domingo, 4 de enero de 2015

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (III)

La publicidad de aquellas “Escuelas de Chauffeurs” en la segunda década del siglo pasado (1923-1926).


Los felices años veinte (continuación).


En el año 1923, algunas de aquellas autoescuelas empezaban a sustituir el término “chauffeurs” por el de “chofers” y el de escuela por el de academia.





En 1924, en la prensa de Madrid aparece un anuncio con un listado de garajes donde disponen  de un determinado lubricante y entre ellos está el garaje Zacarías que a la vez era  una escuela de  chauffeurs.








La Academia de Chofers Navarro desarrolló su actividad durante cerca de sesenta años, hasta 1984 que dejó de funcionar.

lunes, 22 de diciembre de 2014

HASTA EL AÑO PRÓXIMO


“HISTORIAS DE LAS AUTOESCUELAS”

desea  a sus lectores y lectoras unas felices fiestas,  un año 2015 sin accidentes de tráfico  y una esperanzadora ilusión por su profesión, porque ellos y ellas serán los protagonistas de de las nuevas páginas que se puedan añadir a la “Historia de las Autoescuelas”


¡Felices Fiestas!

miércoles, 17 de diciembre de 2014

VOLUNTAD Y CONSTANCIA

Se ha presentado al examen de conducir 70 veces.


No, no ha sido un conciudadano nuestro. Ha sido Marc Martain, un agricultor belga de 47 años. Ha necesitado 70 convocatorias para obtener su permiso de conducir. Ha suspendido 67 veces en teórica y dos en práctica. Desde la primera convocatoria a la última han transcurrido 10 años. ¡Esto es constancia! Y demás el hombre tiene un cierto sentido del humor. Al ser entrevistado contesta: “Seguro que poseo el record de Belgica”. Y añadió: no podía creérmelo cuando el examinador me dijo que había aprobado, sobre todo porque había puesto un deficiente al principio de la prueba y es verdad que tuve problemas al empezar”.

Le deseamos al señor Marc Martain toda clase de suerte como conductor ya que no la ha tenido como aspirante.

 www.leprogres.fr.

domingo, 14 de diciembre de 2014

LA RESPONSABILIDAD DE UN EXAMINADOR

 Curiosa demanda: La fundan en que el accidente durante la prueba era imputable  al examinador.


En Francia, en los años veinte, examinaban a los aspirantes al permiso de conducir unos ingenieros. Los exámenes eran dos, uno teórico y otro práctico y estaban a cargo de los citados ingenieros de la Prefectura de Policía. Estos exámenes, según los cronistas,  eran concienzudos y sin atender a ningún favoritismo. El ingeniero que examinaba contraía una responsabilidad, como asimismo el dueño del coche por la ineptitud del aspirante que se presentaba a examen sin estar debidamente preparado.


Allá por el año 1928, un día del frio invierno parisino, don M.P. se presentó en la Prefectura para ser examinado. El ingeniero examinador don M.X.  subió al automóvil con él. Se inició la prueba de capacitación y, durante la misma, el aspirante a conductor atropelló a un peatón, al que hirió gravemente, falleciendo poco después a consecuencia de las heridas sufridas.



La viuda del fallecido reclamó ante los tribunales y éstos condena­ron al aspirante a conductor al pago de una indemnización de 20.000 fran­cos.

El sentenciado pagó tal cantidad, pero luego se dirigió  contra el Estado solicitando del mismo el abono de aquella suma. Su letrado argumentaba que el accidente era imputable al ingeniero que lo exami­naba, acusándole de haberle obligado a circular por una calle muy concurrida y de no haber exigido de él que llevara el auto por su de­recha. 






El Consejo de  Estado francés desestimó la demanda, sin embargo,  en el texto de su resolución,  dejó sentada  la  doctrina de que, si bien en este caso no aparece probada la responsabilidad del inge­niero, ya que el accidente fue debido a la falta de preparación del  que se examinaba, en otras circunstancias cabría exigir tal respon­sabilidad.

Es  indudable, se decía,  que el aspirante a conductor no debe pre­sentarse a examen  sin hallarse debidamente preparado, pero no lo es menos que mientras realiza las pruebas se coloca bajo la protec­ción de quien ha de juzgarla. No es el caso de hoy, que queda bajo la protección del sufrido profesor o profesora.





 



martes, 9 de diciembre de 2014

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (II)

(Continuación)

La publicidad de aquellas “Escuelas de Chauffeurs” en el primer tercio del siglo pasado. 
(1916-1922)


En este curioso anuncio de 1916, publicado en la prensa de San Sebastián, ya vemos imagen y texto. Se sigue asociando este tipo de establecimiento al de un garaje. Esta escuela se siguió publicitando, al menos, durante 1917.






A la Escuela de Chauffeurs ubicada en Consejo de Ciento no debía irle mal porque, en poco más de un año, su precio había pasado de 125 a 160 pesetas, un 28% de aumento que no estaba nada mal.  







