miércoles, 23 de julio de 2014
HASTA SEPTIEMBRE...
Publicidad de autoescuelas allá por el año 1915. Han transcurrido casi 100 años y entonces era más común llamarles "escuelas de chauffeurs".
lunes, 14 de julio de 2014
TEST DE PERCEPCIÓN DE PELIGROS
Diseñan un test de percepción de peligros para conductores que ayudaría
a reducir los accidentes de tráfico.
Las autoescuelas siempre han
colaborado con cualquier iniciativa encaminada a la mejora de la seguridad
vial. Tres autoescuelas granadinas lo han hecho, en esta ocasión, con el departamento de Psicología
Experimental de la Universidad de Granada.
La
percepción de peligros es la habilidad de detectar, evaluar y responder a
eventos de la carretera que tienen alta probabilidad de producir una colisión
(Crundall et al., 2012).
Según
varios autores, parece ser que es la única habilidad específica de la
conducción que correlaciona con el riesgo de sufrir accidentes. Implica, además de percibir el peligro, comprender la situación y prever lo que va a
pasar en dicha situación. Es decir, conseguir predecir y anticipar situaciones
del tráfico venideras para tomar decisiones adecuadas y realizar maniobras
oportunas, a partir de las claves de la situación presentada y de nuestro
conocimiento previo como conductor.
El test de percepción de peligros del tráfico es una tarea esencial
en la conducción y puede convertirse, además, en instrumento de diagnóstico
para discriminar entre conductores noveles o expertos y entre conductores que
circulan con o sin seguridad. Puede utilizarse también como herramienta de entrenamiento para
mejorar la habilidad de aquellos conductores que la poseen en grado deficitario.
Este
tipo de pruebas hace años que nacieron y se utilizaron. Se remontan a la década
de los setenta del siglo pasado. Estas pruebas, según los expertos, han
demostrado ser válidas para aumentar la
habilidad de percepción del conductor en situaciones de peligro y lograr la
reducción de colisiones de tráfico. Han tenido el correspondiente respaldo
científico. Debido a ese respaldo la prueba de percepción de peligros fue
introducida en el procedimiento de obtención de licencias de conducir del Reino
Unido a partir del año 2002. También se
lleva utilizando hace años en Estados Unidos
y Australia.
Los
expertos destacan que poseer una buena habilidad para percibir peligros puede darle al conductor una
ventaja de 100 a 200 metros. Diferencia importante para sufrir o evitar un accidente.
El conductor a medida que va adquiriendo experiencia
desarrolla esa determinada habilidad para
percibir la existencia de peligros en la circulación. En consecuencia, la siniestralidad en vía públicas podría reducirse
consiguiendo una mejora y adquisición anticipada de la habilidad en la percepción de los peligros mediante un adecuado entrenamiento.
Saber detectar peligros durante la tarea de la conducción es esencial para la seguridad vial.
Algunos expertos defienden
que sería bueno utilizar esta prueba
como test psicotécnico para evaluar la percepción de los peligros, por
ejemplo, de los conductores mayores. Una
predicción adecuada del peligro será determinante para tomar decisiones
apropiadas acerca de las maniobras que se van a ejecutar
Recientemente,
un equipo de investigadores del departamento de Psicología Experimental de la
Universidad de Granada, dirigido por la profesora de dicho departamento Cándida
Castro, ha realizado un estudio para la validación del
Test de Percepción de Peligros.
El trabajo, ha
sido publicado en la revista Traffic Injury Prevention. Han
participado 121 sujetos (69 mujeres y 52 hombres). La muestra ha estado
compuesta por conductores aprendices, noveles y expertos. Las edades de los
participantes han oscilado entre los 18 y los 53 años. El trabajo ha sido financiado por la
Dirección General de Tráfico y el CEI-Biotic de la Universidad de Granada y ha contado con la
colaboración de la Nottingham Trent University del Reino Unido.
Para
obtener la muestra han colaborado desinteresadamente tres autoescuelas granadinas:
Autoescuela Victoria, Autoescuela Luna y Autoescuela Genil-Ogíjares.
La profesora
Castro y su equipo han llevado a cabo el trabajo planteándose estos objetivos:
A)
Crear y utilizar una versión que mejore el test de Percepción de Peligros con
buenas propiedades psicométricas y elaborar una primera versión de un programa
de entrenamiento basado en los comentarios instructivos en el contexto español
del tráfico.
