lunes, 22 de diciembre de 2014

HASTA EL AÑO PRÓXIMO


“HISTORIAS DE LAS AUTOESCUELAS”

desea  a sus lectores y lectoras unas felices fiestas,  un año 2015 sin accidentes de tráfico  y una esperanzadora ilusión por su profesión, porque ellos y ellas serán los protagonistas de de las nuevas páginas que se puedan añadir a la “Historia de las Autoescuelas”


¡Felices Fiestas!

miércoles, 17 de diciembre de 2014

VOLUNTAD Y CONSTANCIA

Se ha presentado al examen de conducir 70 veces.


No, no ha sido un conciudadano nuestro. Ha sido Marc Martain, un agricultor belga de 47 años. Ha necesitado 70 convocatorias para obtener su permiso de conducir. Ha suspendido 67 veces en teórica y dos en práctica. Desde la primera convocatoria a la última han transcurrido 10 años. ¡Esto es constancia! Y demás el hombre tiene un cierto sentido del humor. Al ser entrevistado contesta: “Seguro que poseo el record de Belgica”. Y añadió: no podía creérmelo cuando el examinador me dijo que había aprobado, sobre todo porque había puesto un deficiente al principio de la prueba y es verdad que tuve problemas al empezar”.

Le deseamos al señor Marc Martain toda clase de suerte como conductor ya que no la ha tenido como aspirante.

 www.leprogres.fr.

domingo, 14 de diciembre de 2014

LA RESPONSABILIDAD DE UN EXAMINADOR

 Curiosa demanda: La fundan en que el accidente durante la prueba era imputable  al examinador.


En Francia, en los años veinte, examinaban a los aspirantes al permiso de conducir unos ingenieros. Los exámenes eran dos, uno teórico y otro práctico y estaban a cargo de los citados ingenieros de la Prefectura de Policía. Estos exámenes, según los cronistas,  eran concienzudos y sin atender a ningún favoritismo. El ingeniero que examinaba contraía una responsabilidad, como asimismo el dueño del coche por la ineptitud del aspirante que se presentaba a examen sin estar debidamente preparado.


Allá por el año 1928, un día del frio invierno parisino, don M.P. se presentó en la Prefectura para ser examinado. El ingeniero examinador don M.X.  subió al automóvil con él. Se inició la prueba de capacitación y, durante la misma, el aspirante a conductor atropelló a un peatón, al que hirió gravemente, falleciendo poco después a consecuencia de las heridas sufridas.



La viuda del fallecido reclamó ante los tribunales y éstos condena­ron al aspirante a conductor al pago de una indemnización de 20.000 fran­cos.

El sentenciado pagó tal cantidad, pero luego se dirigió  contra el Estado solicitando del mismo el abono de aquella suma. Su letrado argumentaba que el accidente era imputable al ingeniero que lo exami­naba, acusándole de haberle obligado a circular por una calle muy concurrida y de no haber exigido de él que llevara el auto por su de­recha. 






El Consejo de  Estado francés desestimó la demanda, sin embargo,  en el texto de su resolución,  dejó sentada  la  doctrina de que, si bien en este caso no aparece probada la responsabilidad del inge­niero, ya que el accidente fue debido a la falta de preparación del  que se examinaba, en otras circunstancias cabría exigir tal respon­sabilidad.

Es  indudable, se decía,  que el aspirante a conductor no debe pre­sentarse a examen  sin hallarse debidamente preparado, pero no lo es menos que mientras realiza las pruebas se coloca bajo la protec­ción de quien ha de juzgarla. No es el caso de hoy, que queda bajo la protección del sufrido profesor o profesora.





 



martes, 9 de diciembre de 2014

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (II)

(Continuación)

La publicidad de aquellas “Escuelas de Chauffeurs” en el primer tercio del siglo pasado. 
(1916-1922)


En este curioso anuncio de 1916, publicado en la prensa de San Sebastián, ya vemos imagen y texto. Se sigue asociando este tipo de establecimiento al de un garaje. Esta escuela se siguió publicitando, al menos, durante 1917.






