta.

Como acto previo a la ceremonia de la inauguración hubo una rueda de prensa en la que se dijo: “Faltan cinco mil profesores de autoescuelas que pueden enseñar a la gran afluencia de personas que aspiran a obtener el permiso de conducir” (..). 

Otra idea sobre la que se hizo hincapié fue la de catalogar a esta actividad como una profesión digna, muy hermosa y apropiada para los jóvenes entusiasmados por el mundo del automóvil, Se dijo también en esta rueda de prensa que: “por 35 horas semanales se cobran diez mil seiscientas pesetas siendo los trienios al 7% y percibiendo quince pagas” (…). Se ofrecieron otros datos como los siguientes: “un millón ochocientas ochenta mil personas se examinaron el pasado año (1973) para obtener el permiso de conducir. Cuatrocientas veinticinco de las dos mil setecientas autoescuelas existentes en el país están en Barcelona (..). 

Estas cifras ponían de relieve la necesidad de profesores titulados debido al escaso número de ellos y a que la demanda del permiso de conducir era muy considerable en aquellos años.

Con el objetivo de atraer a posibles interesados en el certificado de profesor, el Grupo Sindical Provincial  de Autoescuelas insertaba  anuncios en la prensa de aquellos días.


Estos centros contaban cada uno de ellos con un buen número de especialistas en las siguientes materias: pedagogía, psicología, administración de empresas, normativa de tráfico, mecánica del automóvil, etc. Materias todas tratadas con especial atención a la formación de profesores y directores de autoescuelas. 

Se impartían todos los meses del año cursos de formación para nuevos profesores. Así se cubrió el gran déficil que había de profesores titulados por aquellos años.


(Continuará…)



martes, 28 de marzo de 2017

AFORTUNADAMENTE VIVIMOS EN ESPAÑA…

porque de vivir en China lo tendríamos mal, pero que muy mal, para matricular un automóvil de nuestra propiedad. Aquí, en nuestro País, por algo  más de 100 euros, entre tasas y placas, y una visita a las oficinas de la DGT tenemos matriculado nuestro vehículo.


Debido a la contaminación y a los molestos y fastidiosos atascos, las autoridades de Pekín decidieron allá por enero del 2011 establecer un sistema restrictivo de matriculaciones. A partir de entonces, todo ciudadano de Pekín que tuviera poder adquisitivo para comprar un automóvil y quisiera disfrutarlo debería entrar en un sistema de sorteo público para obtener una matrícula.

Las matriculaciones son personales e intransferibles. Esto evita la posibilidad de un mercado negro de los ganadores del sorteo en el que puedan vender los derechos al mejor postor. Tampoco se puede vender un coche ya matriculado a otra persona.

La probabilidad de conseguir una de esas codiciadas matriculas era de 42 a 1 en el 2011. Al día de hoy la situación es aún peor. En el mes de febrero del presente año, la probabilidad de ganar una placa de matrícula era del 0,126%.
Pekín fue la primera ciudad de China en restringir la circulación de automóviles por sus calles a base de limitar los números de matrícula. Con el tiempo la han secundado otras ciudades y estas decisiones se han convertido en un problema para millones de ciudadanos chinos que no pueden disfrutar de un automóvil aún  teniendo capacidad económica para comprarlo.
A estas restricciones hay que sumar otras: una placa de matrícula cuesta 11.000 euros al año y solo es transferible entre marido y mujer. ¿Será por todo esto que hay tantas bicicletas en Pekín?




Según nos cuentan, conseguir una matrícula y poder conducir un automóvil en China, sobre todo en las grandes ciudades, es tarea harto difícil. Pero los chinos o chinas han cavilado y han dado con la solución: casarse con propietarios o propietarias de matrícula.
Dicen que en el Wall Street Journal, periódico estadounidense con un énfasis especial en noticias de negocio y economía,  se pueden leer ofertas online para celebrar “matrimonios falsos” con la única intención de acceder a una de las codiciadas matriculas de Pekín.
Cuentan que un tal Sr. Liu, oriundo de Xinjiang pero que vive en Pekín, ha publicado un anuncio para contraer matrimonio con alguna propietaria de matricula que acepte su propuesta. Lo insólito es que el Sr. Liu ya tiene mujer e hijos. Aunque lo tiene complicado, tiene la solución: se divorciaría de su mujer actual y se casaría con la titular de la matricula. Una vez casados y transferida la matricula se divorciaria de ella y volvería a casarse con su primera esposa, la madre de sus hijos. ¡Todo sea por conducir un automóvil en Pekín!
Llegar al matrimonio  por amor o por dinero ya no se estila, al menos, para una parte de la población china. Ahora se llega por la matricula de un automóvil.