B)
Analizar el efecto que tendría este entrenamiento con comentarios instructivos
en conductores con distinta experiencia de conducción (aprendices, noveles,
expertos) y con distintas historias previas de conducción
C.) Analizar si el entrenamiento en distintas
situaciones de peligro presenta un efecto diferencial.
En
las sesiones de evaluación pre y post se presentan vídeos de una duración de entre
6 y 26 segundos que se cortan justo cuando comienza a aparecer el peligro.
Entonces, se plantean a los participantes 3 preguntas: ¿Cuál es el peligro?
¿Dónde se localiza en la escena? ¿Qué va a pasar después?
De este modo, los investigadores pueden medir la
consciencia situacional de los participantes, o lo que es lo mismo, en qué
grado perciben el peligro al que se enfrentan.
Se
han utilizado un total de 32 vídeos de alta definición. Éstos fueron grabados desde el enfoque del conductor. Para la grabación
se utilizó el protocolo diseñado por la Universidad de Nottingham (UK). Se
grabaron un total de 300 vídeos en la ciudad de Granada durante el otoño de
2012 y la primavera de 2013. Los conductores fueron dos miembros del equipo de investigación.
Las
vías fueron seleccionadas para que
fueran representativas de los resultados
publicados en el Informe de Siniestralidad del 2011 de la Dirección General de
Tráfico. Las situaciones protagonizadas por peligros fueron en un 50% coches, 25% peatones, 7% motos, 11%
camiones y 7% autobuses que aparecían de calles adyacentes, incorporaciones y
cambios de carril, vehículos dando marcha atrás, cambios de sentido etc.
La
investigación la han estructurado en tres partes: Pre-test, Entrenamiento o Control y Post-test.
Han
utilizado 16 videos elaborados en versión cortada para las sesiones del
pre-test y 16 para las del post-test.
Para
la sesión de Entrenamiento con comentarios Instructivos Proactivos han utilizado los mismos 16 videos del
pre-test elaborados en versión completa a los que les han añadido una voz en off comentando cada
vídeo, en forma de entrenamiento, es decir, revelando las claves más
importantes para poder detectar el peligro. Se visualizan después de la sesión
pre-test y antes de la del post-test .
Entre las ventajas de los test de percepción de
peligros a través de vídeo/ordenador se encuentra, en primer lugar, que todos
los participantes pueden ser evaluados con los mismos de escenarios de peligro.
En segundo lugar, ni los participantes ni los evaluadores están expuestos a
riesgo, y finalmente, las repuestas a los peligros se miden objetivamente, en
lugar de basarse en valoraciones subjetivas de los evaluadores.
Según la profesora Castro, el test de percepción
de peligros distingue diferentes tipos de conductores, con distinta experiencia
y con distinto perfil de reincidencia.
La prueba parece ser válida y, especialmente, útil
para entrenar a los aspirantes pre-conductores a percibir los peligros de la
circulación y mejorar sus habilidades en la tarea de conducir. Situaciones de peligro
al volante que tardarían años en
vivirlas en la circulación real con el
consiguiente riesgo se reproducen y se presentan en esta prueba y se ponen a su
alcance.
Referencias y fuentes
-
Dirección General de Tráfico (DGT).
-
Universidad de Granada (ugr)
-
Castro, C., Padilla, J.L., Benítez, I. y
García-Fernández, P. Estévez, B, López-Ramón, M.F., Roca, J., y Crundall, D.,
2012. Hazard Perception HP. Aproximación Inicial
a la Tarea de Detección de Peligros durante la conducción en el contexto español Dirección General de Tráfico (DGT)
(Exp. 0100DGT21263)
-
Castro, C., Padilla, J.L., Roca, J., Benítez, I,
García-Fernández, P., Estévez, B., López-Ramón, M.F., y Crundall, D. in press. A first development y validation of the Spanish Hazard
Perception Test. Traffic Injury and. Prevention.
jueves, 3 de julio de 2014
LA ESCUELA DE “CHAUFFEURS” DE LA HISPANO-SUIZA (II)
El Reglamento de la
Escuela
Cuando la Hispano-Suiza establece un reglamento para
su escuela de “chauffeurs” no existía legislación alguna para una escuela de
estas características.