A la Escuela de Chauffeurs ubicada en Consejo de Ciento no debía irle mal porque, en poco más de un año, su precio había pasado de 125 a 160 pesetas, un 28% de aumento que no estaba nada mal.  







Los felices años veinte

Las “Escuelas de Chauffeurs”, predecesoras de las Autoescuelas del siglo XXI,  siguieron  insertando publicidad, aunque escasa,  en la prensa de  los años que van de 1920 a 1929.



Junto a los anuncios de “Escuelas de Chauffeurs”, también aparecían otros como éste en el que se ofrecía gratificación al que devolviera una rueda de automóvil que se había perdido. Es de suponer que fue la recambio o la "auxiliar" como se decía la que debió extraviar el “chauffeur”. 







En la sección “Crónica telegráfica de provincias"  del diario La Vanguardia  se publicaba  en el año 1921 la siguiente noticia referente  a Tarragona: "Los automóviles inscritos en esta provincia son 295 y los chófers aprobados 305, habiendo hoy el ingeniero inspector don Juan de la Cuadrada expedido título a una señora de esta ciudad".



Durante los primeros años de la segunda década del siglo pasado, las Escuelas de Chauffeurs” seguían sin tener un nombre comercial especifico salvo alguna que otra excepción como podemos ver en los siguientes anuncios publicitarios.














lunes, 1 de diciembre de 2014

SELLO DE CALIDAD PARA LAS AUTOESCUELAS CATALANAS

www.lavanguardia.com

La Generalitat distinguirá con un sello de calidad a las mejores autoescuelas

La Generalitat distinguirá, a partir del próximo año, a las mejores autoescuelas catalanas con un "sello de calidad", para potenciar y reconocer la formación de sus profesores y premiar el uso de tecnologías punta en seguridad vial, según ha anunciado hoy el conseller de Interior, Ramon Espadaler.

Espadaler ha hecho este anuncio en la clausura de las jornadas sobre "La ciencia y la objetividad en el centro de la política de seguridad viaria", que se ha celebrado en Barcelona, con la presencia de la directora de la Dirección General de Tráfico (DGT), María Seguí, y el del Servicio Catalán de Tráfico, Joan Josep Isern.

En su intervención, el titular de Interior ha reconocido que la Generalitat no tiene competencias para regular el funcionamiento de las autoescuelas -hay 804 en Cataluña-, ni para fijar los requisitos para su funcionamiento.

No obstante, ha apuntado que, en un ejercicio "imaginativo", a partir del próximo año entregarán un "sello de calidad" a las autoescuelas que cumplan una serie de requisitos, especialmente en el ámbito de la formación, pero también para reconocer a las que se adapten a las últimas tecnologías en seguridad y tengan un parque de automóviles moderno.

Este "sello de calidad", que es una de las medidas previstas en el Plan de Seguridad Viaria de la Generalitat hasta el año 2020, se renovará periódicamente, en principio cada dos años, según Espadaler.

El conseller ha destacado que el sello de calidad distinguirá, por ejemplo, a los centros cuyos profesores reciban voluntariamente formación especializada a través de la cátedra de formación viaria que ofrecen conjuntamente la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

También se tendrán en cuenta elementos materiales, de valor añadido, como la tipología de vehículos que las autoescuelas utilicen en sus parques, para que no sea un parque móvil envejecido y que sean sensibles a las emisiones, así como el uso de las últimas tecnologías en sistemas de seguridad.

Espadaler también ha anunciado que a partir el próximo mes de enero se creará el Observatorio de Movilidad Segura, que servirá para impulsar los proyectos de investigación y funcionará como un ente consultivo para el Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

Por su parte, la directora de la DGT, María Seguí, ha advertido que uno de los elementos que explican la gravedad de los accidentes es el envejecimiento "dramático" del parque de automóviles en España, donde hay 33 millones de vehículos.

Seguí ha abogado, además, por profundizar en las campañas para evitar que los conductores se suban al vehículo si han consumido drogas, después de que el pasado año el 3 % de los análisis aleatorios efectuados dieron positivo por cocaína, cannabis y metanfetamina.

