miércoles, 23 de enero de 2019

AÑO 2019, UN AÑO DE CAMBIOS Y UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA LAS AUTOESCUELAS.


A ningún profesional del ramo escapa que el presente año 2019, presentará un antes y un después en la mejora de formación de los futuros  conductores y conductoras.
Gracias a la propuesta del Director de Tráfico,  las autoescuelas tendrán una nueva ocasión para demostrar que la formación de conductores está en buenas manos. Espero y deseo que los profesionales de la formación de conductores  sepan aprovechar al máximo esta nueva oportunidad y de de las  autoescuelas salgan conductores más seguros por estar más comprometidos por la seguridad vial.


Más información en:




miércoles, 16 de enero de 2019

LAS AUTOESCUELAS “ONLINE” CONTRA LA DGT.


Aunque el titular, leído en” www.elconfidencial.com”, diga que es contra Marlasca, ministro de Interior, por obligar a sacarse el teórico presencialmente, lo cierto  es que la iniciativa es del Director General de Tráfico, ergo contra  quien deberían estar en contra debería ser contra Pere Navarro. Pero, por elevación, las protestas las dirigen contra Marlasca que es su jefe.


Aducen que sacarse el permiso de conducir será  más caro y más difícil si se hace obligatoria la formación presencial (un mínimo de ocho horas) antes de presentarse al examen teórico

"Aunque es oportuno pretender que los alumnos reciban formación obligatoria antes del examen teórico, resulta innecesario imponer que deba realizarse de manera presencial", dicen estas autoescuelas en un comunicado difundido a los medios.

Alegan también que no se puede justificar científicamente que la formación presencial garantice una mejor calidad educativa, y que no hay dudas de que la formación 'online' se presenta como alternativa a la formación presencial. Afirmación bastante discutible y carente de rigor.

Por otro lado, desde diversos grupos,  la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE),  la Fundación para la Seguridad Vial, y algunas compañías aseguradoras apoyan le medida, es decir, la obligación de la formación presencial. Argumentan que el número de suspensos en el examen teórico ha ido en aumento en los últimos años, por lo que se hace imprescindible reforzar la presencialidad en las autoescuelas.

Poner el foco de la medida en el número de aptos en el teórico es  no haber entendido nada la intencionalidad del Director de Tráfico que, llana y sencillamente, lo que pretende principalmente  es rebajar el número de siniestros en el trafico y, por ende, el de fallecidos en nuestras  calles y carreteras.

Para aprobar el examen teórico no son necesarias las autoescuelas tradicionales, ni las autoescuelas “online”, y si me apremian mucho, ni tan siquiera los profesores.

Es una evidencia que en la accidentalidad intervienen más las actitudes que el mero conocimiento o desconocimiento de la norma. ¿Qué conductor desconoce el comportamiento a seguir ante un stop o un semáforo en rojo? ¿Y cuántos siniestros se producen en estas  situaciones?

Tema diferente es el de las destrezas ante situaciones conflictivas del tráfico por sub-viraje, sobre-viraje, velocidad y fuerza centrífuga en la curva, etcétera, temas que abordaremos en otra ocasión.

A tenor de esta evidencia, entiendo que la DGT apueste por una formación presencial obligatoria de ocho horas en las aulas de las autoescuelas.

Supongo que entre los profesionales de la formación de conductores — los que la hemos ejercido y los que la están ejerciendo — estaremos de acuerdo en que las facultades necesarias para una conducción segura se articulan en tres bloques: conocimientos, destrezas y actitudes. Estos bloques son como las tres patas de un taburete que si perdemos una se queda cojo, no se sostiene  y se va al suelo. La formación del conductor se va al garete.

Las autoescuelas, tradicionalmente, han trabajado dos de esas patas: conocimientos y destrezas. Eran las que se evaluaban. Y se han olvidado de la tercera, las actitudes.

Creo, y así lo espero, que este error histórico se subsanará con la futura medida que la DGT implantará, sea o no motivo de evaluación.