La normativa específica para las autoescuelas
aparece hacia el último tercio del siglo XX, a excepción hecha de lo que
establecía el artículo 281 de aquel Código de la Circulación de 1934 en donde
se decía: la enseñanza se regulará en
cada caso por un Reglamento, sometido previamente a la aprobación de la
Dirección General de Industria (…).
El titular que deseaba instalar una Escuela de
Conductores, dirigía una solicitud al departamento correspondiente de
Industria. A la misma acompañaba el Reglamento por el que se iba
a regir su Autoescuela y que lo había redactado el propio interesado. Si a Industria le parecía adecuado éste sería el Reglamento por el que se regiría la autoescuela.
El primer Reglamento regulador de Autoescuelas surge con la orden de 24 de marzo de 1969 del Ministerio de la Gobernación. Habían transcurrido 60 años desde que la Hispano –Suiza estableciera un Reglamento para su novedosa Escuela de Chauffeurs
Aquella
innovadora y flamante autoescuela se regiría por el siguiente Reglamento:
Articulo 1.
Con el nombre que el título indica, se instituye
una enseñanza teórica y práctica de automovilismo, con el objeto de crear
conductores-mecánicos, particularmente conocedores de los tipos de coches que
fabrica La Hispano-Suiza.
Artículo 2.
Las enseñanzas teórica y práctica, correrán
cargo de personas competentes, designadas por la Dirección.
Artículo 3.
Las lecciones comprenden tres grados:
1º: Nociones teóricas, lo más sencillas
posibles, para que sean por todos comprendidas.
2º: Estudio práctico de montaje y desmontaje de
piezas.
3º: Prácticas de conducir; reglamento sobre
carreteras y policía.
Artículo 4.
Para ingresar en la «Escuela de Chauffeurs los aspirantes deberán reunir las siguientes
condiciones:
A) Buena conducta certificada por el Alcalde de
su barrio.
B)Tener 20 años cumplidos y no haber cumplido
36.
Artículo 5°
Serán admitidos preferentemente, a los que a los
requisitos del articulo anterior reúnan el de ser conductores poco prácticos,
mecánicos, ajustadores o electricistas.
Articulo 6.
El número de alumnos se limita a grupos de 15,
sucesivamente.
Articulo 7.
A propuesta de los profesores y sin que la
medida disciplinaria dé lugar a recurso alguno, la Dirección podrá excluir de
la Escuela, en cualquier momento, a uno o varios alumnos por causa de inaptitud
manifiesta, desorden o mala conducta ulterior; en
cualquier momento la Dirección podrá excluir de la Escuela, a uno o varios
alumnos.
Articulo 8.
Los profesores dictarán últimamente el Reglamento
de orden interno que crean oportuno, así como el plan de estudio y las horas de
clases.
Art. 9.
La Hispano-Suiza pondrá a disposición de los
alumnos, para su enseñanza, el material necesario.
Artículo 10.
Como indemnización por uso del material citado
en el artículo anterior, los alumnos satisfarán una cuota de 100 pesetas
pagaderas por semanas anticipadas.
Artículo 11.
El tiempo de permanencia en la Escuela para cada
alumno queda limitad a 3 meses.
Art. 12.
A los alumnos que a juicio de sus profesores,
sean aptos para conducir, se les Iibrará un certificado de su aptitud y si así
lo desean se examinarán oficialmente ante los Ingenieros de la División de F.
C., corriendo de su cuenta los derechos de examen y del título expedido por el
Estado.
Articulo 13.
La Hispano-Suiza colocará en las plazas
disponibles, especialmente en servicios públicos (Omnibus), a los alumnos de su
Escuela, por el orden de notas que en los exámenes hubieran obtenido.
Artículo 14.
Los alumnos por su parte se comprometen por el
hecho de obtener el certificado de la Escuela de Chauffeurs, a preferir, en todo caso, el
conducir coches Hispano-Suiza.
domingo, 22 de junio de 2014
LA ESCUELA DE “CHAUFFEURS” DE LA HISPANO-SUIZA (I)
Parece inaudito pensar que una
fábrica de automóviles tuviese, digamos, su propia Autoescuela. Por
sorprendente que nos parezca eso ocurrió allá por el año 1909.
La marca Hispano-Suiza construyó los automóviles más elegantes, respetados y selectos de todos los tiempos. Y, además, fabricados en
España; más concrétamente en Barcelona.