En las jornadas, convocadas por el European Transport Safecty Council, el SCT, la Fundación Mapfre y la Internaticonal Road Safety Association, el director del SCT, Joan Josep Isern, ha pedido que la Unión Europea (UE) impulse directivas comunitarias con medidas que ayuden a lograr la erradicación de la siniestralidad viaria.

Isern ha destacado que el plan de seguridad vial impulsado por la Generalitat apuesta sobre todo en la formación del conductor, ya que están convencido de que el campo en el que hay más camino por recorrer es en el que afecta a la persona, más que en el vehículo y el estado de la carretera.

Por este motivo, ha abogado por convertir como eje fundamental de la estrategia de Cataluña a favor de la seguridad vial la formación permanente en todo el ciclo vital, empezando por la secundaria, la universidad, la formación laboral en seguridad viaria y para los ancianos.


Según Isern, la prioridad de su departamento pasa más por la reeducación continua, más que en la política de sanciones. 


www.lavanguardia.com

jueves, 27 de noviembre de 2014

AQUELLAS AUTOESCUELAS DEL SIGLO PASADO (I)

La publicidad que hacían  aquellas "Escuelas de Chauffeurs"  en el primer tercio  del siglo pasado.

Poca documentación hay sobre aquellos establecimientos que, en  las primeras décadas del siglo pasado, les llamaban Escuelas de Chauffeurs , más tarde Escuelas de Chóferes y han acabado por denominarse Autoescuelas.

Después de la iniciativa del señor Abadal (1906) y la de la empresa automovilista Hispano-Suiza (1909) en relación a la creación de una Escuela de Chauffeurs, algunos emprendedores, como les llamarían ahora, crearon sus negocios en torno a la preparación para el examen de conductor de automóviles que desde principio del siglo XX venía siendo exigible, con más o menos rigor,  mediante ingenieros de Industria nombrados a tal efecto. Para cubrir esta demanda, se crean las primeras Escuelas de Chauffeurs. Como otros negociospronto empezaron a publicitarse insertando  anuncios  en la prensa del momento. Un  somero análisis de aquellos  primeros nuncios  en la prensa del primer tercio del siglo  XX nos permite constatar el mensaje y el valor del servicio que cada empresa destacaba en los mismos.

En los primeros años del siglo XX los anuncios eran de pequeño tamaño, concate­nados uno detrás de otro y predominando los de dimensiones reducidas. Su  componente principal era el texto. Eran textos sencillos cuyo único objetivo era aportar información sin otra finalidad que darse a conocer como Escuela de Chauffeurs. No eran muy diferentes a los que vemos actualmente: precio y rapidez en la enseñanza eran la base de sus mensajes.


En los primeros años del siglo pasado casi todos los anuncios se insertaban dentro de los llamados anuncios clasificados. Eran los más económicos. Su coste dependía del periódico y dentro de éste, del numero de palabras que se utilizaban. También había casos en los que se tarifaba por el numero de líneas. En la segunda década del siglo XX, en algunos periódicos se cobraba de 0.05  a 1.00 peseta por línea, dependiendo de la página en la que se insertaba en anuncio. El texto era, pues,  el elemento recurrente de la  publicidad de las Escuelas de "Chauffeurs" de principios de siglo pasado. Con el paso del tiempo se empezó a complementar el texto con algún dibujo alusivo al producto o servicio que se quería publicitar.

Los mensajes que se insertaban eran cortos y sencillos. Ejemplo de ello son estos recuadros publicitarios aparecidos en la prensa del momento. Este establecimiento, por ejemplo, donde se realizaban prácticas de chauffeurs data de noviembre de 1906. Recordemos que en este año ya existía la Escuela de Cahuffeurs del Sr. Abadal situada en la calle Aragón 245 donde se ubicaba su propio “Auto-Garaje Central”.


En 1910  esta escuela madrileña de la calle Recoletos inserta este anuncio en el Imparcial de Madrid.