Parece ser que las materias que la DGT pretende que se trabajen versarán sobre los colectivos vulnerables (ciclistas, motoristas y peatones), los factores de riesgo (velocidad, alcohol, drogas), distracciones al volante (utilización del teléfono móvil), uso de sistemas de seguridad (casco, cinturón, sillita de retención infantil) y normas de circulación.

Se tratarán los accidentes de tráfico como "problema de salud pública". Los aspirantes a conductores verán las consecuencias económicas, sociales y humanas de los siniestros viales, con testimonios de víctimas de accidentes.

Espero y deseo que los profesores y profesoras de Formación Vial no se limiten a trasmitir información sobre estos contenidos y se olviden de las actitudes. Y es aquí donde tengo mis reservas: ¿están los profesores y profesoras en activo preparados para aplicar los diferentes modelos de intervención para favorecer el cambio de actitudes con el objetivo de reducir los accidentes de tráfico?

Espero y deseo que lo estén y sino que adquiera la preparación necesaria para ello, por el bien de la Seguridad Vial y de la credibilidad de las propias autoescuelas.


miércoles, 9 de enero de 2019

A VUELTAS CON LA PRIVATIZACION DE LOS EXÁMENES DE CONDUCIR


José Miguel Báez, presidente de CNAE, propone al Gobierno tres alternativas para mejorar el servicio de exámenes de conducir por la falta de examinadores, un problema ya endémico de la DGT que viene de muchos años atrás.
El señor Baez apunta tres alternativas para hacer frente al problema de la carencia de examinadores:
- Una, crear nuevas plazas (entiendo que quiere decir suficentes) de funcionarios examinadores.
- Una segunda, crear un modelo mixto, como el que hay en Portugal. Los exámenes serían realizados por empresas privadas y funcionarios.
- Una tercera, que consiste en que las pruebas sean efectuadas por empresas privadas, bajo la inspección de funcionarios.
Ya dejé  escrito que esto de la privatización o gestión externa, como quieran llamarle, aunque sean conceptos diferentes, no se había acabado, es como el Guadiana que aparece y desaparece, pero que al igual que el rio acaba desembocando en el mar, esto, tarde o temprano, acabará  desembocando en privatización o externalización, si la DGT no soluciona ese mal endémico de la carencia de examinadores que arrastra casi desde su origen.




miércoles, 2 de enero de 2019

UNA AUTOESCUELA ONLINE EN LA REVISTA DE LA DGT


Nota del autor:
Este artículo lo escribí cuando apareció el numero 247  de la revista (julio de 2018).No lo publiqué, y al empezar a escribir otro sobre la protesta que han hecho las autoescuelas online al ministro del Interior sobre las  8 horas presenciales obligatorias de seguridad vial para obtener el permiso de conducir,  me he acordado de él y he pensado en publicarlo antes para enlazarlo con  el que estoy preparando.


Soy lector de la revista TRÁFICO Y SEGURIDAD VIAL desde su origen, allá por la década de los ochenta del siglo pasado. Su anterior y primer director, junto con su equipo han logrado hacer una excelente y prestigiosa revista en el mundo del tráfico y la seguridad vial. Hoy, sin embargo, quiero hacer una crítica.

En su número 247 hay una página, la 46, dedicada a dar información sobre app/startup/webs que llama: INNOVA SEGURIDAD VIAL.
En  esta página viene información concretamente sobre: “el casco plegable”, “el cojín inteligente” y “autoescuela online”. Y de esta última información surge mi sorpresa y el motivo de mi crítica.

Me ha causado cierta perplejidad el leer en esta revista frase con las siguientes:
-     DRIBO es la primera app que permite obtener el permiso de conducir –de momento, solo el B–, a través del telé­fono móvil. Me pregunto si es correcta la expresión.
-     La preparación teórica no re­quiere de asistencia a clase, se gestiona a través del mó­vil con ejercicios que activan el aprendizaje a través de la motivación (no de la me­morización).