La empresa se fundó en la Ciudad Condal en 1904. Sus fundadores fueron
los empresarios catalanes Damiá Mateu i Bisa, Francisco Seix y el
ingeniero suizo Marc Birkigt , que serían presidente, vicepresidente y director
técnico respectivamente. Se llamó: Hispano-Suiza Fábrica de Automóviles S.A.
La industria se levantó sobre las cenizas de la compañía
J.Castro que se había arruinado. Y desde aquel modesto taller, que tenia Castro en la calle
Floridablanca de Barcelona, la nueva
empresa llevó a cabo una labor muy notable y en pocos años, gracias a sus modelos y a su tecnología avanzada, empezó
a ganarse una sorprendente y merecida fama.
En los primeros años del automovilismo, los fabricantes vendían
la parte mecánica del vehículo, el chasis, el diferencial, la transmisión, el
motor, ruedas, frenos y dirección. Todo excepto la carrocería. Ésta la
encargaba el comprador a un carrocero y lo hacía en función de su presupuesto, de su
gusto y de sus necesidades.
Corría la primera década del siglo pasado y España experimentaba un cierto desarrollo industrial que hacía prever
un prometedor comercio y un auge económico. En 1908, el Consejo de
Administración de la Hispano-Suiza consciente de estas favorables circunstancias, y con buena visión de futuro, considera necesario y conveniente fabricar vehículos
más pesados para el transporte de mercancías y de viajeros. Se ponen manos a la
obra y en 1909 lanzan al mercado varios modelos de ómnibus con destino
a cubrir lineas regulares del transporte colectivo de viajeros. De esta manera, la Hispano-Suiza empieza a contribuir a la creación de muchas empresas españolas de
viajeros que vendrían a paliar la necesidad de comunicaciones entre
poblaciones huérfanas de servicio ferroviario
.
Los responsables de la Compañía, que habían apostado para que este transporte se hiciera con sus
vehículos, ponen en marcha una novedosa
iniciativa, en este caso, con el objetivo de aumentar las ventas. Para ello, deciden ayudar
financieramente a las empresas que opten
por sus vehículos. La persona interesada en comprar uno de sus ómnibus lo solicitaba y un
departamento de la propia empresa ponía en marcha el plan.
Se hacia un estudio económico de viabilidad y en caso de resultar favorable se creaba una sociedad conjunta entre ambas partes. La Hispano-Suiza aportaba al capital social el ómnibus solicitado y la otra parte el resto del capital y su trabajo. Cuando los resultados de la explotación ya eran positivos y había beneficios que permitían liquidar las deudas con La Hispano Suiza, ésta se retiraba de la sociedad en cuestión.
Se hacia un estudio económico de viabilidad y en caso de resultar favorable se creaba una sociedad conjunta entre ambas partes. La Hispano-Suiza aportaba al capital social el ómnibus solicitado y la otra parte el resto del capital y su trabajo. Cuando los resultados de la explotación ya eran positivos y había beneficios que permitían liquidar las deudas con La Hispano Suiza, ésta se retiraba de la sociedad en cuestión.
Así se
crearon muchas empresas de transporte colectivo de viajeros. Líneas como
la Hispano–Suiza del Serpis en Alicante, la Hispano Hilarienca en
Girona y otras como la Hispano
Montañesa, Hispano Urgelense, Hispano Manresana, Hispano Alto aragonesa, a las que habría que añadir un extensa lista, rodaron y rodaron
por las carreteras y caminos de España llevando viajeros de un lugar a otro
durante treinta y tantos años. Los ómnibus de la Hispano-Suiza empezaron a verse por toda la geografía española.
Algunas de
aquellas empresas han llegado hasta el siglo XXI con el mismo nombre con el que
se crearon.
Aquellos
primitivos ómnibus, tipo 12/15, 25/30 y 30/50, estaban equipados con motores que
desarrollaban una potencia relativamente alta a bajo régimen: 18,5 CV, 32 CV y 43
CV respectivamente y desarrollaban una velocidad de 25 km/h los menos potentes y de 30 km/h los de
más potencia.
Sus precios eran:
el 12/15, 12.000pesetas; el 25/30, 17.000 y el 30/50 de 43CV, 21.000 pesetas.
Los primeros modelos que se fabricaron disponían de ocho asientos en el interior y dos en la delantera.