¡Madre del Amor Hermoso, como está el patio!


viernes, 24 de marzo de 2017

EL AUTOMÓVIL, EL AUTOMOVILISTA Y SUS CONSECUENCIAS…

“Diccionario humorístico del automóvil”
(II)

Para solaz de los sufridos profesores de autoescuela he aquí otro término del susodicho diccionario. En este caso, referido al alumno de autoescuela. 


ALUMNO (De Auto-Escuela). — La mayor parte de cuantos pretenden hacerse con el permiso de conducir, acuden a las Auto-Escuelas, las cuales, previo el pago de una cuota que es muy elevada (punto de vista de pagano) o muy modesta y tendrá que procederse urgentemente a su reajuste (punto de vista del propietario de la Auto-Escuela, lo que viene a demostrar, una vez más aquello del color del cristal con que se mira» de Campoamor o la teoría esa tan conocida como incomprendida de la relatividad del señor Einstein) reciben un cursillo de conducción y durante el mismo, como natural consecuencia, son alumnos por parte de la Escuela.

Según el punto de vista de los Instructores que intentan enseñarles a aprobar (los verbos «aprobar» y conducir» se conjugan muy diferentemente), los alumnos reciben denominaciones muy diversas:
Clasificación de acuerdo con sus cualidades: a) Alumno inteligente y b) Calamidad pública.

a) Alumno inteligente: La inteligencia del cursillista, para el Instructor, es una inteligencia muy «sui géneris» que nada tiene que ver con la facultad de conocer y comprender. Aunque el alumno fuera un retrasado mental, con menos materia gris que un topo, será proclamado inteligente por el probo Instructor en relación a sus condiciones de altruismo y mecenazgo. De tal modo, que el alumno que sepa reconocer los sacrificios de su mentor y recompensarlos larga y continuamente, puede llegar a alcanzar el título «cum laude» aunque luego, en el examen, la cucurbitácea sea de tamaño natural.

b) Calamidad pública. Se designa así a todo alumno que, aunque sea un lince y asimile la enseñanza a la primera de cambio y sepa distinguir el freno del embrague antes de que se lo digan, no sabe comprender ni recompensar los desvelos del Instructor.

Esta clasificación es la única que importa al sufrido «profe» y las demás que se asignan a los alumnos son de orden interior, afectando exclusivamente a los del grupo b), que reciben las siguientes subclasíficaciones:

Fósil del Mioceno: Alumno entrado en años.

Dinosaurios: Alumnos pesados y adiposos.

Hijos del papi: Niños petimetres y niñas cursis «que ya lo saben todo» y todo lo rompen.

Garrapatas: Tipos que se pasan el curso preguntando: cómo, qué, cuándo y por qué a cada minuto.

Fanfas: Los que «están cansados de manipular un auto» y le dicen al Instructor cómo debe hacerse. Suelen suspender casi todos.

Neuras: Señoras nerviosas a las que sus esposos envían a un curso de conducción con la sana idea de buscarles ocupación durante unas semanas dentro de un coche, primero, y en una clínica después, si hay un poco de suerte.

La clasificación de las señoritas, señoras y viudas de buen ver, es infinita dependiendo del grado de deformación del Instructor y de la distancia que las mismas impongan.-

domingo, 12 de marzo de 2017

UNAS LEYES RECTRICTIVAS Y UNA CARRERA POPULAR Y CENTENARIA

Lo automóviles no han gozado siempre de un gran prestigio, ni han tenido una gran aceptación.



Cuando hicieron su aparición en Gran Bretaña allá por los años finales del siglo XIX no fueron bien vistos ni por el poderoso e incipiente lobby de los ferrocarriles británicos, ni por los interesados en el transporte mediante vehículos de tracción animal.

Ciertos señores con espíritu comercial se alían comercialmente  y tienden unos raíles entre Stockton y Darling, poblaciones que tienen el alto honor de ser las primeras unidas por un tren movido por una máquina de vapor. El 27 de septiembre de 1825, se inauguraba la que pasa por ser primera línea ferroviaria en Inglaterra. En un principio tan solo transportaba mercancías, en especial carbón. También transportaron pasajeros, aunque estos utilizan generalmente la tracción animal.

Aquel tren hacia un recorrido de unos cuarenta kilómetros, distancia que separa estas dos poblaciones a la vertiginosa velocidad de unos treinta y dos kilómetros por hora con  el vaivén y el ruido  que producía aquel amasijo de hierros y madera.
Mientras unos británicos de cabellos rubios se aliaban para poner negros, con el humo de sus locomotoras, a sus compatriotas, no era chocante que otros, igual de rubios y tan británicos como ellos, se ocuparan de  promocionar el transporte por carretera mediante vehículos a vapor.

El inventor y emprendedor Walter Hancock, se hizo en pocos años con una flota de diez autobuses con «caldera», con los cuales estableció un servicio regular de viajeros entre Londres y Straford que mantuvo desde 1.829 a 1.836. Cada uno de aquellos armatostes podía transportaba 22 pasajeros, a velocidades de 30 km./h., en medio de nubes de polvo, causando el pasmo y el terror de cuantas mujeres, ancianos y niños le veían pasar.