Pero más estupor me ha causado el haberlas podido leer en esa excelente y prestigiosa revista  que es TRAFICO Y SEGURIDAD VIAL.
¿Podría uno pensar, maliciosamente, que la revista de la DGT da su apoyo a los que defienden que la asistencia a las clases de teórica ni es un requisito, ni es necesaria? Yo no me lo creo, pero, a la vez, me pregunto: ¿por qué no es obligatoria para la obtención del permiso y sí lo es para la recuperación de puntos? ¿Acaso para reeducar es necesaria la presencia en el aula y no lo es para educar? Si no ha habido educación, difícilmente habrá reeducación.


La asistencia a las clases sirve, desde mi modesto punto de vita,  para algo más que enseñar y aprender normas  y señales; sirve para reflexionar y concienciar sobre factores de riesgo y medidas preventivas, para transmitir valores y actitudes positivas hacia la seguridad vial. Y, también, para reflexionar sobre el por qué de tantos fallecidos en accidentes de tráfico.

Yo soy uno de esos románticos que siempre hemos creído que el aula de teórica ofrece un entorno muy propicio para impartir algo más que conocimientos de norma y señales. El aula es un escenario muy adecuado para nada más y nada menos que informar, formar y educar en seguridad vial. El aula es un escenario muy favorable  para trabajar, por ejemplo, las actitudes, los comportamientos de riesgo y los accidentes de tráfico. Relacionar el factor cognitivo, el conductual y el emocional de la actitud con los factores de riesgo, las conductas peligrosas en la conducción y los accidentes de tráfico. Hablamos de formar y educar en valores y en actitudes positivas para mejorar la seguridad vial. Así  de importante consideramos el aula como para no requerir la presencia de los aspirantes al permiso de conducir.

 Hay miles de apps en el mercado de la enseñanza que se autocalifican de supuestamente educativas. Pero el hecho de que sus creadores las hayan etiquetado como tales, no quiere decir que lo sean; quiero decir que no han pasado por el tamiz, cedazo o filtro  de los criterios pedagógicos que las validan como tales (en otra ocasión escribiremos algo sobre apps en las autoescuelas).




Confundir aprendizaje con educación creo que es un error mayúsculo que se da con bastante frecuencia. No todo aprendizaje es educativo.

Por otra parte, yo puedo ser un romántico y un nostálgico, pero no un necio. Soy consciente que no se pueden poner puertas al campo. No estoy en contra de las apps, ni de ninguna otra  nueva tecnología digital, que pueda aparecer aplicada al aprendizaje de los contenidos para superar la prueba teórica.

Es una evidencia,  y así lo anunció el estadounidense Nicholas Negroponte en 1995, que “cada generación será más digital que la precedente”Y es un hecho constatado que los procesos de aprendizaje digital se dan con más frecuencia entre iguales que recibidos de los adultos y se dan más en las diferentes redes sociales que en los centros docentes. Esto es una evidencia.

El sector de las autoescuelas ha de asumir que sus futuros alumnos serán de la generación de los “nativos digitales”. Pero no sería bueno renunciar a informar, formar y educa presencialmente  en el aula sin olvidar que los jóvenes de hoy han sido definidos como “generación APP”.

Por último, quiero mostrar mi sorpresa por otra frase puesta en boca de uno de los fundadores de la autoescuela online: “están consiguiendo (se refiere a la autoescuela) un 80% de aptos del teórico a la primera y 100% a la se­gunda, cuando la media en Barcelona es del 65%”.

Si la media en Barcelona es del 65%, quiere decir que muchas autoescuelas están muy por debajo de este porcentaje.

No es baladí la publicidad — queriendo o sin querer — que la Revista hace de esta autoescuela (que dice obtener un 80% de aptos) y que lamentablemente redunda en perjuicio de todas las demás. Pero cabe preguntarse: ¿sobre cuántos exámenes se han computado estos porcentajes? Porque no es lo mismo hacer un cálculo sobre 18 o 20 exámenes realizados que hacerlo sobre 300 o 400.