Los felices años veinte

Las “Escuelas de Chauffeurs”, predecesoras de las Autoescuelas del siglo XXI,  siguieron  insertando publicidad, aunque escasa,  en la prensa de  los años que van de 1920 a 1929.



Junto a los anuncios de “Escuelas de Chauffeurs”, también aparecían otros como éste en el que se ofrecía gratificación al que devolviera una rueda de automóvil que se había perdido. Es de suponer que fue la recambio o la "auxiliar" como se decía la que debió extraviar el “chauffeur”. 







En la sección “Crónica telegráfica de provincias"  del diario La Vanguardia  se publicaba  en el año 1921 la siguiente noticia referente  a Tarragona: "Los automóviles inscritos en esta provincia son 295 y los chófers aprobados 305, habiendo hoy el ingeniero inspector don Juan de la Cuadrada expedido título a una señora de esta ciudad".



Durante los primeros años de la segunda década del siglo pasado, las Escuelas de Chauffeurs” seguían sin tener un nombre comercial especifico salvo alguna que otra excepción como podemos ver en los siguientes anuncios publicitarios.














lunes, 1 de diciembre de 2014

SELLO DE CALIDAD PARA LAS AUTOESCUELAS CATALANAS

www.lavanguardia.com

La Generalitat distinguirá con un sello de calidad a las mejores autoescuelas

La Generalitat distinguirá, a partir del próximo año, a las mejores autoescuelas catalanas con un "sello de calidad", para potenciar y reconocer la formación de sus profesores y premiar el uso de tecnologías punta en seguridad vial, según ha anunciado hoy el conseller de Interior, Ramon Espadaler.

Espadaler ha hecho este anuncio en la clausura de las jornadas sobre "La ciencia y la objetividad en el centro de la política de seguridad viaria", que se ha celebrado en Barcelona, con la presencia de la directora de la Dirección General de Tráfico (DGT), María Seguí, y el del Servicio Catalán de Tráfico, Joan Josep Isern.

En su intervención, el titular de Interior ha reconocido que la Generalitat no tiene competencias para regular el funcionamiento de las autoescuelas -hay 804 en Cataluña-, ni para fijar los requisitos para su funcionamiento.

No obstante, ha apuntado que, en un ejercicio "imaginativo", a partir del próximo año entregarán un "sello de calidad" a las autoescuelas que cumplan una serie de requisitos, especialmente en el ámbito de la formación, pero también para reconocer a las que se adapten a las últimas tecnologías en seguridad y tengan un parque de automóviles moderno.

Este "sello de calidad", que es una de las medidas previstas en el Plan de Seguridad Viaria de la Generalitat hasta el año 2020, se renovará periódicamente, en principio cada dos años, según Espadaler.

El conseller ha destacado que el sello de calidad distinguirá, por ejemplo, a los centros cuyos profesores reciban voluntariamente formación especializada a través de la cátedra de formación viaria que ofrecen conjuntamente la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

También se tendrán en cuenta elementos materiales, de valor añadido, como la tipología de vehículos que las autoescuelas utilicen en sus parques, para que no sea un parque móvil envejecido y que sean sensibles a las emisiones, así como el uso de las últimas tecnologías en sistemas de seguridad.

Espadaler también ha anunciado que a partir el próximo mes de enero se creará el Observatorio de Movilidad Segura, que servirá para impulsar los proyectos de investigación y funcionará como un ente consultivo para el Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

Por su parte, la directora de la DGT, María Seguí, ha advertido que uno de los elementos que explican la gravedad de los accidentes es el envejecimiento "dramático" del parque de automóviles en España, donde hay 33 millones de vehículos.

Seguí ha abogado, además, por profundizar en las campañas para evitar que los conductores se suban al vehículo si han consumido drogas, después de que el pasado año el 3 % de los análisis aleatorios efectuados dieron positivo por cocaína, cannabis y metanfetamina.

En las jornadas, convocadas por el European Transport Safecty Council, el SCT, la Fundación Mapfre y la Internaticonal Road Safety Association, el director del SCT, Joan Josep Isern, ha pedido que la Unión Europea (UE) impulse directivas comunitarias con medidas que ayuden a lograr la erradicación de la siniestralidad viaria.

Isern ha destacado que el plan de seguridad vial impulsado por la Generalitat apuesta sobre todo en la formación del conductor, ya que están convencido de que el campo en el que hay más camino por recorrer es en el que afecta a la persona, más que en el vehículo y el estado de la carretera.

Por este motivo, ha abogado por convertir como eje fundamental de la estrategia de Cataluña a favor de la seguridad vial la formación permanente en todo el ciclo vital, empezando por la secundaria, la universidad, la formación laboral en seguridad viaria y para los ancianos.


Según Isern, la prioridad de su departamento pasa más por la reeducación continua, más que en la política de sanciones. 


www.lavanguardia.com

jueves, 27 de noviembre de 2014

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (I)

La publicidad que hacían  aquellas "Escuelas de Chauffeurs"  en el primer tercio  del siglo pasado.