Los primeros modelos que se fabricaron disponían de ocho asientos en el interior y dos en la delantera.
La cosa no acabó aquí y el brillante Consejo de Administración de la
Hispano-Suiza, junto con sus competentes directivos, siguieron derrochando
imaginación. Pensaron que unos buenos chauffeurs que
conociesen los entresijos de sus motores y fueran hábiles en el manejo de sus ómnibus podrían ser elementos necesarios y muy
valiosos para convertirse en sus mejores representantes. Estos chauffeurs sabrían sacar mayor
provecho de las prestaciones del vehículo y conseguir una mejor conservación y
mantenimiento del mismo. Todo redundará en beneficio de los vehículos de la Hispano-Suiza.
La
idea cuajó y un buen día, en una de sus frecuentes reuniones, tomaron el acuerdo de crear su propia Escuela de Chauffeurs. Pronto empiezan a
publicitarla en la prensa escrita de la época. Redactan el Reglamento por el que se habría de regir, matriculan a los alumnos que lo solicitan y empiezan las enseñanzas. La escuela estaba preferentemente
enfocada a formar "chauffeurs" para los ómnibus de su marca.
(Continuará...)
lunes, 16 de junio de 2014
PERMISO DE CONDUCIR: INFRACCIONES Y PUNTOS
Recordando
la normativa
El anexo II de la Ley de Tráfico (modificado por la
Ley 18/2009, de 23 de noviembre, y por la Ley 6/2014, de 7 de abril) establece
la relación de infracciones que suponen pérdida de puntos en el permiso o
licencia de conducción.
PÉRDIDA DE PUNTOS
6 PUNTOS POR:
·
más
de 0.50 mg/l aire espirado para profesionales.
·
más
de 0.30 mg/l para conductores con menos de 2 años de antigüedad.
4 PUNTOS POR
Þ
Conducir con una
tasa de alcohol superior a la reglamentariamente establecida:
- superior a 0,25 hasta 0,50 mg/l aire espirado para profesionales
Þ más de 0,15 hasta 0,30 mg/l aire espirado para titulares de permisos de conducción con menos de dos años
de antigüedad.
Þ
Conducir un vehículo con un
permiso o licencia que no le habilite para ello.
Þ Arrojar a la vía o en sus
inmediaciones objetos que puedan producir incendios, accidentes de circulación
u obstaculizar la libre circulación.
Þ Incumplir las disposiciones legales sobre prioridad de paso, y la
obligación de detenerse en la señal de stop, ceda el paso y en los semáforos
con luz roja encendida.
Þ Incumplir las disposiciones legales sobre adelantamiento poniendo
en peligro o entorpeciendo a quienes circulen en sentido contrario y adelantar
en lugares o circunstancias de visibilidad reducida.
Þ
Adelantar poniendo en peligro o
entorpeciendo a ciclistas.
Þ Realizar la maniobra de
marcha atrás en autopistas y autovías.
Þ respetar las señales de los Agentes que regulan la circulación.
Þ No mantener la distancia de seguridad con el vehículo que le precede.
Þ Conducir un vehículo teniendo suspendida la autorización administrativa
para conducir o teniendo prohibido el uso del vehículo que se conduce.
3 PUNTOS POR:
ü Efectuar el cambio de sentido incumpliendo las disposiciones
recogidas en esta Ley y en los términos establecidos reglamentariamente .
ü Conducir utilizando cascos, auriculares u otros dispositivos que
disminuyan la atención a la conducción o utilizar manualmente dispositivos de telefonía
móvil, navegadores o cualquier otro sistema de comunicación. Conforme a los
avances de la tecnología, se podrán precisar reglamentariamente los
dispositivos incluidos en este apartado.
ü No hacer uso del cinturón de seguridad, sistemas de retención
infantil, casco y demás elementos de protección.
ü Conducir vehículos utilizando
mecanismos de detección de radares o cinemómetros.
sábado, 7 de junio de 2014
MOVILIDAD SEGURA EN BICICLETA
MANUAL PARA CONDUCTORES Y CICLISTA.
En el pasado mes de abril se ha presentado el manual
“Por norma, en carretera, seguro”. Con él se pretende concienciar
a conductores y a ciclistas de lo necesario que es una convivencia de
ambos colectivos en las vías públicas. Para ello, el manual propone una lista de normas y buenas prácticas.