Permitirme que les cuente algo que he leído en alguna parte: Hace muchos decenios, más de un siglo,  en una Universidad se sentó el precedente  de aceptar mujeres. Poco tiempo después se hizo público que el 33.33% de las alumnas matriculadas se habían casado con miembros del profesorado. La noticia, primero impresionó, pero pronto perdió algo de su impacto. Fue cuando se supo que habían  sido matriculadas tres alumnas en el primer año, y una se había casado con un profesor.  De ahí salía ese 33.33%. Porcentaje correcto y, si no engañoso, sí desorientador porque la base es pequeña.

¿Ha verificado la Revista la base sobre la que  se han hecho estos cálculos de aprobados? Sería bueno que lo hiciese y los publicase en la misma sección que en la que hemos podido leer esta noticia. Por el bien de todas las autoescuelas, las de Barcelona y las del  resto de España y por el de todos los profesores y profesoras que imparten clases presenciales en el aula de teórica.








jueves, 27 de diciembre de 2018

EL COLECTIVO EXAMINADOR SATISFECHO



El próximo 2019, llegará sin sobresaltos para las autoescuelas por lo que respecta a los exámenes. Se ha hecho justicia con los examinadores a lo que por derecho les correspondía y la amenaza de huelga desaparece al quedar solucionado el problema.




PAPÁ NOEL LLENA DE ESPERANZA AL COLECTIVO EXAMINADOR

   Hoy, día 27 de diciembre, se ha publicado en el BOE, el Real Decreto-ley (24/2018, de 21 de diciembre) que solventa el problema legal surgido en los Presupuestos Generales del Estado de 2018, por el cual, al colectivo examinador no se le ha podido ejecutar aún el incremento retributivo del complemento específico aprobado por unanimidad en los referidos Presupuestos.

   ASEXTRA quiere expresar su agradecimiento y gratitud a todas las personas y Gobierno actual que, con su esfuerzo han contribuido a solventar el problema y que hace justicia a lo que por derecho se nos debía.

   Esta asociación, en nombre del colectivo examinador, quiere hacer un reconocimiento especial a: Pablo Bellido, Jorge Luis Bail, Irene Rivera, así como a todos los grupos parlamentarios que en su día firmaron el acuerdo y enmienda, por el apoyo y trabajo realizado durante muchos años en pro de la dignificación del puesto de trabajo del examinador.

   También queremos agradecer de forma personal, el esfuerzo e implicación en esta lucha del Director General de Tráfico, D. Pere Navarro; y su reconocimiento a lo que él siempre ha considerado que era justo.

   Por último, también dar las gracias a los profesores de Formación Vial, sector empresarial de autoescuelas y ciudadanos en general por su comprensión y en algunos casos por el apoyo incondicional recibido.

   Si Papá Noel ha tenido este gesto con el colectivo examinador, solo esperamos que los Reyes Magos culminen el trabajo realizado por muchas personas, y este Real Decreto-ley sea convalidado en el Congreso de los Diputados, el día que se someta a votación.

“Pacta sunt servanda”

ASEXTRA


Fuente: ASEXTRA



miércoles, 19 de diciembre de 2018

¡¡¡FELICES FIESTAS!!!


AQUELLOS PRIMEROS MANDOS PARA QUE PERSONAS CON ALGUNA DISCAPACIDAD FÍSICA PUDIERAN CONDUCIR UN AUTOMÓVIL


En 1973 empecé a trabajar en la AUTOESCUELA BARCINO (mi nº de certificado de profesor es el 7881 y el de director, 2583). En 1976 pase a ser director de la misma. Y así continué en esta actividad y con esta función hasta mi jubilación, hace ya algún tiempo.


En los primeros años de la década de los setenta ya preparamos, en aquella primigenia autoescuela BARCINO, a personas con algún tipo de discapacidad física. La autoescuela llegó a tener hasta tres vehículos  adaptados con diferentes mandos para dar respuesta a las necesidades  de los alumnos que nos llegaban con diferentes tipos de discapacidades del aparato locomotor.