En este mismo año, la Sociedad de cocheros de Madrid anuncia la próxima apertura de su Escuela de Chauffeurs.  


En 1911 se anunciaba una Escuela de Chauffeurs en la calle Comercio de Barcelona y por lo visto venia a desempeñar también las funciones de  “oficina de empleo”.



En el segundo decenio del siglo XX aumentaron estas escuelas de “chauffeurs” y ya se vislumbraba, a través de la publicidad que insertaban en la prensa, que se avecinaba, entre ellas, una “guerra de precios”(como cualquier colega puede comprobar, la historia se repite en el siglo XXI). Algunas garantizaban la enseñanza en un tiempo determinado, otras ofertaban las lecciones al nada despreciable precio de 4 pesetas.  Alguna alertaba a posibles clientes de que no se confundieran de puerta y entrasen en otra de la competencia. En este último caso era de suponer que estaba muy próximo a su competidor.  Esta circunstancia de proximidad no sólo pasó entonces, sino que también ha ocurrido en estos últimos tiempos. 

En el siguiente anuncio vemos que la  escuela de la calle Consejo de Ciento de Barcelona ejercía su actividad en 1915 y como otras estaba vinculada a un taller. La única, según reza en el anuncio,  que hacia prácticas por dentro y fuera de la ciudad, También garantizaba la enseñanza en 30 días y se ofrecian colocaciones. Salvando la distancia del tiempo, casi un siglo después y en otro contexto, vemos que, en algunos caso, la historia se repite.  


Su reclamo, señuelo o su manera de persuadir se fundamentaba en frases comos las siguientes: la enseñanza la imparten “técnicos profesores con titulo oficial”. No se sabe a qué titulo oficial se refiere; “la única que da lecciones por    dentro y fuera de la capital con automóviles de 22 HP”; “el que quiera ser un buen chauffeur mecanico debe visitar este taller”.

Casi siempre prevalecía  la idea de taller mecánico sobre  la de centro de formación. Cada una de ellas se afanaba según su mejor entender para difundir sus dotes de persuasión con el fin de ganar clientela para  su negocio. Algunas se anunciaban sin nombre comercial, sólo la dirección y muy pocas el teléfono (quizá porque no tuvieran).




En el Diario Turolense, periódico independiente y defensor de la provincia de Teruel (1914-1917) aparece insertado el siguiente anuncio en el año 1915.




(Continuará…)



martes, 18 de noviembre de 2014

LA MUJER Y EL AUTOMÓVIL (V)

Pioneras al volante de un automóvil en la provincia de Jaén y las marcas de los automóviles que utilizaron para realizar el examen.

SEGUNDA PARTE

Las otras siete pioneras que obtuvieron su permiso de conducir en Jaén entre 1913 y 1930 fueron:

Angustias Quirós y Quirós; era vecina de Martos (Jaén). Mecanógrafa de profesión. Obtuvo el permiso de 2ª clase a los  21 años. Realizó la prueba de conducir  en 1926 con un automóvil de la marca Chevrolet.



Se matriculaban en la provincia de Jaén, por  aquellos años, bastantes automóviles de esta marca;  concrétamente, en el 1926 fueron 119 unidades. El  Chevrolet serie 490 se fabricó desde 1915 hasta 1922. Su nombre se  debe  a su precio de lanzamiento, 490 dólares. Obtuvo un éxito inmediato. Pero su nombre no siempre se correspondería con el precio, puesto que, al cabo de un tiempo, en 1921, su precio promedio de venta ya era de  820 dólares. Así y todo se quedó lo suficientemente bajo para poder competir en el mercado con otras marcas. En este mismo año, el equipo estándar incluía un velocímetro y un amperímetro, luces de techo y reguladores de faros. Alcanzaba una velocidad máxima de 80  km/h. Su motor desarrollaba  20 caballos y el cambio era manual y de 3 velocidades.



Teresa Saenz Messia; estaba domiciliada en la calle Almendros Aguilar de Jaén. Lo obtuvo en el año 1927 y contaba entonces con 28 años de edad.  Se examinó con un automóvil Motobloc TE-300.