Ante el éxito que iba teniendo el transporte por carretera, los empresarios creyeron que su negocio peligraba y empezaron a estudiar la forma en que podían ejercer la presión necesaria para frenar el auge de crecimiento de estos vehículos. 

No tardó en producirse el primer accidente con víctimas ocasionado por un autobús a vapor en el trayecto Paisley-Glasgow, y  que no provocó muchos lios por no existir aun el seguro sobre accidentes. Era la ocasión que esperaba el lobby para ejercer su presión. El Parlamento inglés votó en 1861 la curiosa ley de las «Locomotives Acts» que ralentizó toda la actividad automovilística.

 Aquellas leyes imponían grandes restricciones al uso del automóvil, como aquella, “The Locomotive Act”, que se promulgó en 1865 y que llegó a ser conocida por la Ley de la Bandera Roja. Establecía que en todo vehículo propulsado por vapor o  cualquier otra potencia que no sea animal debía emplearse una dotación de, al menos, tres personas para gobernarlo cuando  circulara por una carretera o cualquier otra vía pública.

La norma ordenaba, además, que una de estas personas de la obligada dotación, en llegando a un lugar poblado, deberá ir a pie por delante del mismo a no menos de sesenta yardas, unos cincuenta metros, portando una bandera roja de manera visible, y advertirá a los jinetes, conductores de caballos y peatones pasmados del peligro que se les venía encima.

No terminaban aquí las extravagancias y cortapisas de aquella ley. No será lícito, decía, conducir tales  vehículos a lo largo de cualquier carretera a una velocidad mayor de cuatro millas por hora, cerca de seis kilómetros y medio, o a través de cualquier ciudad, o aldea a una velocidad mayor que dos millas por hora, poco más de dos kilómetros por hora.



Este absurdo de ley era debido, en gran parte, a  la presión que ejercía el principal lobby ingles que veía al automóvil como un peligro para sus propios intereses. Hizo que equipararan los automóviles con las apisonadoras mecánicas.

Una nueva ley promulgada en 1896, y que entró en vigor en noviembre del mismo año, derogó aquellas estrictas normas. A partir de entonces se permitió, sin tantas cortapisas, la circulación de los automóviles por las rutas inglesas, a condición de que no marcharan a más de 19 kilómetros por hora.

A los pocos años, los automovilistas ingleses empezaron a conmemorar el aniversario de este acontecimiento, “la emancipación de los automovilistas ingleses”, con una carrera de automóviles antiguos entre Londres y Brighton. 



La popularidad de esta carrera ha crecido con los años. Este pasado mes de noviembre se ha celebrado el 120 aniversario. Cualquiera puede participar, solo con la condición de que el vehículo haya sido construido antes del 1 de enero de 1905.

La  Ley de Automóviles 1903 (Motor Car Act. 1903) elevó el límite de velocidad a 20 millas por hora (32 km/h). En su artículo 3 se exigió que los conductores de automóviles tuvieran licencia a partir del 1 de enero de 1904.


 Tanto  ésta Ley como la anterior de 1896 fueron derogadas por La Ley de Tráfico. 1930 (The Road Traffic Act de 1930). Ésta no puso límites de velocidad para los automóviles de hasta siete plazas. Los únicos que tenían que respetar, los determinados e impuestos por las señales de tráfico.





jueves, 9 de marzo de 2017

PRIVATIZACIÓN DE LOS EXÁMENES DE CONDUCIR

Me he hecho muchas veces la siguiente pregunta: ¿le interesa hoy a las autoescuelas que se privaticen los exámenes de conducir en España?


Hace tiempo que dejé la actividad por jubilación y soy consciente de que no tengo los elementos de juicio necesarios para emitir una respuesta objetiva. Pero, siempre he pensado que como puede haber intereses particulares enfrentados, mejor sería que la responsabilidad de evaluar a los futuros conductores fuera del Estado, es decir, siguiera siendo una facultad atribuida a funcionarios públicos, pagados por todos y no por empresas privadas. Eso sí, siempre que esta función pública fuera más eficaz y eficiente que hasta ahora y no perjudicase a un colectivo tan sufridor como el de las autoescuelas y que tanto ayuda a la mejora de la seguridad vial.



De los periódicos
Texto publicado en: www.elboletin.com
07/03/2017

¿Se van a privatizar los exámenes de conducir?
Las autoescuelas denuncian que la falta de examinadores públicos está retrasando las pruebas de circulación de los alumnos, que acuden “peor preparados”.
¿Es posible que se privaticen los exámenes de conducir? Desde hace más de quince años, los principales implicados en el sector de las autoescuelas y los responsables de la Jefatura General de Tráfico barruntan esta cuestión. Aún más después de la falta de examinadores públicos que deja la crisis.