Aquellos primeros mandos llegaban de Alemania, de la empresa PETRI & LEHR, cuya representación para España la tenía el que fuera presidente de las autoescuelas, a nivel nacional, Ignacio Sanz Rodrigo.


La empresa alemana, de siempre, ha fabricado y lo sigue haciendo, sistemas de conversión y dispositivos para conductores con alguna discapacidad física.


De aquellos mandos a los de hoy hay una diferencia enorme, grande, sideral. Muchos de ellos eran la antítesis de lo que entendemos por seguridad pasiva: horquilla para mover el volante con el muñón del antebrazo, pomo en el volante, cazoleta en la palanca de cambios, barillas para accionar freno de servicio y acelerador y un largo etcétera. No eran los recomendables, pero era lo que había.

El articulo 267 del Código de la Circulación en su apartado IV decía: 
Los que padezcan enfermedad o defecto orgánico o funcional que los incapacite para obtener permiso de conducción de carácter ordinario, podrán obtener  los de las clases A-1, A-2 o B, siempre que el vehículo esté adaptado a sus deficiencias, (…).

En estos casos, la práctica de las pruebas de aptitud se realizará ante un funcionario de la Jefatura Provincial de Tráfico y un Médico de la Jefatura Provincial de Sanidad, quienes comprobarán la aptitud del solicitante para conducir el vehículo especial o adaptado a las deficiencias que padezca, valorando la eficacia de la prótesis, si existiera, y el índice de seguridad en la conducción que ofrezca en casos de emergencia, a efectos de determinar las limitaciones en la conducción que pudieran imponerse (…).

En el desarrollo de las pruebas prácticas se efectuaban todas las comprobaciones que se estimaban necesarias para verificar, si las características del vehículo y de su adaptación, ofrecían suficientes garantías de seguridad en relación con las condiciones del aspirante.




Los defectos orgánicos y/o funcionales que impedían obtener un permiso de conducir B ordinario venían establecidos por la Orden de 5 de febrero de 1969 (Ministerio de la Gobernación).

No será hasta 1985, mediante el Real Decreto 2272/1985, cuando se concreticen en su Anexo I las adaptaciones en personas o vehículos.
Con respecto a las adaptaciones para discapacidades  del aparato locomotor relacionadas con las extremidades superiores  a la altura del hombre concretizaba bastante si se trataba del brazo derecho o del izquierdo, pero no así si se trataba de ambos brazos que en este caso decía:

a.3) Pérdida o carencia de ambos miembros. Según criterio técnico y de acuerdo con el dictamen médico.

No obstante, aquellas adaptaciones eran  con carácter orientativo y la Jefatura de Tráfico correspondiente, previo informe, si lo estimaba oportuno, de la autoridad sanitaria  podía señalar otras a la vista del caso concreto de que se tratara.

Mediante el Real decreto 736/1988 se reguló la tramitación de las reformas de importancia en los vehículos. En esta normativa,  de manera genérica, se aludía así en la tipificación de las reformas de importancia: Adaptaciones para la utilización por personas discapacitadas con modificación de mandos y/o elementos que afecten a la seguridad.

Recuerdo especialmente aquel mando que, llegado de Alemania vía Madrid, instalamos en un mítico Seat 600, de color verdoso.

Para poder seleccionar cualquiera de las cuatro velocidades llevada una palanca colocada entre las piernas del conductor que conectaba con la palanca de origen del cambio. El  pedal del embrague  tenía sendos  sobrepedales, más pequeños, uno para accionarlo con la puntera y el otro, con el tacón.

Los movimientos para colocar la 1º velocidad eran los siguientes: una vez pisado el pedal del embrague (desembragar), se movía la palanca hacia la izquierda con la pierna derecha, y acto seguido con la puntera se accionaba el pedal supletorio y quedaba seleccionada la primera velocidad.