Fue en el Salón de París de 1922 cuando esta marca obtuvo un éxito resonante con su modelo 10 CV que repitió en el de 1924 con el modelo Motobloc 8 CV. Se adelantó a sus  competidores  cuando aún no se había marcado la tendencia a “quitar caballos”. Los fabricantes  iniciaban por aquellos años un estudio para obtener, con menos caballos, el mismo esfuerzo y un mejor rendimiento. Esta mejora traería  consigo una reducción de: cargas fiscales, gastos de mantenimiento, consumo de combustible y, sobre todo, el precio de adquisición del coche. En 1926, una empresa bordelesa de «taxis» tenía  en servicio 80 coches Motobloc de este tipo. Llevaban recorridos más de 150.000 kilómetros sin ninguna reparación de chássis.





Mª Teresa  Abárzuza y Robles; vivía en la calle Llana de Baeza (Jaén). Lo obtuvo en 1927, cuando tenía 30 años y se examinó con un coche de la marca Peugeot. Necesitó la autorización de su marido, el Conde de Fuenrubia.  Esta marcan no tenía  mucha aceptación entre los jiennenses de aquella época. Durante el año 1926  se matricularon en Jaén solamente tres automóviles de la marca Pugeot.

En 1929, la marca lanza un 6 CV bautizado como 201. Es el primer coche que utiliza nomenclatura con tres dígitos con un cero entre el primero y el tercero. Actualmente se sigue utilizando para nombrar los vehículos Peugeot. La fabricación en serie del 201 marca para Peugeot el paso de la era de la producción artesanal a la era de la producción industrial. El 201 es un éxito y sirve como punto de partida para el lanzamiento de la primera gama de vehículos nuevos Peugeot: el 301 en 1932; y el 401 y el 601 comercializados en 1934. 







Amalia Martín Martínez; tenía 25 años cuando lo obtuvo en 1929. Utilizó en el examen un automóvil de la marca Graham-Paige. El nombre de Graham viene de sus fundadores, los hermanos Graham, Joseph, Robert y Ray, quienes compraron a mediados de 1927 la vieja fábrica de Paige. A partir de entonces  la denominación fue Graham-Paige.



Durante el primer año de producción (1927) se vendieron   78.000 unidades, cifra bastante alta para aquel entonces. Sin embargo la marca tuvo una corta historia. Quebró a los pocos años, en 1938.

A partir de 1931 ya no se llamaron Grahan-Paige sino únicamente Graham. Los Graham-Paige se caracterizaban por tener frenos delanteros hidráulicos. Los hermanos Graham eran muy cuidadosos con los detalles de sus automóviles. Su minuciosidad por lo estético se manifiesta hasta en el emblema de la marca. Por este motivo no quisieron encargar el diseño y la reproducción de su emblema por las usuales vías comerciales, sino que lo confiaron a una conocida firma de artistas. Creían que su logo debía representar la mano de obra artesanal que procuraban establecer en sus automóviles. Una característica algo particular de aquel  emblema era que mientras más  desgaste sufra, mayor es el brillo que logra cuando se lustra.


Katien Marión Holberton; era de nacionalidad inglesa y vecina de Linares (Jaén). Lo obtuvo muy joven, a los 18 años, en junio de 1929. El examen lo realizó con automóvil de la marca Ford.


El Ford fue el primer automóvil con una aceptación popular masiva. Su modelo Ford T se presentó en octubre de 1908 y pronto se ganó la simpatía de millones de conductores conductoras de todo el mundo. Comprobado su comportamiento y sus prestaciones no tardaron en ponerle un apodo: The Tin Lizzie (la lata lizzie). Lizzie era un término que se utilizaba de forma coloquial para denominar los servidores fieles. Tuvo un precio de 850 dólares que posteriormente se rebajo cuando se mejoró su proceso de fabricación. Estaba equipado con un motor  de 20 Hp y alcanzaba una velocidad  máxima de 45 kilómetros por hora. Pesaba 1.200 kg y conseguía recorrer de entre 23 y 32 kilómetros con algo más de 4 litros de gasolina.