Ha sido promovido por la Comisión de Seguridad
Vial, que integran el Consell de Mallorca y la federación ciclista, entre otras
entidades. Se han editado 50.000
ejemplares en varios idiomas: catalán, castellano, inglés y alemán.
El
manual recoge normas para los conductores hacia los ciclistas y una serie de buenas prácticas para los propios
ciclistas. Es de esperar que esta acción informativa-formativa, como yo la
llamaría, del Consell de Mallorca ayude
a disminuir el número de ciclistas fallecidos o heridos en las carreteras de
esta bonita isla donde tanta afición hay al ciclismo en sus diferentes
modalidades.
Es una
iniciativa digna de alabar y de divulgar. Como autor de este blog me quiero
unir a ella para su divulgación. Siempre me ha preocupado la seguridad vial y
he trabajado en pro de ella desde la formación y educación de los diferentes usuarios
de la vía.
Hace
mucho tiempo que creo (por eso lo defiendo)
que para que cualquier acción relacionada con la seguridad vial dé resultados
hay que actuar sobre tres ejes: el saber
lo que se ha de hacer, el saber hacerlo y el querer hacerlo. Si olvidamos uno de los tres, los resultados de
la acción serán pobres y poco duraderos.
Tanto el automovilista como el ciclista, muy posiblemente en su inmensa mayoría, saben lo que se ha de hacer y saben hacerlo, pero deberíamos hacernos la siguiente pregunta: ¿por qué hay entonces tantos accidentes? Desde mi modesto punto de vista no es porque no tengan los conocimientos necesarios o les falten las destrezas para hacer aquello que deben hacer. ¿No será porque alguno no quiere hacer, por los motivos que fueren, aquello que sabe hacer y, además, sabe cómo hacerlo?
Tanto el automovilista como el ciclista, muy posiblemente en su inmensa mayoría, saben lo que se ha de hacer y saben hacerlo, pero deberíamos hacernos la siguiente pregunta: ¿por qué hay entonces tantos accidentes? Desde mi modesto punto de vista no es porque no tengan los conocimientos necesarios o les falten las destrezas para hacer aquello que deben hacer. ¿No será porque alguno no quiere hacer, por los motivos que fueren, aquello que sabe hacer y, además, sabe cómo hacerlo?
Seguro
que no descubro nada si afirmo que, iniciativas
como éstas, con ser necesarias y merecedoras del mayor elogio, no son suficientes para alcanzar mayores
cotas de movilidad segura en bicicleta. Y no son suficientes porque no pivotan sobre
los tres ejes mencionados. Se incide poco sobre el tercer eje.
En este
manual del que queremos hacernos eco por su utilidad, se recuerda la normativa
sobre ciclismo en carretera y se explica de manera amena y muy didáctica con estos gráficos.
domingo, 1 de junio de 2014
“EDUCACIÓ CHOFERA”
Hojeando, hace unos días, una
publicación semanal mallorquina de los años veinte del siglo pasado, llamó mi
atención, quizá por deformación profesional, un artículo publicado por aquellas
fechas en un semanario mallorquin. “Educació chofera” (educación chofera)
era su título y “La pols” (El polvo), el subtitulo.
Su autor lo terminaba poniendo en boca de otra
persona la siguiente aseveración: (…) tots
els problemes d’Espanya s’hauríen de resoldre amb una paraula: EDUCACIÓ (
todos los problemas de España deberían resolverse con una palabra: EDUCACIÓN).
Esta frase escrita en 1920 tiene plena vigencia en
el 2014. ¡Qué bien iría a la circulación vial, en particular, y a la sociedad,
en general, si estas palabras fueran una realidad y no un desiderátum!
Por aquellos años, segunda década del siglo XX, había
una especie de cruzada a propósito de combatir la tisis, vulgo tuberculosis. La mayoría de médicos aconsejaban que considerasen el polvo como el enemigo más terrible. Y si
algo abundaba en aquellos caminos y carreteras
era polvo, sobretodo el que levantaban los autos que pasaban a velocidades
endiabladas. ¡Algunos ya alcanzaban hasta los 90 kilómetros por
hora!
Muchos tramos de caminos antiguos de Mallorca se
habían convertido en la época que nos ocupa en carreteras y caminos vecinales. Algunos
de estos caminos recibían el nombre de carreteras sin que lo fueran realmente. Muchos
conservaban el mismo trazado que tenían en 1.784.