Para la 2ª velocidad, una vez desembragado el motor se accionaba el pedal supletorio correspondiente al tacón.

Para la 3ª velocidad entraba en juego la pierna izquierda, para pasar la palanca por el punto muerto y llevarla hacia la derecha como si la manejáramos con la mano. A continuación, movimiento de puntera y ya estaba. Para la 4ª, desembragar y movimiento de tacón.

Recuerdo también el primer alumno que enseñamos con aquel primitivo mando. Tenía amputado el brazo derecho a la altura del hombro. El coche llevaba, además, un pomo en el volante y los mandos de luces e intermitentes al lado izquierdo.

Yo le di las primeras clases, seis o siete; el resto se las impartió un compañero. No recuerdo por qué razón fui yo el que le acompañé  en el examen de circulación y no su profesor.

Permitirme que os cuente una pequeña anécdota que ocurrió en aquel examen.

En uno de los giros a derecha seguido de una rampa bastante pronunciada, de tantas como hay en Montjuic, el alumno caló el motor del coche. Acto seguido intento arrancar y se le caló dos veces más. El examinador un tanto riguroso a mi entender y sin más preámbulos, dijo: —Señor profesor, conduzca usted y regresemos a pistas.

Siempre tuve la sensación de que el examinador encontró el momento oportuno para cerciorarse de algo que, o le venía inquietando o sentía curiosidad, al menos así lo suponía yo por deducción de algún que otro comentario que   había dejado escapar. La cuestión que aquel examinador se venía planteando era: ¿sabría el profesor conducir aquel vehículo con aquel extraño artefacto?

Ocupé el puesto del conductor  y regresamos, sin incidente alguno, al lugar desde donde se había iniciado el examen. Después, el examinador y yo estuvimos charlando unos breves minutos sobre las dificultades de estas personas para acceder al permiso de conducir.

Era costumbre en aquella escuela que los profesores condujéramos los coches con mandos adaptados a cualquier discapacidad  física antes de enseñar a usarlos al alumno o alumna en cuestión.

Poco tiempo después, dimos de alta un Simca 1000 automático y  dejamos de utilizar aquel incomodo y rudimentario dispositivo. Aquel Simca vino a solucionar algunos de  problemas de adaptación de mandos con los que nos enfrentábamos y la enseñanza y el aprendizaje fue algo más fácil. En vez de embrague y la tradicional palanca de cambios llevaba un simple programador con 4 posiciones: excepcional, ciudad-montaña, ruta y marcha atrás.


A mediados de la década de los setenta este coche venia a costar 146.277 de las antigua pesetas. Si se compraba a plazos salía por 175.357, casi un 20% más. Si tenemos en cuenta la tasa de variación del IPC, resulta que, pagado al contado serían hoy unos 11.205 euros y, a plazos, unos 13.400 euros aproximadamente.   

 No recuerdo bien las fechas, pero hubo un tiempo en el que tuvimos instalamos en uno de aquellos Seat Ronda dispositivos de la marca “guidosimplex”. Uno de aquellos dispositivos era un acelerado instalado en el volante (un aro concentrico) que al presionarlo aceleraba, como si pisaramo el pedal del acelerador. Otro, un servoembrague que se controlaba mediante un sensor situado en la empuñadura de la palanca de cambio. Al taparlo con la mano se activaba el embrague (desembragábamos) y ya se podía introducir la marcha deseada. Los instalaron en aquel taller, que se hacia llamar “La Clínica del Automóvil” y  que regentaba Jordi Mussons.



Por último adquirimos un peugeot 205 automático. Unos años antes de jubilarnos lo dimos de baja y dejamos de matricular personas con algún tipo de discapacidad física. Otro de los vehículos que dimos de baja por aquella fecha fue el camión.

Los mandos que se instalan hoy son mucho más eficaces, son más ergonómicos, son más eficientes y ofrecen más seguridad activa y pasiva. No podría ser de otra manera en el siglo XXI