Poca documentación hay sobre aquellos establecimientos que, en  las primeras décadas del siglo pasado, les llamaban Escuelas de Chauffeurs , más tarde Escuelas de Chóferes y han acabado por denominarse Autoescuelas.

Después de la iniciativa del señor Abadal (1906) y la de la empresa automovilista Hispano-Suiza (1909) en relación a la creación de una Escuela de Chauffeurs, algunos emprendedores, como les llamarían ahora, crearon sus negocios en torno a la preparación para el examen de conductor de automóviles que desde principio del siglo XX venía siendo exigible, con más o menos rigor,  mediante ingenieros de Industria nombrados a tal efecto. Para cubrir esta demanda, se crean las primeras Escuelas de Chauffeurs. Como otros negociospronto empezaron a publicitarse insertando  anuncios  en la prensa del momento. Un  somero análisis de aquellos  primeros nuncios  en la prensa del primer tercio del siglo  XX nos permite constatar el mensaje y el valor del servicio que cada empresa destacaba en los mismos.

En los primeros años del siglo XX los anuncios eran de pequeño tamaño, concate­nados uno detrás de otro y predominando los de dimensiones reducidas. Su  componente principal era el texto. Eran textos sencillos cuyo único objetivo era aportar información sin otra finalidad que darse a conocer como Escuela de Chauffeurs. No eran muy diferentes a los que vemos actualmente: precio y rapidez en la enseñanza eran la base de sus mensajes.


En los primeros años del siglo pasado casi todos los anuncios se insertaban dentro de los llamados anuncios clasificados. Eran los más económicos. Su coste dependía del periódico y dentro de éste, del numero de palabras que se utilizaban. También había casos en los que se tarifaba por el numero de líneas. En la segunda década del siglo XX, en algunos periódicos se cobraba de 0.05  a 1.00 peseta por línea, dependiendo de la página en la que se insertaba en anuncio. El texto era, pues,  el elemento recurrente de la  publicidad de las Escuelas de "Chauffeurs" de principios de siglo pasado. Con el paso del tiempo se empezó a complementar el texto con algún dibujo alusivo al producto o servicio que se quería publicitar.

Los mensajes que se insertaban eran cortos y sencillos. Ejemplo de ello son estos recuadros publicitarios aparecidos en la prensa del momento. Este establecimiento, por ejemplo, donde se realizaban prácticas de chauffeurs data de noviembre de 1906. Recordemos que en este año ya existía la Escuela de Cahuffeurs del Sr. Abadal situada en la calle Aragón 245 donde se ubicaba su propio “Auto-Garaje Central”.


En 1910  esta escuela madrileña de la calle Recoletos inserta este anuncio en el Imparcial de Madrid.



En este mismo año, la Sociedad de cocheros de Madrid anuncia la próxima apertura de su Escuela de Chauffeurs.  


En 1911 se anunciaba una Escuela de Chauffeurs en la calle Comercio de Barcelona y por lo visto venia a desempeñar también las funciones de  “oficina de empleo”.



En el segundo decenio del siglo XX aumentaron estas escuelas de “chauffeurs” y ya se vislumbraba, a través de la publicidad que insertaban en la prensa, que se avecinaba, entre ellas, una “guerra de precios”(como cualquier colega puede comprobar, la historia se repite en el siglo XXI). Algunas garantizaban la enseñanza en un tiempo determinado, otras ofertaban las lecciones al nada despreciable precio de 4 pesetas.  Alguna alertaba a posibles clientes de que no se confundieran de puerta y entrasen en otra de la competencia. En este último caso era de suponer que estaba muy próximo a su competidor.  Esta circunstancia de proximidad no sólo pasó entonces, sino que también ha ocurrido en estos últimos tiempos. 

En el siguiente anuncio vemos que la  escuela de la calle Consejo de Ciento de Barcelona ejercía su actividad en 1915 y como otras estaba vinculada a un taller. La única, según reza en el anuncio,  que hacia prácticas por dentro y fuera de la ciudad, También garantizaba la enseñanza en 30 días y se ofrecian colocaciones. Salvando la distancia del tiempo, casi un siglo después y en otro contexto, vemos que, en algunos caso, la historia se repite.  


Su reclamo, señuelo o su manera de persuadir se fundamentaba en frases comos las siguientes: la enseñanza la imparten “técnicos profesores con titulo oficial”. No se sabe a qué titulo oficial se refiere; “la única que da lecciones por    dentro y fuera de la capital con automóviles de 22 HP”; “el que quiera ser un buen chauffeur mecanico debe visitar este taller”.

Casi siempre prevalecía  la idea de taller mecánico sobre  la de centro de formación. Cada una de ellas se afanaba según su mejor entender para difundir sus dotes de persuasión con el fin de ganar clientela para  su negocio. Algunas se anunciaban sin nombre comercial, sólo la dirección y muy pocas el teléfono (quizá porque no tuvieran).




En el Diario Turolense, periódico independiente y defensor de la provincia de Teruel (1914-1917) aparece insertado el siguiente anuncio en el año 1915.




(Continuará…)