Sin embargo, no ha sido hasta ahora que los partidos se han hecho eco de los rumores o insinuaciones. El Partido Socialista preguntará este martes al Gobierno si está en condiciones de asegurar que no se externalizará la prestación del servicio de exámenes de conducir.


Una pregunta acorde al estado en el que se encuentra el sistema estatal de exámenes de circulación. Por voluntad, dejadez o imposibilidad de hacer otra cosa, el caso es que cada vez hay menos examinadores públicos, y por lo tanto, más alumnos para cada examinador que queda.

La jubilación y la política de reposición cero han provocado esa pérdida de trabajadores públicos, de la cual deriva los retrasos en los exámenes de conducir. Como informa la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), “cuando un alumno suspende, debido al escaso número de examinadores, no puede volver a realizar la pruebas hasta pasados un par de meses".

Esto está poniendo en riesgo la viabilidad de muchas autoescuelas, que demandan más examinadores para generar un círculo alumnos-clases-examen más fluido. A priori, podrían estar a favor de la privatización de los exámenes, como la ITV. Sin embargo, insisten en que su voluntad prioritaria no es la privatización.

“No estamos pidiendo la privatización, que, por cierto, ha hecho el ministerio de Interior con la seguridad en los aeropuertos españoles (y eso que existe la amenaza omnipresente del terrorismo internacional). Lo que exigimos es que se dé al ciudadano el servicio por el que paga unas tasas de más de 90 € y del que, por si fuera poco, depende la supervivencia de unas 30.000 familias dedicadas a la formación vial”, afirma la CNAE.

Según los datos que maneja la Confederación Nacional de Autoescuelas, los retrasos en las pruebas de circulación hacen que los alumnos dejen de dar clase, con lo que acuden al examen “peor preparados”. De hecho, el número de suspensos está creciendo, “por lo que el permiso termina por salirle más caro a muchos nuevos conductores", asegura.

Entre los responsables del sector hay quien piensa que esta dejadez gubernamental es una estrategia para legitimar la privatización. En declaraciones a varios medios de comunicación, algunos responsables de autoescuela creen que el Gobierno pretende desprestigiar el sector para poder privatizarlo sin grandes complicaciones, algo que han negado en repetidas ocasiones desde la DGT.

En cualquier caso, tal y como recogió la Agencia EFE, muchos empleados de las autoescuelas se muestran favorables a una colaboración público-privada.



De los periódicos

Texto publicado en: www.abc.es
07/03/2017

El Gobierno no externalizará los exámenes de conducir

El ministro del Interior asegura que el retraso medio para las pruebas en estos momentos es de doce días
El Gobierno no externalizará el servicio de exámenes de conducir, según aseguró el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que subrayó que el retraso medio para hacer las pruebas es de doce días y ha anunciado que se baraja la creación de una escala técnica de examinadores.
Zoido respondió así en el Senado a una pregunta del PSOE sobre si el Gobierno está en condiciones de asegurar que no externalizará la prestación del servicio de exámenes de conducir.
«El Gobierno está absolutamente en condiciones de asegurar que no se va a externalizar en modo alguno», respondió el ministro a la senadora socialista Carmen Iglesias, a la que ha explicado que el retraso medio en los exámenes de conducir que se registra en España es de doce días.
El ministro anunció que el Gobierno está barajando a día de hoy crear una escala técnica propia de examinadores, algo que actualmente se negocia con las administraciones públicas.
Ha añadido que también está mediando para incrementar el complemento específico que reciben los examinadores, aunque ha advertido que los presupuestos están prorrogados, y que trabaja también en «el nombramiento de funcionarios interinos entre colectivos ya preparados».

«De brazos cruzados»

«De brazos cruzados nada. Hay un trabajo continuo desde el Ministerio del Interior y desde la DGT para mejorar las condiciones y la calidad de las pruebas de actitud», dijo Zoido.
Recordó que, entre otras medidas, se ha creado la figura de los examinadores itinerantes, que son profesionales que se desplazan durante once meses del año, aunque especialmente en verano, y ha destacado que se han publicado hasta cinco convocatorias para examinadores.
El ministro incidió en que el Gobierno está «formulando distintas opciones para resolver el problema de la falta de reposición de los últimos años como consecuencia de la situación que heredamos en 2011», en referencia al gobierno socialista.
Por su parte, la senadora Carmen Iglesias valoró la «rotundidad» mantenida por el ministro al asegurar que no se externalizará el servicio, aunque ha criticado que se haya reducido el número de examinadores de unos mil a unos seiscientos, aproximadamente.
Iglesias criticó asimismo que haya miles de personas pendientes de examinarse y que continúe un conflicto que afecta a 900 pymes.