La fábrica de Henry Ford consiguió con este modelo una máquina duradera y fiable. Hasta que dejó de fabricarse en 1927 se habían vendido más quince millones de unidades. De él se decía: Es sencillo como un burro y útil como un par de zapatos. 



A finales de la década de 1920, las ventas comenzaron  a bajar debido a la competencia. Los demás fabricantes ofrecían  planes de financiación para la compra de sus coches, además de diseños modernos y mayor tecnología. Henry Ford se negó rotundamente a implementar  planes de pago.

En la década de1990,  el Ford T fue nombrado coche del siglo por un grupo integrado por 133 periodistas y expertos. Compitieron 700 candidatos que en siete rondas de votaciones se fueron reduciendo a lo largo de tres años.

El Ford modelo A (1927-1931) fue el segundo éxito de la marca. Se puso a la venta  en diciembre de 1927. Reemplazó al mítico Ford T. Su motor desarrollaba 40 CV.

Los automóviles Ford tuvieron bastante aceptación entre los jienenses.  En 1928, de un total de 569 coches matriculados en Jaén, 48 fueron de esta marca.Sólo fue superada por Chevrolet  de la que  se matricularon 168. En este año, el último coche matriculado  en Jaén se le asignó la placa J-3835. Fue la segunda provincia andaluza, detrás de Sevilla, en número de coches matriculados.



Inés Guerrero García; lo obtuvo en 1929, a la edad de 30 años. Vivía en el Paseo de Alfonso XIII de Jaén. Como estaba casada, tuvo que autorizarla su marido. Se examinó con un Wippet que se matriculó en el año 1928, correspondiéndole la placa J-3610.

El Wippet era el coche más pequeño del mercado americano y también el más barato; su modelo “96 cabriolet” se podía comprar por 545 dolares, cinco menos que un Ford A.




En 1929, el periódico canario “La Prensa” se hace eco de un articulo que mister Alen  Armagnac publica en la revista “The Automotive” sobre este coche. Decía así:

No hace mucho, 331 conductores, sustituyéndose por turno, condujeron un roadster Wippet durante 30 días y 30 noches sin una sola detención del motor. Después de una carrera de 19.230 kilómetros cruzando los estados de Pnsilvania a Nueva York, el coche entró en Ithaca, a gran marcha y mejoró un record de pista para coches de serie de cuatro cilindros…

Nieves Romero Lerroux;  lo obtuvo a la edad de 32 años, en 1930. Al estar casada, hubo de presentar la correspondiente  autorización de su marido. Para el examen utilizó un automóvil de la marca  Renault.

La empresa Renault fue fundada en 1898. La marca  se hizo famosa gracias a las victorias obtenidas en las carreras automovilísticas de la época. Uno de sus fundadores, Marcel Renault, murió a causa de un accidente en 1903 en la carrera Paris-Madrid.

Uno de los  modelos más exitosos de Renault fue el Type AG. La ciudad del Sena, durante la primera guerra mundial disponía de  600 taxis, la gran mayoría de ellos eran Renaul Type AG. Cuando los alemanes se encontraban a 35 kilometros de  París, el Gobernador ordena que los taxis parisinos transporten al frente a las tropas de reserva francesas. El avance de los alemanes es detenido. Esta maniobra salva a la capital de Francia de caer en manos de las tropas alemanas y el Renaul Type AG se ganó una merecida  popularidad por el servicio de transporte realizado. A partir de entonces le llamaron el Taxi de la Marne.

La matricula J-4500 fue la última que se concedió a un coche en 1929 y en 1930 se llegó a  la J-4563. En 1929 se matricularon 15 coches de la marca Renault. En el año que obtuvo el permiso Inés Romero sólo se matricularon 4 de dicha marca.

  
Fuentes:
-       ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE JAÉN. EL DOCUMENTO DEL MES. MARZO DE 2014.
-        Dirección General de Tráfico (DGT).
-        Instituto Nacional de Estadística.