Transitando en vehículo o caminando por Mallorca despierta la curiosidad del visitante no sólo la
cantidad de muros de cerca que cierran por ambos lados los caminos y carreteras,
sino las singulares características de
estas construcciones de mampostería en seco. Era tal el arte que debía tener su
constructor que en los contratos que se hacían para levantar los muros había
una cláusula que, como poco, llama la atención: no podía entrar la hoja de un
cuchillo entre piedra y piedra de mampostería en seco.
Por uno de estos caminos o carreteras, allá por la segunda
década del siglo XX, un hombre se
dirigía a la ciudad de Palma. Era una calurosa mañana de los primeros días del
mes de septiembre. Nuestro caminante, camina que caminarás, ensimismado en sus
cuitas y sorteando toda clase de obstáculos peatonales sufría los inconvenientes de aquella mañana de
verano que no por ser templada deja que el camino sea sudorífico (la humedad no
falta en esta isla). Como aquel peatón iba vestido de riguroso luto, algunas motas
del polvo del camino se depositaban en su negra vestimenta y, de tanto en tanto, el hombre se las
sacudía. De pronto, el sonido de la bocina de un auto le sacó de sus
pensamientos. Miró hacia atrás y vio acercarse uno de aquellos modernos
carruajes que pedía espacio para él y sus ocupantes y…la verdad era que, en
aquellos precisos momentos, no había más ser viviente ocupando la carretera que
nuestro sudoroso caminante. Transitaba por la orilla, lo más próximo a la cerca
y ocupando el mínimo espacio posible. Aquella gran cosa que venia produciendo
un tremendo ruido y casi envuelta en una gran nube, no precisamente de lluvia
sino de polvo del camino, se acercaba a velocidad de vértigo. Tanto la enorme
polvareda que levantaba como las ensordecedoras
explosiones del motor cada vez estaban más cerca del hombre vestido de negro.
Aunque dicen de éste que es un buen color en la vestimenta para paliar los
calores del camino, no es muy aconsejable
para transitar por caminos polvorientos.
El ruido atronador de aquel mortífero aparato cada vez estaba más próximo y nuestro caminante
se debatía entre huir campo a través o
dejarse atropellar por aquella infernal máquina. Bien es verdad que pensó en la
primera solución, pero cualquiera se encaramaba en aquellos muros de cerca de quince o veinte palmos. Esta era una gesta,
reservada a auténticos atletas y nuestro hombre no lo era. Se resignó y esperó
a que sucediese lo inevitable: ser atropellado en un camino polvoriento por una
maquina destructiva, guiada por un “chauffeur”
más destructivo aún. Se arrimó todo lo que pudo a la cerca de argamasa hasta casi
incrustarse en la misma. Se tapó la nariz con el pañuelo y miró de soslayo a los que pasaban como un relámpago. No era uno sino varios los
que viajaban en aquel auto. Nuevos ricos a los que tanto les daba llegar a la
ciudad media hora antes o media hora después. Pero resulta que viajaban en un
automóvil de aquellos que empezaban a pulular por caminos, calles y carreteras
de la siempre bella isla de Mallorca. El “chauffeur” y sus acompañantes debían considerar necesario tener que dejar
atrás a cualquier hombre, mujer, carro, carreta y semoviente que encontrasen en
su camino. Por algo eran ricos y tenían un auto. Nuestro buen hombre, acalorado
y nervioso, con la nariz y el gañote hechos un desastre y su traje, que ya era
menos negro, se quedó como petrificado mientras el auto desaparecía en lontananza
dejando tras sí un una enorme polvareda.
El autor de aquel artículo se daba una respuesta a
la siguiente pregunta: ¿cómo se hubiera comportado un “chauffeur” educado?
Hubiera hecho
un toque o máximo dos de bocina. La señal de aviso la hubiera realizado unos
cien pasos antes de llegar a la altura del caminante y de haber sido un
“chauffeur” respetuoso, al ver que aquel hombre iba vestido de negro, con más
motivo hubiera reducido la velocidad de su auto para pasar lo más poco a poco
posible. Y cuando se hubiera alejado unos cincuenta metros podría haber
continuado su marcha con la velocidad del rayo.
La educación del conductor ya se trataba en la
prensa escrita de las primeras décadas del siglo pasado.
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